Saturday, October 24, 2015

Finalizado el Sínodo sobre la Familia

- El discurso de Francisco al concluir los trabajos del Sínodo sobre la Familia no está todavía a disponible en español. Aquí se puede leer una traducción provista por Radio Vaticano.

- Video de la rueda de prensa inmediatamente posterior a la finalización del Sínodo.




- La Relación Final, la cual fue votada punto por punto (son 94) esta mañana por los padres sinodales. Sólo existe en italiano y en ninguna otra lengua, toda traducción que hasta ahora haya aparecido es no oficial.

Ahora bien, estos son los puntos que sucitan más interés, porque son los relacionados con los divorciados vueltos a casar y su readmisión a la Sagrada Comunión.

84. I battezzati che sono divorziati e risposati civilmente devono essere più integrati nelle comunità cristiane nei diversi modi possibili, evitando ogni occasione di scandalo. La logica dell’integrazione è la chiave del loro accompagnamento pastorale, perché non soltanto sappiano che appartengono al Corpo di Cristo che è la Chiesa, ma ne possano avere una gioiosa e feconda esperienza. Sono battezzati, sono fratelli e sorelle, lo Spirito Santo riversa in loro doni e carismi per il bene di tutti. La loro partecipazione può esprimersi in diversi servizi ecclesiali: occorre perciò discernere quali delle diverse forme di esclusione attualmente praticate in ambito liturgico, pastorale, educativo e istituzionale possano essere superate. Essi non solo non devono sentirsi scomunicati, ma possono vivere e maturare come membra vive della Chiesa, sentendola come una madre che li accoglie sempre, si prende cura di loro con affetto e li incoraggia nel cammino della vita e del Vangelo. Quest’integrazione è necessaria pure per la cura e l’educazione cristiana dei loro figli, che debbono essere considerati i più importanti. Per la comunità cristiana, prendersi cura di queste persone non è un indebolimento della propria fede e della testimonianza circa l’indissolubilità matrimoniale: anzi, la Chiesa esprime proprio in questa cura la sua carità.

85. San Giovanni Paolo II ha offerto un criterio complessivo, che rimane la base per la valutazione di queste situazioni: «Sappiano i pastori che, per amore della verità, sono obbligati a ben discernere le situazioni. C’è infatti differenza tra quanti sinceramente si sono sforzati di salvare il primo matrimonio e sono stati abbandonati del tutto ingiustamente, e quanti per loro grave colpa hanno distrutto un matrimonio canonicamente valido. Ci sono infine coloro che hanno contratto una seconda unione in vista dell’educazione dei figli, e talvolta sono soggettivamente certi in coscienza che il precedente matrimonio, irreparabilmente distrutto, non era mai stato valido» (FC, 84). È quindi compito dei presbiteri accompagnare le persone interessate sulla via del discernimento secondo l’insegnamento della Chiesa e gli orientamenti del Vescovo. In questo processo sarà utile fare un esame di coscienza, tramite momenti di riflessione e di pentimento. I divorziati risposati dovrebbero chiedersi come si sono comportati verso i loro figli quando l’unione coniugale è entrata in crisi; se ci sono stati tentativi di riconciliazione; come è la situazione del partner abbandonato; quali conseguenze ha la nuova relazione sul resto della famiglia e la comunità dei fedeli; quale esempio essa offre ai giovani che si devono preparare al matrimonio. Una sincera riflessione può rafforzare la fiducia nella misericordia di Dio che non viene negata a nessuno.

Inoltre, non si può negare che in alcune circostanze «l’imputabilità e la responsabilità di un’azione possono essere sminuite o annullate» (CCC, 1735) a causa di diversi condizionamenti. Di conseguenza, il giudizio su una situazione oggettiva non deve portare ad un giudizio sulla «imputabilità soggettiva» (Pontificio Consiglio per i testi legislativi, Dichiarazione del 24 giugno 2000, 2a). In determinate circostanze le persone trovano grandi difficoltà ad agire in modo diverso. Perciò, pur sostenendo una norma generale, è necessario riconoscere che la responsabilità rispetto a determinate azioni o decisioni non è la medesima in tutti i casi. Il discernimento pastorale, pure tenendo conto della coscienza rettamente formata delle persone, deve farsi carico di queste situazioni. Anche le conseguenze degli atti compiuti non sono necessariamente le stesse in tutti i casi.

86. Il percorso di accompagnamento e discernimento orienta questi fedeli alla presa di coscienza della loro situazione davanti a Dio. Il colloquio col sacerdote, in foro interno, concorre alla formazione di un giudizio corretto su ciò che ostacola la possibilità di una più piena partecipazione alla vita della Chiesa e sui passi che possono favorirla e farla crescere. Dato che nella stessa legge non c’è gradualità (cf. FC, 34), questo discernimento non potrà mai prescindere dalle esigenze di verità e di carità del Vangelo proposte dalla Chiesa. Perché questo avvenga, vanno garantite le necessarie condizioni di umiltà, riservatezza, amore alla Chiesa e al suo insegnamento, nella ricerca sincera della volontà di Dio e nel desiderio di giungere ad una risposta più perfetta ad essa.

Obviamente sobre esta parte es sobre la que se basan los reportes de prensa. Como este de agencia EFE.

El Sínodo aprueba más tolerancia a los divorciados y otras situaciones familiares

Ciudad del Vaticano24 oct 2015 (EFE)- El Sínodo de los obispos, tras tres semanas de debates y divisiones, aprobó hoy por la mayoría de dos tercios requeridos un documento en el que la Iglesia muestra mayor tolerancia ante divorciados y otras situaciones familiares.

Así se refleja en los 94 puntos de la Relación Final del Sínodo sobre la familia que votaron hoy 265 de los llamados padres sinodales y en los que se refleja sobre todo una apertura a los casos de los divorciados vueltos a casar y que no pueden acceder a los sacramentos.

Aunque los puntos que tratan el tema son los que más votos en contra han tenido, los dos tercios de la asamblea aprobaron en el documento que los "bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar deben ser más integrados en las comunidades cristianas de las diferentes maneras posibles, pero evitando en cualquier caso causar escándalo".

Pero también se invita a utilizar al respecto el método del "discernimiento", la valoración caso por caso, por parte de los sacerdotes durante la confesión.

En el punto 85, el que más votos en contra tuvo (80 frente a 178 a favor), se recuerda que Juan Pablo II (en su exhortación apostólica "Familiaris consortio" de 1981) ya ofreció el criterio de la valoración caso por caso de los divorciados católicos y vueltos a casar para su acceso a los sacramentos, como la eucaristía.

"Es por tanto deber de los presbíteros acompañar a las personas en el camino del discernimiento, según las enseñanzas de la Iglesia y las orientaciones del obispo", se apunta.

Se trata de una consideración que ya se reflejaba en el documento papal de hace 34 años, pero las diferentes visiones en el seno de la Iglesia entre los más aperturistas y los defensores acérrimos de la doctrina no habían permitido una aplicación.

Poco espacio ha tenido otro tema que tanto dio que hablar en el anterior Sínodo de la familia en octubre de 2014: el acercamiento de la Iglesia a los homosexuales.

Queda recogido en un solo punto, en el que se explica que "cada persona, independientemente de su propia tendencia sexual, tiene que ser respetada en su dignidad, y acogida con respeto, con el cuidado de evitar cualquier marca de injusta discriminación".

Pero además, la Iglesia aprovecha la ocasión para reivindicar su total oposición a la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio entre hombre y mujer y lanza un dura crítica a las "presiones en esta materia por parte de organismos internacionales" sobre todo en países pobres.

Se trata de un documento, en el que la Iglesia se presenta como mucho más tolerante y reivindica su papel de ser misericordiosa y acoger a todos cómo demuestra cuando habla de "valorar las señales de amor" que existen también en otro tipo de situaciones familiares como las convivencias o los matrimonios civiles.

Se pide que todas estas situaciones "sean afrontadas de manera positiva", pero intentando que se conviertan en un camino hacia el matrimonio católico.

Incluso en el documento se pide que ante las diferentes situaciones la Iglesia "acompañe incluso quedando en silencio" y tenga "una mirada respetuosa y llena de compasión" ante todos.

El documento pide además que la Iglesia dé apoyo a las parejas, jóvenes y adolescentes en el tema de la "sexualidad" al considerar que "la familia, aunque es el lugar pedagógico principal, no puede ser el único lugar en el que se aborde la educación sexual".

Ahora la palabra pasa al papa Francisco. Los obispos indican en la conclusión de este documento que esperan que este dé esperanza y alegría a las familias de todo el mundo y oriente a los sacerdotes, pero piden que sea el pontífice quien "considere la oportunidad de ofrecer un documento sobre la familia".

Un tanto parecido de agencia AFP, la cual en un pasaje se apoya del testimonio de un conocido enemigo de la Iglesia.

Aprueban en el Vaticano integración de los divorciados a la Iglesia

Ciudad del Vaticano, Octubre 24 (AFP) - Los obispos de todo el mundo reunidos en el Vaticano para el sínodo de la familia aprobaron al término de tres semanas de debates "la integración" de los divorciados que se vuelven a casar y evaluar caso por caso su situación.

Los 270 "padres sinodales", entre obispos y cardenales, en representación de los obispos de todo el mundo, votaron con una amplia mayoría un documento final con 94 párrafos, incluidos los más controvertidos que se refieren a la prohibición de acceder a la comunión a los divorciados que se vuelven a casar.

Todos los puntos fueron votados y superaron los dos tercios requeridos de los votos (177). Tres párrafos obtuvieron un consenso menor, en particular los números 85 y 86, aprobados con 178 a favor y 80 contrarios y se refieren a los divorciados que se vuelven a casar, un fenómeno que ha aumentado en numerosos países y que ha distanciado a numerosas familias de la Iglesia.

El documento fue entregado al papa Francisco, quien lo hizo público inmediatamente y lo empleará para integrarlo en una exhortación que elaborará en los próximos meses.

En los párrafos con menos consenso los obispos sinodales proponen que "los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente sean reintegrados en la comunidad cristiana en lo posible, evitando generar escándalo", sin especificar si podrán acceder a la comunión.

Los obispos y cardenales insisten en que es necesario un "discernimiento", un examen "caso por caso" para autorizar el acceso a los sacramentos, como la comunión y la confesión.

Los obispos se pronunciaron a favor de una iglesia más acogedora con las parejas que conviven y con los homosexuales y con los católicos en situación irregular, avalando el pedido del papa argentino a favor de una institución que deje de juzgar y reprochar y se vuelque hacia el acompañamiento.

Al clausurar el sínodo el papa argentino elogió la libertad de expresión que reinó durante las tres semanas de labores y criticó abiertamente "los métodos no del todo benévolos" empleados, en una alusión a los ataques de los sectores conservadores a sus propuestas de reforma.

"Un sínodo 'sin vencedores ni vencidos' a costa de no ofrecer salidas concretas" , resume José M. Vidal, director de Religión Digial al hacer un análisis de la votación.

"La Iglesia como hace siempre buscó la comunión. Y para eso, el documento no baja ni puede bajar a lo concreto. Se mantiene en criterios generales y en orientaciones genéricas" , sostiene Vidal.

Los decepcionados

El espinoso tema de la homosexualidad fue abordado sólo en un párrafo en que se reitera que la iglesia "respeta" a los homosexuales, condena toda "injusta discriminación" y se opone al matrimonio de personas del mismo sexo.

El resto de ese párrafo recomienda a la Iglesia "acompañar a las familias con un miembro homosexual".

Para muchos de los asistentes tratar el tema de la homosexualidad en una reunión dedicada a la familia resultaba anómalo, mientras que para otros prelados, sobre todo los africanos, sigue siendo un argumento tabú.

"Lo que parece normal para un obispo de un continente puede ser extraño, casi un escándalo, para otro de otro continente", reconoció Francisco.

El papa decidió convocar dos sínodos sucesivos sobre la familia -en octubre de 2014 y octubre de 2015- para instar a la iglesia a un "aggiornamento", es decir a actualizarse ante los cambios que vive la familia moderna.

El papa quiere animar a la Iglesia a "evaluar los tiempos y cambiar con ellos, permaneciendo firmes en el Evangelio", explicó el viernes el pontífice en una misa.

Los obispos reiteraron que la Iglesia aplicará la "tolerancia cero" con la pedofilia y se comprometieron a colaborar "en forma estrecha" con la justicia.


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