Saturday, June 03, 2017

Card. Schönborn retoma defensa de su interpretación de Amoris Lætitia en entrevista


Que Francisco habla por sí mismo y no necesita portavoces es un mantra que a fuerza de repetirlo algunos han creido que es cierto. Nada más lejano de la verdad cuando de explicar el capítulo VIII de Amoris Lætitia se trata, porque ha sido el propio Francisco el que le ha pasado esa papa caliente al cardenal arzobispo de Viena, Christoph Schönborn , señalando que su interpretación es la correcta y esa es a la que hay que prestarle atención.

Pues nuevamente el card. Schönborn sale ha refrescar su interpretación —la que a Francisco gusta tanto— de Amoris Lætitia, en una entrevista concedida a Crux (parte 1, parte 2). Como su declaraciones se acomodan perfectamente a los lineamientos de los medios comunicativos antieclesiales, progresistas y liberales, esperamos que una traducción completa sea aportada por uno de ellos. Mientras tanto, esta es una reseña en español hecha por un medio perteneciente a la primera categoría mencionada, obviamente hay que leer con las debidas reservas.

El cardenal vuelve a defender la exhortación: ni "rigorista" ni "laxista"
Schönborn: "El discernimiento de 'Amoris laetitia' daría lugar a una actitud más estricta acerca de la eucaristía"

"El discernimiento es escuchar a la voz de Dios en tu vida. Es la cuestión de la conciencia"

Cameron Doody, 03 de junio de 2017

(Cameron Doody).- Intervención sorprendente, pero necesaria, en el debate sobre Amoris laetitia. El cardenal Christoph Schönborn, fielísimo intérprete del Papa Francisco, ha opinado en una nueva entrevista que, al contrario de las críticas de los católicos rigoristas, el "discernimiento" que el pontífice avanza en la exhortación apostólica más bien "daría lugar a una actitud más estricta" en cuanto a la formación de la conciencia y al matrimonio y la eucaristía.

"En Occidente, en general, estamos tentados por la laxitud. En algunas áreas, algunas personas están tentadas por el rigorismo", ha explicado el arzobispo de Viena a Crux. Pero entre estos extremos de la laxitud y el rigorismo, el Papa Francisco en la Alegría del Amor propone una importante tercera vía, según sugiere el cardenal: una que nace de la convicción de que "ni los rigoristas ni los laxistas hacen el trabajo del discernimiento". "El rigorista todo lo sabe por adelantado y los laxos todo lo sueltan", lamenta el purpurado, refiriéndose a los prejuicios que envenenan el pensamiento tanto de un bando como otro.

El trabajo del discernimiento, no obstante, requiere de nosotros que abandonemos estos nocivos a prioris, y que de ahí aparezca por sí mismo el rigor del pensamiento propio. Un proceso -aplicado ya al "fracaso" de un matrimonio, por ejemplo- parecido al que propone San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales. Uno que nos hace los únicos responsables de la formación de nuestras conciencias.

"En su dimensión última, el discernimiento es escuchar a la voz de Dios en tu vida. Es la cuestión de la conciencia", subraya Schönborn. Y es precisamente por eso, a su juicio, que el Papa no se cansa de alertar que "necesitamos más formación en el discernimiento".

Y al fin y al cabo, como recuerda Schönborn, solo hay una regla que propone el Papa Francisco en Amoris laetitia en términos de comulgar, "y ésta no viene en el contexto del divorcio... está en el contexto de la realidad social". Viene a ser la regla de "discernir el cuerpo" (AL 186), y es ella la que impulsa al arzobispo de Viena a pensar que "la invitación al discernimiento es algo que nos toca a todos, no solo a los divorciados".

En cuanto al discernimiento, así pues, "el Papa Francisco nos invita a ampliar el enfoque", zanja Schönborn. A la luz de las palabras de San Pablo -"que cada cual se examine" antes de comer el pan y beber del cáliz- es tarea del individuo, y nadie más, de "discernir si se come y si bebe la propia condenación".


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