Friday, March 25, 2016

Lo que los Cristianos le salimos a deber a Lutero, según el P. Cantalamessa


Existe el peligro de que uno oiga hablar acerca de la justicia de Dios y, sin saber el significado, en lugar de animarse, se asuste. San Agustín ya lo había explicado claramente: “La ‘justicia de Dios’, escribía, es aquella por la cual él nos hace justos mediante su gracia; exactamente como ‘la salvación del Señor’ (Sal 3,9) es aquella por la cual él nos salva”. En otras palabras, la justicia de Dios es el acto por el cual Dios hace justos, agradables a él, a los que creen en su Hijo. No es un hacerse justicia, sino un hacer justos.

Lutero tuvo el mérito de traer a la luz esta verdad, después que durante siglos, al menos en la predicación cristiana, se había perdido el sentido y es esto sobre todo lo que la cristiandad le debe a la Reforma, la cual el próximo año cumple el quinto centenario. “Cuando descubrí esto, escribió más tarde el reformador, sentí que renacía y me parecía que se me abrieran de par en par las puertas del paraíso” (Martin Lutero, Prefación a las obras en latín, ed . Weimar, 54, p.186.)

P. Raniero Cantalamessa, O.F.M. Cap.
Predicador de la Casa Pontificia
Homilía durante la Celebración de la Pasión del Señor
Basílica de San Pedro en el Vaticano
Mar-25-2016
[Traducción: Agencia Zenit]