Friday, September 01, 2017

Francisco sobre acceso a la Comunión para divorciados vueltos a casar: Hay algunos con tendencias muy tradicionalistas que combaten diciendo que esta no es verdadera doctrina

Francisco ha hecho una serie de 12 conversaciones con el sociólogo Dominique Wolton, que aparecen en francés en el libro “Politique et sociétéˮ (suponemos que en español será “Política y Sociedad”).

Jean-Marie Guénois, editor de los temas de religión para Le Figaro, adelanta hoy en Le Figaro Magazine amplios extractos del libro en mención.



Los medios en general principalmente se han enfocado en una revelación de tipo personal de Francisco, como es la que cuando tenía 42 años fue al psicoanalista. A lo cual ya han comenzado a salir explicaciones, como una que leemos de Mons. Bruno Forte (¿dónde es que no aparece este nombre?) recogida por agencia ADNKronos, en la que intenta explicar que no existe ninguna contradicción entre la fé y el psicoanálisis.



Para nosotros lo que nos interesa más por el momento, es la respuesta que Francisco dio sobre el acceso a la Sagrada Comunión para los divorciados vueltos a casar, lo que se desprende de los ambiguos textos del capítulo VIII de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Lætitia. Vamos a copiar lo que en su artículo al respecto trae Andrea Tornielli en Vatican Insider, no sin anotar que inmediatamente antes del aparte traducido, hay una frase que no está traducida y en la que Francisco dice: “Hay una cosa clara y positiva, que ciertos con tendencias muy tradicionalistas combaten diciendo que no es la verdadera doctrina” (Original: “C’est quelque chose de clair et positif, que certains aux tendances trop traditionalistes combattent en disant que ce n’est pas la vraie doctrine”). Ello para que la tengan en cuenta por lo que más adelante traduciremos y la antepongan a lo que sigue.

«La tentación siempre es la de la uniformidad de las reglas… Tome, por ejemplo, la exhortación apostólica “Amoris laetitia”. Cuando hablo de familias en dificultades, digo: “Debemos acoger, acompañar, discernir, integrar…”, y luego cada quién verá las puertas abiertas. Lo que está sucediendo realmente es que las personas escuchan que la gente dice: “No pueden comulgar”, “No pueden hacerlo”. La tentación de la Iglesia está allí. ¡Pero “no”, “no” y “no”! Este tipo de prohibición es el que encontramos en el drama de Jesús con los fariseos. ¡El mismo! Los grandes de la Iglesia son los que tienen una visión que va más allá, los que entienden: los misioneros».

Ahora bien, ¿que hay con eso de “ciertos con tendencias muy tradicionalistas”?, ¿a quiénes se estará refiriendo? Se podría entender con estas otras afirmaciones de Francisco, de las que hacemos nuestra propia traducción.

¿Cómo crece la tradición? Crece como crece una persona: por el diálogo, que es como la alimentación para los niños. El diálogo con el mundo que nos rodea. El diálogo hace crecer. Si uno no dialoga, uno no puede crecer, permanece cerrado, pequeño, un enano. No puedo simplemente caminar con anteojeras, tengo que observar y dialogar. El diálogo hace crecer, y hace crecer la tradición. Dialogando y escuchando otra opinión, puedo como en el caso de la pena de muerte, de la tortura, de la esclavitud, cambiar mi punto de vista. Sin cambiar la doctrina. La doctrina hace crecer la comprensión. Esa es la base de la tradición.

(...)

Por el contrario, la ideología tradicionalista tiene una fe como así (hace el gesto de las anteojeras): la bendición debe hacerse así, los dedos durante la misa deben estar así, con guantes, como era el caso antes... Lo que hizo el Vaticano II de la liturgia ha sido una gran cosa. Porque ha abierto el culto a Dios a al pueblo. Ahora el pueblo participa.