Wednesday, July 26, 2017

Card. Cipriani considera incorrecto haber publicado las Dubia sobre Amoris Lætitia


Sobre la anunciada visita en 2018 de Francisco a Perú, Andrés Beltramo entrevista al arzobispo de Lima, Card. Juan Luis Cipriani, para Vatican Insider, Jul-26-2017. Pero aparte de los temas que interesan sólo la visita a Perú, también hay otros que interesan a todos los católicos en general. Transcribimos los apartes petinentes.

¿No tiene críticos el Papa en Perú?

Él está llegando a la gente: su compasión inmensa con quien cayó en pecado, con quien pasó un mal momento en su matrimonio, esa actitud es un campanazo muy fuerte. Lo que ahora nos toca a todos es estar cerca de Dios, cerca del Papa y no andar buscándole tres pies al gato. A veces creo que queremos buscar las aristas cuando lo que existe, de parte de Francisco, es una enorme emoción por convertir hasta la última persona. Lo veo muy apostólico, tiene un modo personal, pero es muy rescatable su convocatoria a todos y su entrega absoluta, no obstante la edad. Esto quita la comodidad o la tibieza que podría existir en muchos laicos, sacerdotes, obispos, religiosas, cardenales. Él nos dice claramente: “son tiempos de batalla, no tiempos para tomar un café”. ¿Qué batalla? Ir a recoger esa juventud que vive sin certezas, con dudas. Vayamos a apoyarlos, estemos con ellos. Por eso tiene tanta acogida, aunque podrá haber algunos críticos. Pero nunca nos hemos dedicado a andar analizando al Papa.

¿Por qué cree que algunos lo analizan y hasta lo quieren contraponer a Benedicto XVI, intentando crear “grietas pontificias”?

Esto lo digo con mucha claridad: el demonio tiene objetivos, busca dividir. Son excusas, pero el demonio disfrazado de mil teorías está quitando la paz y la serenidad en el espíritu. Hay que estar atentos, no seamos tontos, pero las cosas no se deben ventilar en los medios de comunicación.

Uno de los motivos de debate es la exhortación apostólica “Amoris Laetitia” sobre la familia que se refiere, entre otras cosas, a los divorciados vueltos a casa. ¿Qué opinión tiene al respecto?

“Amoris laetitia” es una espiritualidad extraordinaria para la familia, pero todo el mundo se ha concentrado en querer ver: “aquí el Papa está en contra de los sacramentos”. No es así. En mi arquidiócesis no existe ningún problema. Lo que sí está haciendo el Papa es ponernos responsabilidades a los obispos para que dejemos de ser burócratas y a los sacerdotes, para que dejemos de ser confesores inútiles. Entonces nos dice: “señor, el discernimiento de algunas situaciones no está en manos de estructuras, está en manos de usted, sacerdote u obispo”. Claro, no parece lógico que un sacerdote vaya a cambiar los sacramentos del matrimonio y la eucaristía. Nos está poniendo una responsabilidad personal de la que daremos cuentas a Dios. Dicho esto, el Catecismo está donde está, la “Familiaris Consortio” y la “Amoris Laetitia” también. ¡Qué ganas de generar problemas! Con todo respeto a la teología, es clara la intención del Papa de acercarse mucho más al pecador, pero también es clara su voluntad de no modificar –para nada- la disciplina de los sacramentos. Quien va por ahí, va buscando pleitos.

Y las “dubbia”, las dudas sobre “Amoris Laetitia” presentadas por cuatro cardenales al Papa y después publicadas en la prensa, ¿qué le parecen?

Haberlas publicado no me parece correcto, realmente no. Creo que cualquiera puede manifestar con gran franqueza lo que quiera, pero saltar a la prensa ya es otra cosa. Me parece que se equivocaron, aunque se trata de gente buena.

El Papa está generando una gran sacudida en la Iglesia, ¿qué aspectos de su pontificado cree que tendrán más impacto en el tiempo?

El Papa entiende que hoy existe una revolución comunicativa. Ahora la gente se comunica por las redes sociales y lo que dura más de dos minutos resulta aburrido. Él no tiene miedo y ha entrado en esa dinámica. Esta velocidad exige una interioridad espiritual intensa, sino te lleva el Twitter. Él está manifestando casi una mística en su pontificado, con su prédica está volviendo a poner a la persona centrada en Cristo, más en primer lugar. Su mensaje misionero nos lleva a dejar nuestras comodidades y a salir al encuentro de quienes lo están pasando más mal. No como ideología, sino para tomarse en serio, darse del todo. El sacerdote que no está enamorado de su ministerio, va camino a traicionar. Este enamoramiento rompe con un mundo zambullido en los placeres y el secularismo, pero hay que atreverse y no tener miedo. Ese mensaje del Papa perdurará.