Thursday, April 06, 2017

Benedicto se lleva bien con Francisco y no fue forzado a renunciar, habla Mons. Gänswein.
¿Y qué querían que dijera?


Recientemente un periodista alemán había dicho que Francisco y Benedicto ni se hablaban, y Mons. Luigi Negri en una entrevista expresó su opinión formada sobre la renuncia de Benedicto. Bien, con ocasión de los próximos 90 años del Papa emérito, su secretario personal y Prefecto de la Casa Pontificia, Mons. Georg Gänswein, concedió una entrevista al programa televisivo italiano “Matrix”, en la que se le preguntó por estos dos aspectos, ¿y cómo respondió?. Pues evidentemente no iba a salir a decir que los dos pontífices se odian y menos a decir que la renuncia de Benedicto sí fue forzada. ¿Qué esperaban que dijera?

Esta es la traducción al español de la entrevista con Mons. Gänswein proporcionada por Benedictogänswein.com

El Papa emérito está bien. Tiene casi 90 años. Es un hombre anciano, con todos los achaques de la ancianidad, pero su cabeza está lucidísima. Con sus problemas para caminar, usa un andador y con ello sigue adelante, pero esto le proporciona una plena autonomía en el movimiento y esto es importante.

¿Dedica algún tiempo a la música?

Ahora no tanto. Como he dicho al inicio es un hombre que tiene 90 años y por tanto, está un poco cambiado.

Un momento importante en el pontificado de Benedicto XVI fue el famoso discurso de Ratisbona. Después de este discurso hubo una campaña contra él...

La temática central era religión y violencia. El Papa pronunció, de hecho, una lección magistral. Como ha hecho en otros momentos. Después, lo extraño es que no fue justo después del discurso, sino unos días más tarde, cuando volvimos a Roma desde Baviera, cuando comenzaron las críticas. Supimos que la cita que utilizó en su discurso creó problemas, porque algunos la interpretaron como si se tratara de su propio pensamiento. Y esto no es cierto. Y se debía hacer a todos los niveles, nivel diplomático, político y económico... ¿cómo decir? ... unos 'primeros auxilios' para remediar, para dar una justa interpretación a sus palabras. Esto ciertamente creó problemas también en el diálogo interreligioso entre los cristianos y el islam. Pero yo estoy convencido de que precisamente desde aquel momento el diálogo ha aportado, o mejor dicho, el diálogo ha partido de nuevo y después, también se ha profundizado.

¿Es cierto que las presiones del gobierno americano, de Obama, de Hillary Clinton, han sido la causa de la dimisión del Papa Benedicto XVI?


Para nada es cierto. Es un invento. Es una afirmación sin fundamento. Yo también hablé con el Papa Benedicto después de esta entrevista y de estos rumores, y dijo que no era cierto. La renuncia fue una decisión libre, bien pensada, bien reflexionada y también bien rezada. Estas cosas que se han leído recientemente son inventadas y no son verdaderas. El Papa Benedicto no es una persona que cede a presiones. Todo lo contrario. Cuando hubo desafíos y cuando se tuvo que defender tanto la doctrina como al pueblo de Dios fue justamente él quien lo ha hecho de manera ejemplar: no huyó cuando llegó el lobo, sino que resistió, y esto nunca habría sido un motivo para dejar el Pontificado ni para renunciar.

¿Cómo festejarán los 90 años?

No haremos una gran fiesta, no lo quiere el Papa. Habrá algunas visitas y una pequeña celebración a la Bávara. Esto es lo que haremos y esto es lo único que ha aceptado. Luego, claro… se reciben tantas cartas y regalos cuando llega el día, etc.

¿Cómo es la relación entre el Papa Benedicto y el Papa Francisco?

Son muy cordiales, son muy buenas. Se visitan, se escriben y se llaman por teléfono. Está claro que el Papa Francisco es el Papa, es el sucesor de Pedro. Papa Benedicto ha sido el Papa, ha renunciado. Se ha retirado, lo ha dicho también, para rezar. Rezar quiere decir ayudar a la Iglesia y a su sucesor porque la Iglesia, como él ha dicho, no se gobierna sólo con las palabras, con las decisiones, sino también con la oración y el sufrimiento. Y es lo que él hace ahora. Creo que no hay ningún mal entendido. Hay interpretaciones diversas, algunas veces un poco maliciosas… esto es la vida, el mundo y también la Iglesia.

No veo ninguna confusión. Veo algunas veces alguna nostalgia o algún malentendido, pero una confusión con respecto a los roles, con respecto a quién es el Papa, tenemos uno o dos, tenemos uno y medio… yo esto no lo percibo.

El Papa Benedicto en el libro “Últimas conversaciones” dice haber disuelto este grupo de poder, este lobby gay formado por cuatro o cinco personas.

No creo que sea realmente un lobby de poder. Hay elementos difíciles aquí, también hoy es difícil, se busca remediarlo, dar la respuesta necesaria y también convincente. Se ha exagerado la importancia de este grupo, el lobby gay etc. Se ha dado ya una respuesta, una solución a este problema a su tiempo. Basta.

¿No hay en suma un grupo de poder?

No. Hablar de poder pienso que es no sólo exagerado, sino cien veces exagerado. Con respecto a la pedofilia sabemos bien que el Papa Benedicto como Papa y ya antes como Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha tenido que responder a este gran desafío y en nombre de Juan Pablo II ha hecho un trabajo muy sincero, muy profundo. Y luego lo ha continuado también como Papa. Porque la cuestión de la pedofilia explotó después del año 2000, explotó y no hay paz hasta ahora. Pero se han tomado decisiones justas, claras y convincentes. Con respeto a la homosexualidad o a corrientes homosexuales aquí en el Vaticano o en otros lugares… no es una obsesión. Es una problemática a la cual se le ha dado la justa atención y se ha encontrado la respuesta justa, la justa decisión.