Tuesday, October 04, 2016

En el año de la Misericordia, fuerte dósis de misericordina para algunos de los 45 firmantes de apelo a Francisco para que rechace errores de Amoris Lætitia

Nuevas informaciones referentes al llamado que en Julio pasado un grupo de 45 católicos académicos y pastores, envió a al “Cardenal Angelo Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio en Roma, pidiéndo que los cardenales y los Patriarcas Católicos Orientales le pidan a su Santidad, Papa Francisco, repudie una lista de proposisiones erróneas que se pueden bosquejar de una lectura natural de la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Lætitia”, llamado del cual un medio progresista en su desespero por desacreditar, publicó nominalmente a los firmantes. Días despues se conoció el texto del llamado.

Las nuevas informaciones las proporciona LifeSiteNews, en donde se denota la fuerte dósis de misericordina que en el año de la Misericordia están recibiendo algunos de los firmantes de dicho llamado. Dice el aparte principal:

LifeSiteNews ha reunido información —confirmada por varios de los firmantes, entre ellos el portavoz, el Dr. Joseph Shaw— de que un firmante, que es muy conocido internacionalmente, ha perdido su posición como director de asuntos académicos en una universidad Pontificia.

Otro fue amenazado por su obispo que su año sabático académico sería cancelado, pero encontró otro obispo dispuesto a admitir que él pueda iniciar el proceso de incardinación en su diócesis.

Aún a otro se le ha prohibido hablar en público sobre Amoris Laetitia, y a otro se le ha dicho que retire su firma.

Y un cardenal ejercer presión sobre uno de los firmantes para que retire su nombre.

LifeSiteNews al final consigna unas expresiones del portavoz de los firmantes, el Prof. Joseph Shaw, respecto de la misericordina proporcionada a algunos de los firmantes.

Sobre la persecución de los firmantes, Shaw le dijo a LifeSiteNews el 27 de Septiembre: “Es penoso escuchar de personas, en particular del clero, que estén sufriendo porque han firmado esta carta. Ella era, después de todo, una carta privada a los prelados que expresa, sin rencor o acusaciones una solicitud de aclaración sobre cuestiones teológicas, las dificultades objetivas las cuales son reconocidas en el espectro de opinión. Es especialmente decepcionante ver a católicos en posiciones de autoridad que se consideran a sí mismos como partidarios del Santo Padre, no simplemente haciendo caso omiso de sus repetidos llamados por parrhesia —discusión valiente y sincera— pero buscando activamente suprimirla.