Sunday, January 17, 2016

“¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres...”

El hombre que en tiempos de Juan Pablo II se sentía inconforme —para decir un término amable— por que el Pontífice fundamentó su “nueva evangelización” consolidando “movimientos ultraconservadores”, el mismo que se refería a Benedicto XVI como encarnador del “culmen de la represión teológica”, nos viene hoy a dar lecciones de amor al papado, y no duda en levantar el misericordino dedo acusador para señalar a todos los que no son como él...