Monday, November 28, 2016

El cauto pesimismo del Card. Zen hacia los diálogos entre China y Vaticano

Artículo aparecido originalmente en Sunday Examiner, periódico diocesano de Hong Kong. Traducción de AsiaNews.

El cauto pesimismo del Card. Zen hacia los diálogos entre China y Vaticano

En un encuentro organizado por Justicia y Paz de Hong Kong, el obispo emérito de la diócesis explica sus perplejidades sobre la política vaticana hacia China, que arriesga hacer explotar la situación de la Iglesia china. Willy Lam Wo-lap: el gobierno teme a los católicos y a los protestantes. No dejará aflojar la cuerda al cuello de la Iglesia.

Hong Kong (AsiaNews)- Reportamos a continuación un artículo publicado hace dos días en el periódico diocesano de Hong Kong, Sunday Examiner. Traducción a cargo de AsiaNews.

El Card. Joseph zen expresó un cauto pesimismo sobre los negociados en curso entre Vaticano y China. La ocasión fue en un encuentro organizado por la Comisión de Justicia y Paz en la tarde del 13 de noviembre junto a la capilla de St. Vincent en Wong Tai Sin.

El card. dijo que el vaticano tiene todavía un cierto espacio de maniobra y algunas cartas (en la relación con China) y ha puso en guardia a los burócratas del Vaticano de no dejarse encarcelar en lo que él definió un mal acuerdo en su ansia de querer tranquilizar a su contraparte en Beijing.

Él dijo tener algunas reservas personales sobre cuánto él describe como una débil política que el Vaticano está demostrando en sus negociados con Beijing.

El Card. Zen dijo que estaba turbado por las optimistas publicaciones de los medios que prevén como inminente un buen acuerdo entre Beijing y la Santa Sede. Él piensa que esto es en cambio un momento crítico en el cual deben surgir diversos puntos de vista, tanto para mantener el equilibrio.

También él dijo que este es un tiempo que nos pide mucha oración, dado que “es imposible obtener un buen acuerdo, (y) uno malo no debería realizarse”.

Como ejemplo de un mal acuerdo, el Card. Zen citó algo que debe evitarse a toda costa: permitir a (la así llamada) conferencia episcopal chino el nombrar candidatos al episcopado.

El Card. precisó que mientras el Vaticano puede tener el derecho de decir no a cualquier nombramiento, él piensa que un similar método reduciría a la Santa Sede a una posición pasiva, dado que tendría el derecho de rechazar, pero no de elegir o nombrar algún candidato.

El obispo emérito de Hong Kong expresó sus dudas sobre la posibilidad para el Vaticano rechazar de continuo a los candidatos propósitos de la (así llamada) conferencia episcopal o de poder sugerir alguna alternativa: un continuo rechazo o discusión llevaría a relaciones tensas y dolorosas.

El purpurado dijo que una de las propuestas al estudio es que la votación por la elección de un candidato a obispo sea limitada a sacerdotes y hermanas de la diócesis. Pero él piensa que también esta propuesta sea preocupante, dado que el gobierno es un maestro experto en el manipular elecciones.

Hasta llegó a decir: “¿Es posible tener elecciones reales en China? “.

En un artículo publicado en el Kung Kao Po (periódico diocesano en lengua china) el pasado 13 de noviembre, el Card. Zen declaró que cualquier propuesta de elección sería disfrazada como un compromiso con Beijing, que así tendría siempre una influencia eficaz en la elección de quien puede convertirse en obispo.

También agregó que si esto sucederá, dañará la armonía entre los sacerdotes, porque dejaría a algunos desalentados o marginados.

Tal cauto pesimismo no significa que todo sea necesariamente perdido: él cree que una propuesta más aceptable podría cambiar la situación, dejando al Papa nombrar candidatos y dando a Beijing la oportunidad de aprobar o rechazar el nombramiento.

El Card. Zen piensa que este acercamiento podría salvar al Vaticano del empacho de rechazar a un cura nombrado y daría al entero sistema una mayor flexibilidad, dado que el Papa está en una posición de mayor amplitud, nombrando un sacerdote de una diócesis como obispo de otra, aliviando el peso para áreas que tienen poco personal.

En cada caso, él cree que la política hacia China sea débil y si bien esto no signifique criticar al Papa Francisco o su predecesor el Papa Benedicto XVI, él no piensa que los Papas sean siempre libres de ejercitar su autoridad.

El Card. explicó que la política vaticana es más a menudo construida y actuada por los burócratas que pueden manipular y refinar las cosas con lo mejor de sí mismos.

Y citó una carta escrita por Benedicto XVI al gobierno chino, en el cual se pedía más libertad religiosa y en particular una disminución de las restricciones hacia las comunidades de la Iglesia no oficial. Pero- él hizo notar-el sentido de la carta fue mucho más diluida en el traducirla en chino porque algunos precisos representantes vaticanos-que él no ha nombrado- habían adoptado una política de satisfacción y de tranquilizar (appeasement).

El Card. Zen cree que justamente porque el pedido del vaticano era tan débil, la situación de las comunidades no oficiales de la Iglesia en China empeoró.

Él también dijo que algunas resoluciones deseadas por un comité-compuesto por cerca de 30 personas con experiencia en la Iglesia china y fundado en 2008 para discutir la situación en China-jamás fueron realizadas.

En uno de los encuentros anuales, que duraban tres días, el comité había aprobado una resolución según la cual no necesitaba cooperar con Antonio Liu Bainian (actual presidente honorario de la Asociación patriótica), el poder detrás del trono en la Asociación patriótica de los católicos chinos.

Sin embargo, dice el Card., los curiales vaticanos permanecieron en silencio delante de las interferencias de Liu en la elección de los obispos a los cuales permitir realizar seminarios en el extranjero.

Después que Benedicto XVI se auto-dimitió, el comité jamás se reunió otra vez.

El Card. Zen notó también que él escribió al Papa Francisco para expresar sus reservas y preocupaciones, pero duda que el Papa lo escuche, dado que los otros curiales del Vaticano que lo rodean, comprendido el secretario de Estado, el Card. Pietro Parolin, parece apoyen esta política de “appeasement”.

De todos modos, el Card. cree que el vaticano tiene aún espacio para moverse, dado el discreto número de católicos en China. Pero la última cosa que él querría ver es un compromiso. “Los compromisos destruyen cualquier cosa” dijo.

Willy Lam Wo-lap, profesor adjunto de historia en la universidad de Hong Kong, dijo que él cree que el cristianismo sea visto como una gran amenaza por parte del gobierno chino, dado que católicos y protestantes juntos alcanzan al menos los 90 millones de fieles.

Él cree que ésta sea la verdadera razón por la cual es muy improbable que el gobierno chino afloje la cuerda alrededor del cuello de la Iglesia (católica), como también alrededor de las iglesias domésticas no oficiales y a las otras organizaciones religiosas del país.