Monday, July 11, 2016

Aclaración (?) sobre reciente invitación del Card. Sarah para celebrar Misa Ad Orientem

Un comunicado adjudicado a “Oficina de Prensa de la Santa Sede”, y sin firma, ha sido publicado hoy (nosotros lo vemos en Il Sismografo), el cual pretendidamente hace unas aclaraciones sobre la reciente invitación del Prefecto del Culto Divino, Card. Robert Sarah, para que los sacerdotes celebren la Santa Misa con la orientación Ad Orientem ó Versus Absidem, comenzando el Primer Domingo de Adviento.

El comunicado ha sido atribuido por algunos medios de comunicación al P. Lombardi, aunque no consta expresamente. Esta es nuestra traducción del mismo.

Algunas aclaraciones sobre la celebración de la Misa

Es oportuna una precisión después de noticias de prensa que circularon después de una conferencia celebrada en Londres por el Card. Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, hace algunos días. El Card. Sarah siempre se ha preocupado justamente de la dignidad de la celebración de la Misa, en modo de expresar adecuadamente la actitud de respeto y adoración del misterio eucarístico. Algunas de sus expresiones fueron, sin embargo, malinterpretadas, como si anunciase nuevas indicaciones diferentes de aquellas dadas hasta ahora en las normas litúrgicas y en las palabras del Papa sobre la celebración frente al pueblo y sobre el rito ordinario de la Misa..

Por lo que es bueno recordar que en la romanos Institutio Generalis Missalis Romani (Ordenamiento General del Misal Romano), que contiene las normas para la celebración de la Eucaristía y está todavía en pleno vigor, en el N° 299 dice: “Altar extruatur un seiunctum pariete, ut fácil circumiri et in eo celebratio cara al pueblo peragi possit, quod éxpedit Ubicumque puede sentarse. Altar suplente occupet autem eum, ut Revera Centro para sentarse quod totius Congregationis fidelium attentio sponte convertatur” (es decir: “Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo, lo cual conviene que sea posible en todas partes. El altar, sin embargo, ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles”).

Por su parte, el Papa Francisco, con ocasión de su visita a la Congregación para el Culto Divino, ha recordado expresamente que la forma “ordinaria” de la celebración de la Misa es aquella prevista por el Misal promulgado por Pablo VI, mientras que la “extraordinaria”, que fue permitida por el Papa Benedicto XVI para la finalidad y con la modalidad por él expresada en el Motu Proprio Summorum Pontificum, no debe tomar el puesto de la “ordinaria”.

No hay, por tanto, previstas nuevas directrices litúrgicas a partir del próximo Adviento, como alguno ha impropiamente deducido de algunas palabras del Cardenal Sarah, y lo mejor es evitar usar la expresión “reforma de la reforma”, refiriéndose a la liturgia, dado que a veces ha sido una fuente de equívocos.

Todo ha estado concordemente expresado en el curso de una reciente audiencia concedida por el Papa al Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino.

A nosotros la aclaración no nos parece que lo sea. Por ejemplo, en cuanto a la primera parte, la interpretación del P. Lombardi —si es cierto que es él el autor del comunicado— parece ir en contra de lo que la misma Congregación para el Culto Divino ya había aclarado respecto de lo que dice el numeral 299, citado en el comunicado arriba traducido. Y lo que dice es:

Respuesta a una Cuestión sobre la Posición del Sacerdote en la Celebración de la Eucaristía

Prot. Nº 2036/00/L

Cuestión

Se ha preguntado a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos si el enunciado del nº 299 de la Institución General del Misal Romano constituye una norma según la cual, durante la liturgia eucarística, la posición del sacerdote hacia el ábside haya de considerarse excluida.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, habiendo examinado con madurez y teniendo en cuenta los precedentes litúrgicos, responde:

Negativo y según la mente.

La mente comprende diversos elementos que hay que tener en cuenta.

Antes de nada, se debe tener presente que la palabra expedit no constituye una forma obligatoria, sino una sugerencia que se refiere tanto a la construcción del altar separado de la pared, como a la celebración cara al pueblo. La cláusula ubi possibile sit se refiere a diversos elementos, como por ejemplo, la topografía del lugar, la disponibilidad de espacio, la existencia de un altar precedente de valor artístico, la sensibilidad de la comunidad que participa en la celebración en la iglesia de que se trata, etc. Se resalta que la posición hacia la asamblea parece más conveniente en cuanto hace más fácil la comunicación (cf. Editorial de Notitiae 29 [1993] 245-249), aunque sin excluir la otra posibilidad.

Sin embargo, cualquiera que sea la posición del sacerdote celebrante, está claro que el Sacrificio Eucarístico se ofrece a Dios uno y trino, y que el sacerdote principal, Sumo y eterno, es Jesucristo, que obra a través del ministerio del sacerdote que preside visiblemente como Su instrumento. La asamblea litúrgica participa en la celebración en virtud del sacerdocio común de los fieles, que tiene necesidad del ministerio del sacerdote ordenado para que se pueda realizar la Sinaxis Eucarística. Se debe distinguir la posición física, relativa especialmente a la comunicación entre los diversos miembros de la asamblea y la orientación espiritual e interior de todos. Sería un grave error imaginar que la orientación principal de la acción sacrificial sea la comunidad. Aunque el sacerdote celebre cara al pueblo, lo cual es legítimo y a menudo aconsejable, su actitud principal debe ser siempre hacia Dios por Jesucristo, como representante de la Iglesia entera. También la Iglesia, que toma forma concreta en la asamblea que participa, está toda ella dirigida hacia Dios como primer movimiento espiritual.

A lo que parece, la tradición antigua, aunque no es unánime, era que el celebrante y la comunidad orante se dirigieran hacia oriente, punto del cual viene la luz que es Cristo. No son raras las antiguas iglesias, cuya construcción estaba «orientada» de modo que el sacerdote y el pueblo en el acto de hacer la oración pública se dirigieran hacia oriente.

Se puede pensar que cuando hubo dificultades de espacio o de otro género, el ábside idealmente representaba el oriente. Hoy la expresión hacia oriente significa a menudo hacia el ábside, y cuando se habla de cara al pueblo no se piensa en el occidente, sino hacia la comunidad presente.

En la antigua arquitectura de las iglesias, el puesto del Obispo o del sacerdote celebrante se encontraba en el centro del ábside, y, sentado, desde allí escuchaba la proclamación de las lecturas dirigido hacia la comunidad. Ahora aquel puesto presidencial no está atribuido a la persona humana del Obispo o del presbítero, ni a sus dotes intelectuales y menos aún a su personal santidad, sino a su papel de instrumento del Pontífice invisible que es el Señor Jesús.

Cuando se trata de iglesias antiguas o de gran valor artístico, es necesario, además, tener en cuenta la legislación civil en lo que se refiere a las modificaciones o reestructuraciones. Un altar portátil puede no ser siempre una solución digna.

Sería necesario no dar excesiva importancia a elementos que han sufrido cambios a través de los siglos. Lo que permanecerá siempre es el evento celebrado en la liturgia: lo cual se manifiesta mediante ritos, signos, símbolos y palabras, que expresan diversos aspectos del misterio, sin que lleguen a agotarlo, porque los trascienden. El afirmarse en una posición y absolutizarla podría convertirse en un rechazo de cualquier aspecto de la verdad que merece respecto y acogimiento.

En el Vaticano, 25 de septiembre de 2000.

Jorge A. Card. Medina Estévez
Prefecto

+ Francesco Pio Tamburrino
Secretario

En cuanto a la parte que alude al motu proprio Summorum Pontificum, y que dice que la forma extraordinaria del Rito Romano «no debe tomar el puesto de la “ordinaria”», no es ello lo que dice la Instrucción Universæ Ecclesiæ, sobre la aplicación de la carta apostólica motu proprio data «Summorum Pontificum», en su N° 6:

Los textos del Misal Romano del Papa Pablo VI y del Misal que se remonta a la última edición del Papa Juan XXIII, son dos formas de la Liturgia romana, definidas respectivamente ordinaria y extraordinaria: son dos usos del único Rito romano, que se colocan uno al lado del otro. Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe conservarse con el honor debido.

Aprovecha el autor, si es cierto que es el P. Lombardi, para insultar disimuladamente a su antiguo jefe, i.e., Benedicto XVI, al afirmar que se debe «evitar usar la expresión “reforma de la reforma”», expresión claramente acuñada por el Papa emérito mucho antes de ser elegido como sucesor de San Pedro.

Por lo que entendemos que lo que en realidad está sucediendo es lo que argumenta el P. Lombardi en la última parte de su comunicado, es decir, apela al principio de autoridad. Dicho de otra manera, el Papa tiene su preferencia personal al respecto la cual está haciendo prevalecer, se lo hizo saber hace poco al card. Sarah y punto.

¡Comuníquese y cumplase!


Actualización Jul-12-2016: Las “aclaraciones” han sido publicadas hoy en el boletín diario de la Oficina de Prensa. Esta es la traducción en español.

Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Algunas aclaraciones sobre la celebración de la misa

Es oportuno aclarar algunas cuestiones a raíz de las noticias que han circulado tras una conferencia que el cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, dio en Londres hace pocos días. El cardenal se ha preocupado siempre, justamente, de la dignidad de la celebración de la misa de forma que exprese adecuadamente la actitud de respeto y adoración por el misterio eucarístico. Sin embargo, algunas frases suyas han sido erróneamente interpretadas como si anunciaran nuevas indicaciones que difiriesen de las dadas actualmente en las normas litúrgicas y en las palabras del Papa sobre la celebración de cara al pueblo y sobre el rito ordinario de la misa.

Por eso es necesario recordar que en la Institutio Generalis Missalis Romani (Instrucción General del Misal Romano) que contiene las normas relativas a la celebración eucarística y está siempre plenamente vigente, se lee en el num. 29 “Altare extruatur a pariete seiunctum, ut facile circumiri et in eo celebratio versus populum peragi possit, quod expedit ubicumque possibile sit. Altare eum autem occupet locum , ut revera centrum sit ad quod totius congregationis fidelium attentio sponte convertatur” (Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo, lo cual conviene que sea posible en todas partes. El altar, sin embargo, ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles).

Por su parte, el Papa Francisco, en ocasión de su visita al dicasterio del Culto Divino, recordó expresamente que la forma “ordinaria” de la celebración de la misa es la prevista en el Misal promulgado por Pablo VI, mientras la “extraordinaria”, que fue permitida por el Papa Benedicto XVI para las finalidades y con las modalidades que explicaba en el Motu Proprio Summorum Pontificum no debe tomar el lugar de la “ordinaria”.

No están, por lo tanto, previstas nuevas directrices litúrgicas a partir del próximo Adviento como alguno ha deducido impropiamente de algunas palabras del cardenal Sarah, y es mejor evitar utilizar la expresión “reforma de la reforma”, refiriéndose a la liturgia, dado que a veces ha sido fuente de equívocos.

Todo ello ha sido expresamente concordado en el curso de una reciente audiencia concedida por el Papa al cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino.