Saturday, August 13, 2016

¿Muy prestos a aclarar por qué Francisco estrechó la mano del dictador?

Con la boca llena el gobierno de Guinea Ecuatorial anunció el Jueves de esta semana la “tercera visita oficial” del dictador “Obiang Nguema Mbasogo y la Primera Dama” a la Santa Sede. Reproducimos esta foto de L'Osservatore Romano en la que se puede ver al dictador saludando al Papa, quien le estrecha la mano, al final de la audiencia general del Miércoles, Ago-10-2016, en el Aula Paulo VI del Vaticano.



Y estas otras dos fotos en la que se puede apreciar a “la Primera Dama” y los hijos, también ellos saludados por Francisco.




De esta particular visita dio cuenta inicialmente Corriere Della Sera, pero después hizo una actualización de la información para incluir la aclaración del nuevo portavoz vaticano, Greg Burke, quien efectivamente confirmó “el encuentro ocurrido en el Aula Nervi al término de la audiencia general: se ha tratado de un simple saludo; no están previstas otras citas”, y por lo tanto no se trataba de una audiencia propiamente dicha. A este respecto destacó que en el protocolo del Vaticano, “la fórmula del saludo en el Aula Nervi es la más baja entre las previstas para un jefe de Estado”.

Es decir, se intentó bajarle el perfil y el alcance al estrechón de manos de Francisco al dictador.

¿Y por qué cuando se trata de otro dictador, autócrata, asesino, cuyas manos estan tintas de sangre de infinidad de coterráneos suyos, no escuchamos explicaciones sino, muy por el contrario, se exalta el encuentro? Nos referimos a este individuo, quien hoy cumple 90 años de vida, gran parte de la cual la ha pasado oprimiendo y constriñendo al pueblo. Y de quien no se puede decir que tuvo “la fórmula del saludo más baja entre las previstas para un jefe de Estado”, porque fue Francisco el que lo buscó.