Friday, February 24, 2017

Card. Hummes 2017 ataca a card. Hummes 2007


“La Iglesia debe ser capaz de dar nuevas respuestas”, o frases parecidas son el velo con el que el card. Claudio Hummes encubre su frenética carrera hacia la ordenación de hombres casados, intentando que la cosa comience en la Amazonía con la tal “Iglesia con rostro amazónico”. Eso es hoy, porque el mismo cardenal Hummes hace exactamente diez años defendía —al menos en lo aparente— el celibato sacerdotal, como se puede constatar de la lectura del documento titulado “Reflexiones del Cardenal Claúdio Hummes con Motivo del XL Aniversario de la Carta Encíclica «Sacerdotalis Caelibatus» del Papa Pablo VI”, Feb-24-2007.

Allí podemos leer que el card. Hummes afirmaba cosas como:

El celibato es el ejemplo que Cristo mismo nos dejó. Él quiso ser célibe. Explica también la encíclica: "Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexión entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misión del mediador y sacerdote eterno, y esta participación será tanto más perfecta cuanto el sagrado ministro esté más libre de vínculos de carne y de sangre" (Sacerdotalis caelibatus, 21).

La existencia histórica de Jesucristo es el signo más evidente de que la castidad voluntariamente asumida por Dios es una vocación sólidamente fundada tanto en el plano cristiano como en el de la común racionalidad humana.

O como:

El celibato, antes de ser una disposición canónica, es un don de Dios a su Iglesia; es una cuestión vinculada a la entrega total al Señor. Aun distinguiendo entre la disciplina del celibato de los sacerdotes seculares y la experiencia religiosa de la consagración y de la profesión de los votos, no cabe duda de que no existe otra interpretación y justificación del celibato eclesiástico fuera de la entrega total al Señor, en una relación que sea exclusiva, también desde el punto de vista afectivo; esto supone una fuerte relación personal y comunitaria con Cristo, que transforma el corazón de sus discípulos.

O también:

La opción del celibato hecha por la Iglesia católica de rito latino se ha realizado, desde los tiempos apostólicos, precisamente en la línea de la relación del sacerdote con su Señor, teniendo como gran icono el "¿Me amas más que estos?" (Jn 21, 15), que Jesús resucitado dirige a Pedro.

Por tanto, las razones cristológicas, eclesiológicas y escatológicas del celibato, todas ellas arraigadas en la comunión especial con Cristo a la que está llamado el sacerdote, pueden tener diversas expresiones, según lo que afirma autorizadamente la encíclica Sacerdotalis caelibatus.

Y así durante todo el documento.

Aquí llegan a la mente esas expresiones de la Virgen en las apariciones de Akita, Japón, cuando afirmaba que llegaría un tiempo en que veríamos cardenales en contra de cardenales. Lo que no teníamos en cuenta es que un mismo cardenal podría atacarse a sí mismo.