Saturday, May 13, 2017

Peregrino con María en Fátima...contra la María de La Salette “retratada por sensibilidades subjetivas”


Hace casi un año, exactamente May-18-2016, después de la audiencia general de ese Miercoles, Francisco bendijo una corona con la que fue coronada una imágen de la Virgen de La Salette, como lo refirió al día siguiente el propio Santuario de La Salette en su página de Facebook.

He aquí las fotos de la bella ceremonia de coronación de la estatua de Nuestra Señora de #LaSalette por el Papa #Francisco ayer, 18 de mayo de 2016, plaza de san Pedro en Roma.

Como ya Uds. saben, la Santísima Virgen se apareció en La Salette, Francia, en Sep-19-1846, en donde dio un fuerte mensaje, aprobado por la Iglesia, en el cual dijo frases como estas:

Si mi pueblo no quiere someterse, me veo obligada a dejar caer el brazo de mi Hijo. Es tan fuerte y tan pesado que no puedo sostenerlo más.

[...]

Os he dado seis días para trabajar; me he reservado el séptimo, ¡y no se quiere conceder! Esto es lo que hace tan pesado el brazo de mi Hijo.

Y también los que conducen los carros no saben jurar sin poner en medio el nombre de mi Hijo. Son las dos cosas que hacen tan pesado el brazo de mi Hijo.

Francisco, en el día de ayer, May-12-2017, en el marco de su peregrinación a Fátima, Portugal, con ocasión del- centenario de las apariciones de la Virgen María en la Cova da Iria, durante el saludo que pronunció en la ceremonia de bendición de las velas, reprobó —o al menos desacreditó— las anteriores expresiones de Nuestra Señora de La Salette (en el video entre los Mins 26:51 y 28:30) en el párrafo que procedemos a copiar (énfasis añadido).

Peregrinos con María... ¿Qué María? ¿Una maestra de vida espiritual, la primera que siguió a Cristo por el «camino estrecho» de la cruz dándonos ejemplo, o más bien una Señora «inalcanzable» y por tanto inimitable? ¿La «Bienaventurada porque ha creído» siempre y en todo momento en la palabra divina (cf. Lc 1,45), o más bien una «santita», a la que se acude para conseguir gracias baratas? ¿La Virgen María del Evangelio, venerada por la Iglesia orante, o más bien una María retratada por sensibilidades subjetivas, como deteniendo el brazo justiciero de Dios listo para castigar: una María mejor que Cristo, considerado como juez implacable; más misericordiosa que el Cordero que se ha inmolado por nosotros?