Wednesday, February 08, 2017

Ver para creer: The New York Times defiende al Papa

Obviamente el titular no es verdad, no es cierto que The New York Times defienda a este Papa ni a ninguno (¿recuerdan los constantes ataques a Juan Pablo II y qué decir de Benedicto XVI, a quién quisieron graduar de encubridor de pederastas?), lo que sucede es que en su frenética lucha contra el presidente de Estados Unidos sale colateralmente beneficiada la imágen del Papa, como lo leerán más adelante. Y como este golpe de fortuna hay que capitalizarlo, el periódico argentino La Nación, al que solemos confundir con la oficina de manejo de imágen de Jorge Mario Bergoglio, no podía desaprovechar la ocasión.



En la primera página de su edición de ayer, Feb-07-2017, The New York Times presentaba un artículo titulado “Los Tradicionalistas del Vaticano Ven un Héroe en Asesor de Trump” (“Vatican Traditionalists See Hero in Trump Aide”, originalmente en inglés), en el que basicamente señalan a Steve Bannon, esttratega de la Casa Blanca, en estar buscando alianzas con los sectores conservadores del Vaticano opositores al Papa Francisco. Y el periódico La Nación de Buenos Aires, trae hoy una versión en español de ese mismo artículo, el cual cae muy bien para efectos de mostrar a Francisco como un Papa atacado por estos sectores conservadores, especialmente por el card. Raymond Leo Burke, quién ha resultado ser una piedra en el zapato para Francisco: “Bannon lleva su lucha ideológica de la Casa Blanca al territorio del Papa”.



Seguidamente, el artículo aludido.

Bannon lleva su lucha ideológica de la Casa Blanca al territorio del Papa

El estratega de Trump busca apuntalar a los sectores conservadores que resisten las reformas de Francisco

Jason Horowitz
THE NEW YORK TIMES


NUEVA YORK.– Cuando Steve Bannon todavía dirigía Breitbart News fue al Vaticano a cubrir la canonización de Juan Pablo II e hizo algunos amigos, entre ellos el cardenal archiconservador norteamericano Raymond Burke, hoy en abierto enfrentamiento con el Papa.

En una de las antecámaras del cardenal, Burke y Bannon -eminencia antiestablishment del presidente Donald Trump- trabaron amistad a partir de su visión compartida del mundo. Veían al islam como una amenaza capaz de poner de rodillas a un Occidente debilitado por la erosión de los tradicionales valores cristianos, y se veían a sí mismos como injustamente silenciados por elites políticas inaccesibles.

"Cuando alguien identifica a alguien que se ha sacrificado por ser fiel a sus principios y que está librando las mismas batallas culturales en distintas arenas de la cultura, no es extraño que se sientan almas gemelas", dice Benjamin Harnwell, un confidente de Burke que concertó la reunión en 2014.

Si bien Trump, un presidente dos veces divorciado que se ha jactado de toquetear mujeres, parece un improbable aliado de los tradicionalistas del Vaticano, muchos de ellos ven en su elección y en el ascenso de Bannon una oportunidad para modificar el tablero.


Así como Bannon se ha entendido con los partidos de ultraderecha que amenazan con alzarse con gobiernos en Europa, también ha hecho causa común con elementos de la Iglesia Católica que se oponen al rumbo que le imprimió el Papa. Muchos comparten las sospechas de Bannon de que Francisco es un pontífice peligrosamente equivocado, probablemente socialista.

Hasta ahora, Francisco ha relegado o quitado responsabilidades a los tradicionalistas, incluido Burke, y lleva adelante una agenda inclusiva en temas como la inmigración, el cambio climático y la pobreza. Sin embargo, en un mundo nuevamente turbulento, Francisco ha quedado súbitamente como una figura solitaria.


Para muchos opositores ideológicos al Papa, este momento iracundo de la historia parece una buena oportunidad para desbaratar esa agenda papal que consideran nefasta. Y en Trump, y de manera indirecta en Bannon, los tradicionalistas radicales ven a un líder alternativo capaz de defender los valores cristianos tradicionales y enfrentar la intrusión musulmana.

"Hay grandes temáticas en las que nosotros y el Papa no coincidimos, y como soy un fiel católico, no quiero pasarme la vida peleando con el Papa por temas en los que no cambiará de opinión", dice Harnwell. "Para mí sería mucho más valioso trabajar constructivamente con Steve Bannon."

Harnwell dejó en claro que hablaba a título personal y no en nombre del Instituto para la Dignidad Humana, el grupo católico conservador que fundó, y aseguró compartir los objetivos de paz y lucha contra la pobreza del Papa, aunque no sus ideas de cómo alcanzarlos.

Las ideas de Bannon son conocidas. No así tanto sus esfuerzos por cultivar alianzas estratégicas con aquellos en Roma que comparten su interpretación de una teología de la "iglesia militante" de derecha.

El alto asesor de Trump ha mantenido contacto por e-mail con Burke, según Harnwell, que abandonó la residencia del cardenal después del almuerzo. Y otra persona cercana a Bannon dijo que el funcionario de la Casa Blanca está comunicándose con sus contactos en Roma para realizar consultas sobre quién debería ser el embajador de Trump ante la Santa Sede.

Durante el viaje de Bannon en abril de 2014, sondeó a Edward Pentin, un prominente periodista vaticano conservador, como potencial corresponsal en Roma para Breitbart, el sitio web popular entre los movimientos de la derecha alternativa y la ultraderecha que también atrae a los supremacistas blancos.

Desde esa visita y el encuentro con Burke, el estratega ideológico de Trump sigue con el ojo puesto en Roma.

Burke ha sido un opositor inusualmente locuaz de Francisco.

Hace apenas unas semanas, el Papa lo despojó de la poca influencia institucional que le quedaba, tras un escándalo con los Caballeros de Malta, una orden de caballería de 1000 años de antigüedad adonde lo habían exiliado para que sirviera de vínculo con el Vaticano.

Burke se ha convertido en un campeón de los conservadores en Estados Unidos. Bajo la dirección de Bannon, Breitbart News urgió a su corresponsal en Roma a que escribiera bien de él, y durante una reunión previa a la marcha antiaborto del mes pasado en Washington, Burke recibió el premio "ley de la vida", también llamado el "premio del clavo", pues es una réplica enmarcada del clavo usado para clavar los pies de Cristo a la cruz.

Según John-Henry Westen, editor de Life Site News, que anunció el premio, el galardón se le concede a los cristianos "que han recibido una puñalada por la espalda".