Tuesday, April 05, 2016

Católicos de China: ‘Roma puede traicionarnos, pero no voy a unirme a una Iglesia que esté controlada por el Partido Comunista’


Artículo de The Daily Telegraph, Abr-04-2016, pág 15. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Católicos de China: ‘Roma puede traicionarnos, pero no voy a unirme a una Iglesia que esté controlada por el Partido Comunista’

Por Neil Connor en shijiazhuang

En el patio trasero de una casa destartalada, un sacerdote chino parado delante de su congregación y realizando una misa católica no oficial.

La grey del Padre Dong Baolu reunida al aire libre junto a una hilera de retretes malolientes. No tenían opción más que hacer el culto de esta manera furtiva, ya que China no reconoce estas llamadas “iglesias caseras”.

A pesar de ello, la congregación se mantuvo durante dos horas, cantando himnos y juntando sus manos en oración.

China y el Vaticano pueden ahora estar acercándose al deshielo que podría ver a Pekín reconociendo la iglesia ilegal, pero sólo en términos que muchos católicos locales condenaría como una traición.

“Es posible que Roma pueda traicionarnos”, dijo el P. Dong, antes de decir Misa en la ciudad de Shijiazhuang, en la provincia de Hebei. “Si esto sucede, renunciaré. No voy a unirme a una Iglesia que esté controlada por el Partido Comunista.

“Estamos sufriendo como Jesús en la cruz. Luchamos por la libertad religiosa y seguimos el Evangelio, pero no son apoyados ni por Roma ni por China”.

En el pasado, el acuerdo entre el Vaticano y China siempre ha sido impedido por la cuestión de quién ordenaría al clero.

Beijing insiste en controlar cualquier iglesia reconocida, principalmente mediante la designación de su jerarquía.

Algunos obispos oficiales han sido nombrados por Pekín, sólo para ser excomulgado por el Vaticano.

Mientras tanto, las autoridades han encerrado sacerdotes que fueron ordenados por el Vaticano antes de la ruptura de relaciones en los años cincuenta.

Pero hay señales de que Roma puede estar dispuesta a transigir. El Papa Francisco ha elogiado públicamente a China y expresado la esperanza de que visitará el país.

Este calentamiento en las relaciones resultó el verano pasado en la consagración de Joseph Zhang Yinlin como el obispo católico de Anyang. Había sido nombrado para este papel por Pekín y aceptado por el Vaticano.

El cardenal Joseph Zen, quien anteriormente guió a los católicos de Hong Kong, está preocupado por la posibilidad de un acuerdo donde los obispos se acordarán formalmente por ambos lados, pero el Vaticano podrá vetar candidatos propuestos por Pekín.

“Es impensable dejar la propuesta inicial en manos de un gobierno ateo que posiblemente no puede juzgar la idoneidad de un candidato para ser obispo”, escribió el cardenal Zen.

Los católicos temen que cualquier acuerdo en este sentido comprometería la independencia de la Iglesia.

Bob Fu, el director del grupo de campaña estadounidense China Aid, dijo que cualquier retiro por parte de Roma “constituiría una traición a la Iglesia Católica de China, especialmente a aquellos que han sufrido incluso el martirio”.

El Sr. Fu añadió: “Será como la traición de un padre a sus propios hijos, un día más triste para las Iglesias católicas independientes en China debido a que el movimiento va a legitimar la persecución del Partido Comunista, pasada, presente y tal vez futura”.

En toda China, alrededor de seis millones de católicos se han negado a unirse a iglesias autorizadas por el Partido Comunista y elegido en lugar dar culto en iglesias en casas, donde permanecen leales al Vaticano.

En Shijiazhuang, un obispo Católico que no es reconocido por las autoridades, Jia Zhiguo, vive bajo estricta vigilancia.

El régimen ha intensificado su supresión de iglesias en casas, derribando cruces de los lugares de culto y obligando a los seguidores a aumentar la clandestinidad.

Mientras tanto, otros seis millones de personas son miembros de la Asociación Católica Patriótica, un organismo controlado por el Partido Comunista que no exhibe imágenes del Papa Francisco.

El Vaticano está llevando relaciones amistosas con Pekín, ya que cree que puede hacer más para proteger a los católicos chinos si incrementa su participación en el país a través de una Iglesia unificada.

Un acuerdo entre las dos partes también podría ver las relaciones diplomáticas restablecidas entre la Santa Sede y Pekín, que sería considerado un gran avance en Roma.

El P. Dong ha sido detenido “muchas veces” por las autoridades, y la misa al aire libre que visitó The Daily Telegraph fue trasladada a su casa la semana siguiente, en medio del temor a que fuera cerrada por las autoridades.

De pie junto a los retretes exteriores, con escombros y basura a sus pies, un trabajador migrante que dio su apellido como Pei, dijo que era vital para el Vaticano hacer frente a las demandas de Pekín.

“Si la iglesia independiente ya no es permitida, sólo voy a ir a casa y rezar”, dijo. “Sólo hay un camino para nosotros los católicos”.

Reporte adicional de Ailin Tang