Saturday, May 20, 2017

¡Oh no, el card. Burke también es fatimista!: Que el Santo Padre Consagre Rusia al Inmaculado Corazón


Tal como hemos dicho en otras ocasiones, el término fatimista o fatimita es la forma como el card. Tarcisio Bertone llama a todos aquellos que respecto al secreto de Fátima no concuerdan con su interpretación, ni con la que el Vaticano dio en Jun-26-2000, cuando en conferencia de prensa para presentar el que llamaron “El Mensaje de Fátima”, el card. Joseph Ratzinger claramente indicó que “la Iglesia no tiene la intención imponer una sóla interpretación” (fuente: The New York Times, Jun-27-2000). Más recientemente lo ha recordado Andrea Tornielli, citando al entonces card. Ratzinger: “No es intención de la Iglesia imponer una interpretación: no existe una definición, o interpretación oficial, de la Iglesia de tal visión” (fuente: Vatican Insider, May-09-2017).

Uno de los puntos expuestos por los fatimistas ha sido el de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María según como lo pidió la Sma. Virgen. La versión que nos han vendido es que ella se realizó por parte de Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, Mar-25-1984, aunque nunca mencionó a Rusia. A este respecto lo que argumenta la versión oficial —ya sabemos que no hay una— es que ello ocurrió cuando Juan Pablo II apartándose del texto previamente publicado y enviado a los obispos del mundo, acuñó improvisadamente la frase: “Ilumina especialmente los pueblos de los cuales tu esperas nuestra consagración y nuestro acto de confianza” (“Illumina specialmente i popoli di cui tu aspetti la nostra consacrazione e il nostro affidamento”, originalmente en italiano).

Horas después de haberse realizado esta consagración, él mismo hablando improvisadamente se refirio a “aquellos pueblos por los cuales tú misma esperas nuestro acto de consagración y de confianza” —¿supuestamente no había horas antes cumplido con ese pedido?—, para inmediatamente aceptar que “todo esto lo hemos podido hacer según nuestras pobres, humanas posibilidades, en la dimensión de nuestra humana debilidad”.

Por otra parte consta que, contrariamente a lo solicitado por la Sma. Virgen, no todos los obispos del mundo se unieron al Santo Padre en dicha consagración.

Pues bien, ahora ha resultado el card. Raymond Leo Burke pidiendo esta consagración, la que la versión oficial dice realizó Juan Pablo II, lo que lo clasifica dentro de esta desprestigida casta de los fatimistas

Información de Infovaticana, May-19-2017.

Burke pide al Papa que haga lo que pidió la Virgen en Fátima

En el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, el cardenal Raymond Burke ha hecho un llamamiento a los católicos a “trabajar por la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María”.

Durante un discurso en ‘Rome Life Forum’ sobre “El Secreto de Fátima y una Nueva Evangelización”, el cardenal Burke ha explicado que la petición de la consagración de Rusia es un reconocimiento de la importancia que este país sigue teniendo en el plan de Dios para la paz y un signo de profundo amor por nuestros hermanos y hermanas en Rusia.

“Ciertamente, el Papa San Juan Pablo II consagró el mundo, incluyendo Rusia, al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo de 1984. Sin embargo, hoy, una vez más, escuchamos la llamada de la Virgen de Fátima a consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón, de acuerdo con su instrucción explícita”, ha afirmado el purpurado.

El cardenal Burke ha querido recordar las palabras del Papa San Juan Pablo II: “La apelación de María no es para una sola vez. Su apelación debe ser tomada por una generación tras otra, de acuerdo con los nuevos ‘signos de los tiempos’. Se debe incesantemente retornar a la misma”.

El cardenal Burke describe seis medios que la Virgen dio en Fátima para que los fieles participen en la restauración de la paz en el mundo y en la Iglesia: rezar el Rosario cada día, llevar el escapulario, hacer sacrificios, reparar las ofensas al Inmaculado Corazón por medio de la devoción del Primer Sábado, la conversión a Dios y la petición al Romano Pontífice, en unión con todos los obispos del mundo, de consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón.

“Por estos medios, Ella promete que su Inmaculado Corazón triunfará, llevando las almas a Cristo, su Hijo”, ha añadido Burke.