Friday, February 03, 2017

En diócesis de Chur, Suiza, prohibido acceso de los adúlteros a la Sagrada Comunión

A Mons. Vitus Huonder (imágen), obispo de Chur, Suiza, nos hemos referido aquí principalmente por la benevolente implementación del motu proprio Summorum Pontificum, y más recientemente por la serie de intentos que los progresistas y liberales han hecho para sustraerse de su autoridad, incluso intentando crear una nueva diócesis segregada de parte de lo que ahora es de jurisdicción de la diócesis de Chur.

Ahora viene la cereza del postre, visto que faltan unos pocos días para que renuncie, porque Mons. Huonder, apartándose de sus homólogos suizos, ha publicado una guía para los confesores en vista de la publicación de Amoris Lætitia, con el título “La Santidad del Vínculo Matrimonial: Una palabra sobre la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia”, en la que rechaza la interpretación laxa del capítulo VIII.

Concretamente dice en los N°s 7 y 8:

7. La recepción de la Sagrada Comunión por los divorciados casados nuevamente civilmente no puede dejarse a la toma de decisión subjetiva. Uno debe ser capaz de basarse en factores objetivos (sobre las condiciones de la Iglesia para recibir la Sagrada Comunión). En el caso de los divorciados casados nuevamente civilmente, el respeto por el vínculo matrimonial existente es determinante.

8. Si en conversación (durante una confesión) se pide la absolución de un divorciado casado nuevamente civilmente, debe establecerse que la persona está lista para asumir las prescripciones de Familiaris consortio 84 (Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Familiaris consortio, 12 de Noviembre de 1981). Eso significa: que si ambas partes no pueden satisfacer la obligación de separarse, se les requiere que vivan juntos como hermano y hermana. Esta regla todavía aplica ahora como entonces, porque la nueva exhortación apostólica Amoris Laetitia no pretende expresamente “una nueva normativa general de tipo canónica” (AL 300). El penitente debe manifestar la firme intención de vivir con respeto por el vínculo matrimonial del “primer” matrimonio.

Como es apenas intuible, en un territorio tan pequeño como el de Suiza, resulta calamitoso que en dos jurisdicciones vecinas, pueda en una existir acceso para los adúlteros a la Sagrada Comunión y, si se camina unos pocos kilómetros, en la vecina no.

¿Habrá en la Iglesia quién dé claridad a esta catástrofe?