Sunday, April 30, 2017

Un gran daño ya ha sido causado por el Papa al no responder las Dubia, entrevista con el card. Burke en Folha de São Paulo


Folha de São Paulo no solamente es uno de los periódicos más leídos en Brasil, sino que tiene su propia agencia informativa que distribuye sus contenidos, Folhapress; con lo que esta entrevista aparece en innumerables medios de todo el país. La entrevista a la que nos referimos es una que aparece hoy con el card. Raymond Leo Burke, al que el periódico llama directamente “adversario de Francisco”. Procedemos a traducir las preguntas que se relacionan con el actual tema de las Dubia que el card. Burke junto con otros tres cardenales dirigieron a Francisco solicitándole que aclare ciertos aspectos confusos de la exhortación Amoris Lætitia.

Eminencia. ¿Sigue pensando que el Papa debería responder las “dubia”? ¿Cuál es el problema que la falta de respuesta causó?

Sí, creo que es esencial que el Santo Padre responda a esas cuestiones, que se refieren a las enseñanzas fundamentales de la Iglesia acerca del matrimonio, la familia y la ley moral. Es evidente que un gran daño ya ha sido causado por su falta en responder. Hay crecientes confusión y división entre las conferencias episcopales, obispos individualmente, sacerdotes y fieles laicos.

¿Lo que llevó a Su Eminencia y a los otros tres cardenales a convertir en públicas las “dubia”?

Las “dubia” fueron propuestas al Santo Padre y también copiadas a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se ocupa de las cuestiones doctrinales importantes. La respuesta de la congregación fue que no debería haber respuesta. Por eso, como varios fieles estaban confundidos, los cuatro juzgamos necesario para informarles de que habíamos hecho esas preguntas y que esperábamos respuesta.

Hay críticos que dicen que Su Eminecia y los co-autores de las “dubia” cometieron una ofensa al hacerlas públicas. El monseñor italiano Pío Vito Pinto, autoridad judicial del Vaticano, dijo que Su Eminecia debería ser castigado. ¿Su Eminencia teme alguna represalia?

Lo que hicimos fue un método clásico en la iglesia para recibir de la más alta autoridad pastoral, orientación sobre cuestiones importantes. Entonces no había nada irrespetuoso. En verdad, fue una señal de extremo respeto, porque buscamos al Santo Padre para que responda. Tenemos nuestro deber como cardenales, entonces no vamos a perder el tiempo imaginando si habrá represalias. Y, ciertamente, lo que hicimos no fue ningún pecado o acto criminal que merezca punición.

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Algunos observadores notan resistencia de los tradicionalistas en la iglesia a algunos puntos defendidos por el Papa Francisco. ¿Cuáles son las preocupaciones de esos tradicionalistas?

Yo diría simplemente que es preciso hacer distinción entre las posiciones que el Santo Padre asume como pastor supremo de la Iglesia, y por lo tanto participante del magisterio que nosotros aceptamos y seguimos, y las posiciones del hombre que es el Papa, pero que él no asume en virtud de su oficio.

Por lo tanto, el Santo Padre puede tener una serie de opiniones acerca de los más variados asuntos que no entran en el magisterio de forma alguna. Creo que hay una tendencia a confundir estos dos tipos de declaraciones, debido al hecho de que no estábamos acostumbrados a un papa que expresase sus opiniones tan frecuentemente y en tan variados medios de comunicación.