Thursday, March 31, 2016

Si no lo denuncian grupos homosexuales, nadie en Iglesia de Costa Rica se daría cuenta que portavoz en temas de familia también es homosexual...¡y en pleno ejercicio!

La Nación, Mar-30-2016.

Grupos gais denuncian doble discurso de vocero de Iglesia

Sacerdote acepta citas con amistades, pero alega que se exagera sobre estas

Prelado insiste en que organizaciones buscan callarlo por defender principios


POR ESTEBAN MATA

Dos grupos de defensa de los derechos gais denuncian un doble discurso por parte del vocero de la Iglesia católica, Mauricio Víquez. Según dijeron, él predica en público contra las parejas del mismo sexo, calificándolas de ser una amenaza contra la familia, al tiempo que tiene prácticas homosexuales.

Víquez, encargado de temas de familia en la Conferencia Episcopal, afirmó que hay exageraciones por parte de los denunciantes en torno a los detalles de esos encuentros: “Si encuentro es la parte sexual, digamos, física, le voy a decir que no, pero ahora, el tema es si eso implica salir, estar en el departamento conversando, tomando algo, que un abrazo, obviamente es otra cosa (...). Un abrazo, un beso, bueno, esas cosas pueden ser”.

El sacerdote no negó contacto con dos denunciantes que afirman haber tenido acercamientos con él, cuando tenían entre 18 y 25 años.

El vocero de la Iglesia aceptó, además, la existencia de conversaciones digitales con frases inadecuadas, según su criterio. “Evidentemente, uno, pues a veces comete errores, a la hora de decir una cosa, una frase, que tal vez uno pueda considerar inadecuada, o que se puede entender mal, pero, este, ciertamente uno se asume en ese proceso”, dijo el cura de 51 años.

Las denuncias, encabezadas por Movimiento Diversidad y la Asociación Pro Derechos Humanos Igualitarios, acusan a Víquez de actuar en contra de lo que pregona. Señalan que su prédica daña a personas homosexuales que, según dicen, él busca para encuentros íntimos.

El año pasado, en nombre de la Iglesia, Víquez defendió la familia como la unión heterosexual, exclusivamente, y dijo que hay organizaciones que atentan contra este concepto.

Marco Castillo, presidente de Diversidad, escribió una nota al obispo Óscar Fernández, presidente de la Conferencia Episcopal, en la que achacó doble moral a algunos sacerdotes: “Tal es el caso del cura Mauricio Víquez Lizano, quien hasta tiene un apartamento en los alrededores del parque Morazán (San José) y no tiene empacho en hablar en contra nuestra en televisión”.

“Nos condenan a ser ciudadanos recluidos y con derechos disminuidos por no tener la orientación sexual que ustedes consideran correcta, mientras otros curas incurren en prácticas homosexuales”, añade una nota de la Asociación Pro Derechos Igualitarios a la Iglesia del 18 de marzo.

Encuentros. Este diario conversó con dos personas que aseguran haber sostenido conversaciones eróticas con el cura. Pruebas en poder de La Nación constatan el flirteo. Uno de ellos, un funcionario público de apellido Castro, afirma que estuvo en el departamento de Víquez, en San José, en varios encuentros sexuales.

“Me citó en el Parque Morazán (mediante una página web). Al frente hay un edificio de apartamentos. Subí a su habitación y tuvimos nuestro encuentro. Tuvimos varios encuentros así”, afirma Castro, quien dijo que Víquez nunca le dijo que era cura y se dio cuenta de esa condición al verlo en una entrevista televisiva.

“Mi sorpresa fue verlo hablar mal contra la diversidad, a pesar de que él estuvo conmigo. Mi testimonio es valioso porque no podemos continuar en una sociedad con una doble moral como esta”, aseguró Castro.

En cuanto a la veracidad de su testimonio, Castro expresó: “Yo tengo chats guardados donde él se expone y hace mención a nuestros encuentros, y deja en evidencia que sí sostuvimos esos encuentros”.

Confrontado sobre el testimonio, Víquez alegó que podía ser un “amigo” del pasado, que probablemente se alejó de él y, ahora, “exagera” sobre los encuentros.

Acepta que sí ha tenido relaciones cercanas con personas gais, aunque recalcó que esto no va en contra de su prédica como vocero de la Iglesia, y reiteró que su intención nunca ha sido perseguir a nadie.

Enfatizó en que la homosexualidad no es vista por la Iglesia como un “pecado”, al tiempo que indicó que, si un sacerdote acepta tener prácticas homosexuales, eso representa “un suicidio”.

El otro es el de un abogado de 24 años, de apellido López, quien desde octubre del 2015 sostuvo conversaciones por Facebook con Víquez, donde intercambiaron fotografías íntimas y frases en tono erótico. El padre, incluso, le envió imágenes de una estancia en las ciudades de Fátima (en Portugal), Salamanca y Ávila (en España) en octubre del 2015.

El cura no niega las conversaciones, incluso no pudo decir que fueran mentira, pero alega que están utilizando situaciones de su pasado en busca de callarlo.

Mediático. “No sé qué pretenden al irse de forma directa a medios, y no haber hablado las cosas antes, no sé, pero percibo que tienen alguna intención. La primera es ‘usted se va a callar, porque ha hablado muchas cosas que nos afectan’”, declaró el sacerdote.

Los choques entre Víquez y los grupos a favor de los derechos de la población gay se hicieron evidentes luego de varias apariciones mediáticas del prelado.

El 3 de junio pasado, en el canal 7, Víquez protagonizó un debate con el líder del Movimiento Diversidad, Marco Castillo. En esa ocasión, ambos discutieron la decisión del Juzgado de Familia de Goicoechea, que había reconocido la primera unión de hecho homosexual en el país.

Víquez defendió en el programa el modelo de familia que propone la Iglesia católica, y sostuvo que la decisión del juzgado estaba plagada de “vicios” que iban a ser puestos en evidencia por abogados constitucionalistas.

“En este momento hay que atenerse a la definición de familia del Código de Familia (...). Ni siquiera hace falta hacer una cita bíblica. El criterio de ilustres constitucionalistas ha sido muy crítico frente a esta sentencia”, dijo el sacerdote.

Ahora, ante denuncias de supuestos encuentros íntimos con homosexuales, el sacerdote asegura que ese planteamiento es el que le ha sido ordenado repetir por la misma Iglesia.

Menos de un mes después de esa aparición en canal 7, volvió a la televisión, en el programa Noche sin tregua. Allí, insistió en la necesidad del modelo de familia heterosexual, vista desde el matrimonio, criticando y señalando debilidades de modelos que no calcen en esa noción.

“En los últimos días la campaña antifamilia fue destructiva”, se quejó Víquez. “La gente que ataca la familia, lo ha hecho de modo sistemático, es un maquinar constante, donde hablan de un nuevo orden (…) es meter e inyectar confusión”, agregó.

A esta supuesta campaña antifamilia es que Víquez apela para justificar lo que considera ataques en su contra.

En tanto, los denunciantes exigen que se detenga una campaña en contra de sus derechos, más si el mensaje lo da un cura que, según ellos, tiene encuentros íntimos con homosexuales.

En cuanto a cuestiones estructurales de la Iglesia, Víquez aceptó que no se puede obviar la existencia de prácticas homosexuales en el sacerdocio. “Yo siento que la pastoral sacerdotal no puede obviar una realidad que porcentualmente se ha visto que es importante”.

Dijo que, ante lo ocurrido con el obispo polaco Krysztof Olaf, quien fue expulsado por declararse homosexual, el tema cobró relevancia y se trabaja en él: “Es un hecho que está ahí, pero ciertamente se maneja inadecuadamente, porque se maneja el hecho de lo afectivo y lo emocional, sobre todo desde la perspectiva de relaciones con mujeres”.



La Nación, Mar-30-2016, entrevista al directamente implicado.

Mauricio Víquez, vocero de la Iglesia: ‘Un encuentro homosexual, ¿qué es?’

POR ESTEBAN MATA

Mauricio Víquez, vocero de la Iglesia Católica en temas de Familia, reconocido por sus fuertes planteamientos y apariciones públicas en pos del matrimonio tradicional, habló con La Nación sobre las denuncias de doble discurso que le achacan grupos de defensa de los homosexuales. El sacerdote accedió a hablar sobre conversaciones digitales (de las cuales este medio tiene copia) que muestran un flirteo de su parte con personas gais. En la entrevista, Víquez incluso se refiere al debate sobre la forma en que la Iglesia aborda la homosexualidad entre curas. De seguido, un extracto del diálogo:

-¿Maneja usted un doble discurso sobre el tema homosexual? ¿Tiene usted una doble vida tal y como se denuncia?

Lo que pasa es que, digamos, mi discurso, sobre todo en los últimos años, me ha tocado abordar temas difíciles. Es una perspectiva agarrada de lo que la Iglesia enseña. No me he apartado ni un milímetro, ¿verdad? Entonces, sobre todo por mi función de ser vocero, en algunos temas de ese tipo, el discurso mío es el discurso de la Iglesia.(...).

Sobre el tema de la homosexualidad, por ejemplo, ya hace muchos años la Iglesia afirmó que la condición homosexual no se puede concebir como pecado, eso está en el catecismo y la teología moral ahorita lo tiene en sus manos. Ese es el discurso de la Iglesia, y el discurso de la teología moral, y me he mantenido ahí.

Ahora, con respecto a amistades y esto, en realidad, como usted dice, ahí no hay... no hay digamos, que ocultar gran cosa. Muy probablemente por mi tipo de trabajo, verdad... por muchos años, por haberme movido en el ambiente universitario y demás, tenemos mucha cercanía con gente más o menos joven.

-En el rango entre 18 y 25 años.

Por ahí anda la cosa, entonces, evidentemente yo no tengo inconveniente en amistades hetero-homosexuales.

-Pero un tema es la amistad y otro son las parejas, ¿no?

Claro, sí, sí, sí.

-Me refiero a personas que han estado con usted, pues, en actividades íntimas. Tengo un testimonio que afirma que en varias ocasiones sostuvo encuentros íntimos con usted, y que le molestó mucho darse cuenta de quién era usted porque lo vio en televisión.

Yo lo que pienso es que, bueno, una pareja, bueno, digamos, esa es una realidad que no he vivido. Si usted me dice que si he tenido una pareja, yo le digo, jamás.

-Pareja en el sentido como yo con mi esposa o con una novia, no. Me refiero a personas que han compartido con usted íntimamente, es que no es una ni son dos (las que dan testimonios).

Lo que pasa es que yo, lo que siento, y algunos conocidos me han advertido, es que en los últimos días ha habido pues un ambiente, no sé si de coordinación o qué, para hablar de esto. Me han advertido conocidos de esto, que hay una molestia y que, a la de menos, sea una forma de sacarme del camino, entonces yo tiendo un poco a sentirlo así; verdad, amistades que de alguna forma se alejaron y que han planteado, pues una forma de trato en esa línea.

Ahora, evidentemente, uno pues a veces comete errores, a la hora de decir una cosa, una frase, que tal vez uno pueda considerar inadecuada, o que se puede entender mal, pero este, ciertamente uno se asume en ese proceso.

-El problema, padre, es que tenemos imágenes desde octubre pasado. No es una cuestión de hace unos días. Hay testimonios que coinciden unos y otros, de personas que son unas de San José, otras de Alajuela, y responden a un patrón. El tema no es crucificarlo, es ser franco.

Sí, sí, yo sé, pero casualmente por eso lo que le planteo es: las preguntas que hemos visto ahorita. ¿Cuál es mi discurso? Bueno, yo tengo que ser coherente con lo que me toca decir y, en ese sentido, los temas que se han abordado, sobre todo los temas de familia, de protección a la vida, con hijos y esas cosas, y el tema relativo a la condición homosexual, eso es un tema que yo evidentemente he tratado siempre de alguna manera en público, por ser vocero, y siempre se ha vendido el tema de qué pasa con las parejas del mismo sexo y con todo esto. En ese sentido, en el discurso, creo que he sido bastante coherente.

-La pregunta es: ¿usted es coherente con su accionar?

Yo, yo creo...

-Los testimonios apuntan a que usted critica la forma de vida de las personas homosexuales, mientras usted también lleva una vida de encuentros homosexuales, que no son malos ante los ojos de Dios, evidentemente.

Yo siento que hay una, una calificación, digamos, un encuentro homosexual ¿qué es? ¿Una amistad, un diálogo? ¿Qué es? Porque yo digo, si alguien dice algo, respecto a mí, creo que tendría que ser ciego para no darse cuenta de que yo normalmente cuando tengo una amistad, se sale, se conversa, creo que todos tienen muy claro qué soy y qué hago.

-¿Entonces son mentiras?

No, vamos a ver, vea, yo, yo lo que percibo de todo esto es que efectivamente son amistades que uno ha tenido. No sé exactamente cuáles son, pero me hago a la idea. No sé qué pretenden al irse de forma directa a medios, y no haber hablado las cosas antes, no sé. Percibo que tienen alguna intención. La primera es 'usted se va a callar, porque ha hablado muchas cosas que nos afectan'.

-Sí, usted no puede dejar de reproducir el discurso.

No, además porque con frecuencia se me ha pedido a mí en concreto que lo diga, que sea el que hable del tema.

-No voy a ser explícito con lo que me han dicho sobre esos encuentros íntimos, y tendré cuidado con eso, pero no me mienta.

Yo tengo que ver que son amistades que uno ha tenido en años, verdad, que se han acercado y luego se han ido o se han resentido, por alguna cosa (...). Lo que percibo es que han exagerado algunas cosas, yo no sé con qué intención, la verdad, puede ser esa, 'cállese', por ejemplo.

-Pero no debe callarse.

Sí, pero cuando cerré la cuenta de Twitter le dije a la periodista que me preguntó, le dije: 'Es mi cuenta y hago lo que quiero'. La cerré porque se llegó a un punto donde gente que no conocía decía cosas, amenazaba con cosas (...). El asunto es que uno está muy claro que, como el tema se maneja a nivel de Iglesia, por ejemplo el hecho de decir 'yo me apunto en esta forma de vida', o acepto lo que esta persona diga, eso sería un suicidio absoluto, literalmente. Y no solamente a nivel de Iglesia, sino a nivel de otros trabajos que uno tiene (...). Ahora, que yo haya tenido amistades y que hayan ido donde yo vivo, uno dice, claro, por supuesto, este, el tema es que obviamente, uno dice, 'yo no puedo', este... digamos, considerar, sino otra cosa, que exageraron en algunas cosas.

-¿Tiene claro cuántos muchachos han ido a su apartamento?

Pues no, una estadística... no.

-¿Están mintiendo?

Por lo que han dicho antes, están exagerando. Porque si los he conocido y los he tratado, creo que eso es clarísimo.

-¿Usted nunca se ha enamorado?

No, nada de eso. No, no no. Por el mismo tema de parejas, si usted tiene una pareja, pues se enamoró.

-A veces uno se enamora de una persona con la que se sostiene una relación, sin que sean pareja, pero uno de los dos queda enamorado, o resentido.

Lo que pasa es que yo siempre he manejado todo esto en términos de amistades, ¿no?

-En el ambiente gay, muchos son amigos, y se califican entre sí como amigos, aunque tengan encuentros íntimos ocasionales. Yo no juzgo, pregunto, su respuesta es la que establece el grado de situación.

Yo lo que tengo que decir es esto: con respecto al tema del discurso siento que no he atacado a nadie, yo creo que nada más he presentado lo que la Iglesia opina sobre el tema, y a la par de no atacar a nadie, también he sido muy claro sobre lo que dice la Iglesia sobre el tema de la condición homosexual, verdad, sabiendo pues que desde el catecismo es una realidad que no se considera pecado, y que los actos se siguen discutiendo sobre todo a través de los teólogos de la moral.

-Usted es un teólogo de la moral.

Por eso, sigue discutiéndose. Es un tema que está abierto.

-¿Qué opina usted?

Es un tema muy abierto, ahorita, por ejemplo. En cuanto al tema de las relaciones de conviviencia, en el último sínodo se habló mucho de valorar los puntos positivos de la relación conviviencia, y eso dio mucho de qué hablar, pero abrió también a la reflexión a futuro. Dio pie de valorar la experiencia de convivencia, y es un tema que sigue discutiéndose.

En cuanto a lo que pasó en los últimos días fue complicado, ya no sabía como reaccionar, tanto en una entrevisa que me hizo La Nación sobre fecundación in vitro, como la entrevista de canal 7 sobre la familia y luego esto de la película (una crítica del sacerdote, en Twitter, a Spotlight, cinta que trata sobre los casos de abusos de sacerdotes a menores de edad). Son temas que no tienen que ver con comunidades o personas, pero son justamente las que han reaccionado, pero fue muy difícil, fue un ataque masivo y demasiado fuerte.

Con respecto a amistades, como le digo mi grupo de amigos no es muy grande, bueno, amigos y amigas, obviamente. Siempre se ha mantenido un grupo pequeño, que es gente joven, pues sí, es gente más o menos joven que uno ha conocido en la universidad, en la parroquia, en redes sociales. Entonces, uno más o menos tiene claro el grupo que es. Nunca he tenido a mis amistades en un closet, o disimuladas.

En eso hay claridad, la gente que me ve con el que esté, o con la persona que esté, en eso he sido muy transparente. Ahora, que en algún momento haya habido alguna amistad, por ejemplo que ha implicado un tipo de conversación así un poco pasada o lo que fuera y que uno haya dado pie para que eso siguiera, me parece que también es posible, verdad, eh... lo que sí siento es que algunas de esas personas con las que uno ha tenido relación de amistad y que luego se separaron, tal vez hayan exagerado un poco la versión de la relación que teníamos.

-O de los sucesos...

O de los sucesos. Porque yo asocio eso con lo que hemos hablado: ha habido como un interés muy fuerte las últimas semanas, de callarme. Me he callado.

-Un apóstol no se calla.

No, estamos de acuerdo, pero estoy condicionado.

-¿Qué piensa de las prácticas homosexuales de sacerdotes?

Es complicado. La experiencia pastoral con sacerdotes, demuestra que es muy real, y que este... a raíz con lo pasado con el monseñor polaco (monseñor Krysztof Olaf, quien fue expulsado por declararse homosexual), el tema salió de nuevo. Hoy se está trabajando mucho este tema, de hecho hasta la Santa Sede ha sacado un instructivo de posibles cambios. Es un hecho que está ahí, pero ciertamente se maneja inadecuadamente, porque se maneja el hecho de lo afectivo y lo emocional, sobre todo desde la perspectiva de relaciones con mujeres.

-No se puede obviar lo evidente.

La pastoral sacerdotal no puede obviar una realidad que porcentualmente se ha visto que es importante. Ahora, le repito, el celibato no significa soledad. En lo fundamental significa no mantener compromisos con una persona que haga más difícil la labor pastoral. Eso es lo que pretende el celibato a fin de cuentas, una mayor libertad para poder hacer lo que hay que hacer y no implica soledad. Dónde vive uno, qué hace, qué no hace, con quién sale... eso no afecta el tema del celibato. Incluso se puede dar el caso de que una persona falle y se pueda rehacer y salir adelante. Eso ha sucedido.

-Con hombres o con mujeres.

Por eso le digo, ahora que estamos en el tema del año de la misericordia, la misericordia también se ha hablado que es importante tomar en cuenta de que, este... la misericordia también es para un sacerdote que ha tenido una falla, igual para un religioso, para una religiosa, ¿verdad? Lo que pasa es muchas veces esa posibilidad de rehacerse se liquida, y una de las cosas que los sacerdotes tienen más dificultad es eso: ¿qué hacer para enfrentar la realidad que sería el fallo de alguien para que retome su camino y se convierta? Cuesta manejar eso un poco hoy en día.

-Cuando un sacerdote falla, no debería ser excluido del cuerpo de la Iglesia.

La praxis más bien va en otra dirección, si lo hace público, y si además de eso, haya un disfrute adicional, no hay muchas posibilidades de que se le reconozca la posibilidad de convertirse.

-Bajo ese argumento, usted no aceptaría que ha sostenido encuentros homosexuales.

Si encuentro es la parte sexual, digamos, física, le voy a decir que no, pero ahora, el tema es si eso implica salir, estar en el departamento conversando, tomando algo, que un abrazo, obviamente es otra cosa. Incluso, por ejemplo lo que hablábamos, de decir cosas, de pronto uno dice 'ya no quiero más ese tipo de conversaciones'; uno dice, quiero estar en otra onda, cortar con cosas que de alguna forma lo afectan a uno o lo que fuera, y efectivamente se hacen esos cortes.

-¿Un abrazo, un beso, una caricia?

Un abrazo, un beso, bueno, esas cosas pueden ser.

Como ahora la cosa se hace evidente, pues la Iglesia toma medidas. La Nación, Mar-30-2016.

Iglesia separa temporalmente a sacerdote Mauricio Víquez de labores pastorales

POR ESTEBAN MATA

La Arquidiócesis de San José decidió separar temporalmente de las labores pastorales de la Iglesia católica al sacerdote, Mauricio Víquez, luego de que movimientos gais denunciaran que él predica en público contra las parejas del mismo sexo, al tiempo que tiene prácticas homosexuales.

La suspensión es por tiempo indefinido, mientras se realiza una investigación para determinar su futuro dentro de la Iglesia, explicó en conferencia de prensa el obispo José Rafael Quirós, arzobispo de la arquidiócesis de San José.

Esto quiere decir que el cura no podrá oficiar misas públicas, ni administrar sacramentos. Además, se le quitó su representación como enlace entre la Conferencia Episcopal y la Asamblea Legislativa, donde el cura actuaba como vocero de la Iglesia en temas como fecundación in vitro, matrimonio gay y eutanasia ante los diputados.

Quirós advirtió de que la medida es cautelar y Víquez solo podrá oficiar misas privadas.

Sobre la separación temporal, el obispo Quirós dijo: “No estamos hablando de sanciones porque cuando se habla de sanciones es cuando se ha hecho todo un proceso penal, estoy tomando medidas cautelares pastorales”.

Víquez, un teólogo de la moral de 51 años, quien fungía como vocero de la Iglesia en temas de familia, se le abrirá una investigación formal basado en la publicación que La Nación hizo este miércoles, donde el sacerdote aceptó encuentros con personas homosexuales en su departamento, en San José.

Quirós dijo que debe reunirse con Víquez para que amplíe explicaciones sobre su comportamiento, ya que aclaró que en horas de la mañana de ayer conversó de forma breve con el sacerdote sobre el contenido de la publicación de este diario.

“Lo que él me manifestó es exactamente lo que sale en la publicación, no hay más”, dijo.

Contra la pared. Víquez, reconocido por sus fuertes planteamientos en favor del matrimonio entre hombre y mujer como el único válido, aceptó hablar sobre las denuncias de doble discurso que le achacan los grupos de defensa de los homosexuales. Movimiento Diversidad y Asociación Pro Derechos Humanos Igualitarios.

Ambas organizaciones habían enviado notas por separado a la Conferencia Episcopal, presidida por Quirós, el pasado 18 de marzo, en las que acusaban una doble moral de parte de Víquez.

Los denunciantes reclaman que Víquez tiene encuentros íntimos con personas homosexuales, al tiempo que, en su función como vocero de la Iglesia increpa y señala a los homosexuales como una amenaza para la familia.

En la entrevista publicada este miércoles, el sacerdote aceptó que ha sostenido conversaciones de contenido sexual con personas gais y que ha cometido errores en ese sentido, aunque cuestionó lo que debe interpretarse como un “encuentro homosexual”.

“Si encuentro es la parte sexual, digamos, física, le voy a decir que no, pero ahora, el tema es si eso implica salir, estar en el departamento conversando, tomando algo, que un abrazo, obviamente es otra cosa (...). Un abrazo, un beso, bueno, esas cosas pueden ser”, dijo.

En redes. En una publicación en su perfil de la red Facebook, Víquez se pronunció sobre la publicación, y sobre su vocación sacerdotal, y apeló a la misericordia.

“Ante la publicación de La Nación , solo tengo que agregar, que soy sacerdote, que seguiré viviendo como tal, que mi vida -como la de todos- ha tenido errores, pero que siempre en mí, será más fuerte, la certeza de la misericordia, y el anhelo de seguir por este camino humano, que hasta ahora, me ha hecho feliz”.

Homosexualidad en la Iglesia. En la conferencia de prensa también estuvo presente monseñor Ángel Sancasimiro, quien aceptó que hay homosexuales en el presbiterio, pero recalcó que esa condición no es pecado.

“No se trata de crucificar al padre Víquez, se trata de tenderle la mano para poder también ayudarle (...). Entonces, yo pienso que estas situaciones, pues no es que deben ser..., hasta cierto punto son normales, porque estamos tratando con seres humanos”.

En la entrevista hecha a Víquez, el cura afirmó que el tema de la homosexualidad en la Iglesia no se podía obviar, aunque no hay claridad sobre cuántos hay.

“A veces los porcentajes son muy relativos, pero el hecho de que haya homosexuales en el presbiterio, ¿eso es algún pecado? Eso no es ningún pecado. Yo creo que la iglesia acoge a todos, hetero y homo, lo importa es que nos pide a ambos el mismo camino: el seguimiento de Jesús”, aseveró sobre este punto San Casimio.

Respecto al tema, Quirós agregó: “La Iglesia está conformada por seres humanos y, dentro del clero, tenemos seres humanos y no proceden de ningún otro lugar, sino de la misma sociedad. Y aquello que afecta a la sociedad muchas veces se manifiesta en la Iglesia y en el clero”.

“Perfectamente puede darse y se habrá dado de sacerdotes que tienen está tendencia homosexual. Ha de quedar claro que cuando la Iglesia, cuando nosotros proponemos el seguimiento de Jesús (lo hacemos) tomando en consideración que la propuesta del señor es exigente, y es exigente para todos. Así como exige a los casados, como exige a cualquier fiel, con mayor razón a nosotros sacerdotes”