Thursday, September 01, 2016

Las Obras de Misericordia ya no son 14, serán 15


Algunos de los visitantes habituales de este blog suelen echarnos en cara, en otras cosas, el hecho de que en algunas ocasiones redactamos entradas como si fueran informaciones, pero al final resultan ser broma. Aclaramos que esta no es una de esas ocasiones.

El que se llama “Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica”, tiene al final un apéndice que se subdivide en Oraciones comunes y Fórmulas de Doctrina católica; entre estas últimas se citan las siete obras de misericordia corporales y las siete obras de misericordia espirituales, que no son más que las 14 obras de misericordia que siempre hemos conocido.

Pero va a tocar hacer una corrección, porque a partir de ahora las obras de misericordia serán 15, según Francisco lo sugiere en su Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, publicado hoy. En el número 5 se lee cuál sería esa decimoquinta obra de misericordia.

Una nueva obra de misericordia

«Nada une más con Dios que un acto de misericordia, bien sea que se trate de la misericordia con que el Señor nos perdona nuestros pecados, o bien de la gracia que nos da para practicar las obras de misericordia en su nombre».

Parafraseando a Santiago, «la misericordia sin las obras está muerta en sí misma. […] A causa de los cambios de nuestro mundo globalizado, algunas pobrezas materiales y espirituales se han multiplicado: por lo tanto, dejemos espacio a la fantasía de la caridad para encontrar nuevas modalidades de acción. De este modo la vía de la misericordia se hará cada vez más concreta».

La vida cristiana incluye la práctica de las tradicionales obras de misericordia corporales y espirituales. «Solemos pensar en las obras de misericordia de una en una, y en cuanto ligadas a una obra: hospitales para los enfermos, comedores para los que tienen hambre, hospederías para los que están en situación de calle, escuelas para los que tienen que educarse, el confesionario y la dirección espiritual para el que necesita consejo y perdón… Pero, si las miramos en conjunto, el mensaje es que el objeto de la misericordia es la vida humana misma y en su totalidad».

Obviamente «la misma vida humana en su totalidad» incluye el cuidado de la casa común. Por lo tanto, me permito proponer un complemento a las dos listas tradicionales de siete obras de misericordia, añadiendo a cada una el cuidado de la casa común.

Como obra de misericordia espiritual, el cuidado de la casa común precisa de «la contemplación agradecida del mundo» (Laudato si’, 214) que «nos permite descubrir a través de cada cosa alguna enseñanza que Dios nos quiere transmitir» (ibíd., 85). Como obra de misericordia corporal, el cuidado de la casa común, necesita «simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo […] y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor» (ibíd., 230-231).