Thursday, March 30, 2017

“¿La hora de los curas casados?”, artículo de La Vanguardia


¿La hora de los curas casados?”, es el artículo de doble página en La Vanguardia de Barcelona, Mar-30-2017, firmado por su corresponsal en Roma. Evidentemente cada vez más tendremos que ver artículos sobre la materia, y mucho más cuando se acerque el próximo sínodo de Octubre. Interesantemente en el artículo se recogen opiniones de dos vaticanistas que no defienden la línea de partido, por ello considerados antibergoglianos: Sandro Magister y Marco Tosatti.

Magister:

Para Sandro Magister, uno de los vaticanistas más veteranos, de la revista L’Espresso, que suele dar voz al malestar y el malhumor de quienes no comparten ni el estilo ni el programa de este papa, la ambigüedad es un rasgo de este pontificado. “Él habla siempre de modo ambiguo –opina Magister–. No debe maravillarnos. Es su estilo. La ambigüedad abre una rendija para que se discuta algo y que al final se llegue a una decisión”.

Tosatti:

A Marco Tosatti, otro vaticanista de largo recorrido que ve con escepticismo a Bergoglio, los datos sobre las vocaciones no le sorprenden. Su juicio es duro: “Me parece evidente que no hay un estímulo a los jóvenes (para hacerse sacerdotes) de parte de este Papa. Los números lo dicen. Los números tienen un defecto, que no se pueden discutir”. Según Tosatti, algunas ordenes religiosas tradicionalistas, como los franciscanos de la Inmaculada o la Fraternidad de los Santos Apóstoles, que tenían muchas vocaciones, “están ahora bajo ataque de su obispo o del Papa”. “Si los jóvenes van a ellos y tú les das en la cabeza, no puedes esperar que surjan vocaciones en otras partes”. Para este vaticanista, el problema no es liberalizar o relajar la doctrina, sino todo lo contrario. Tosatti constata que “en países como Bélgica, Holanda y Alemania, donde la Iglesia es progresista, no hay vocaciones”. “Habría que hacerse algunas preguntas –concluye–. Los jóvenes buscan algo sólido a lo que dedicarse, no simplemente algo que pueden encontrar en otra parte. Si empeñan su vida, deben hacerlo por algo que vale la pena, no sólo el discurso genérico de la bondad, de la solidaridad. Buscan algo más y en este momento no lo encuentran. Me parece evidente”.

El artículo completo lo pueden leer en el enlace arriba proporcionado.