Sunday, August 23, 2015

Sínodo: Arzobispo de Chicago con “grandes esperanzas”

En una entrada anterior habíamos consignado el rumor (énfasis en ‘rumor’) de que Mons. Blase Cupich, Arzobispo de Chicago, participaría del venidero Sínodo sobre la Familia por directa invitación del Papa (ver aquí). Pues bien, la revista oficial de la Arquidiócesis de Chicago, que se llama Catholic New World, publica una entrevista con él, en donde indagan por diversos temas, algunos de la esfera netamente local, pero también de temas de familia y del Sínodo. Vamos a traducir los apartes que nos llaman la atención de dicha entrevita en la cual, entre otras cosas y con mucha curiosidad, notamos que habla como si efectivamente fuera a participar del Sínodo, confirmación oficial que todavía no se ha dado. Al final se darán cuenta del tipo de “esperanzas” que tiene Mons. Cupich respecto al Sínodo.

CNW: ¿Qué aprendimos como arquidiócesis de la investigación que hicimos de forma local sobre la familia, que fue solicitada por el Papa Francisco para el Sínodo de los Obispos sobre la Familia que se celebrará a finales de este año?

Arzobispo Cupich:
Aprendimos mucho sobre las aspiraciones de la gente y sus preocupaciones. Pero hubo una cosa que fue muy sorprendente en todo esto. No hubo mucho que decir sobre la importancia de las familias como el lugar donde se transmite la fe. Muy a menudo la gente busca ya sea en su parroquia o en la diócesis, escuelas que sean el lugar donde se transmita la fe en y sin embargo todos sabemos de nuestro crecimiento que la fe realmente se transmite en las familias. Tenemos que recuperar un sentido de qué tan importante son las familias en la transmisión de la fe, ya que creo que hemos perdido algo de terreno en eso.

CNW: Eso es alarmante y preocupante. ¿Cómo podemos nosotros como arquidiócesis mejorar la situación?

Arzobispo Cupich:
Bueno, creo que se trata de fortalecer la familia como el lugar para la transmisión de la fe. Tenemos instituciones muy fuertes —la iglesia, la parroquia, la escuela— que saben cómo hacerlo. ¿Pero se han vuelto tan fuertes que han disminuido el papel de la familia? ¿Han asumido en exceso?

Con eso lo que yo comparo es que a finales del siglo XIX y principios del XX muchas de las comunidades de Indios Americanos tenían un muy fuerte programa de catequésis donde los Nativos Americanos fueron los catequistas y transmitían la fe. Pero entonces habían suficients religiosos —sacerdotes y hermanas— que vinieron y les quitaron ese trabajo porque eran los así llamados expertos, y comenzaron a enseñar. Pero lo que ocurrió es que todo el enfoque catequético fue aplastado, el enfoque que dependía del testimonio de la fe por gente en la vida común.

Así que ahora estamos en un punto donde hay menos sacerdotes y religiosos para que hagan la catequesis, pero el sistema de catequistas laicos también ha desaparecido. Así que tenemos que asegurarnos de que no hagamos todo tan fuerte a nivel institucional que nos olvidemos de lo que es la participación local, sea si es en la familia o si es el equipo de formación de adultos en una parroquia. Creo que lo estamos haciendo mejor en eso. Estamos construyendo equipos fuertes para el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos; tenemos mucha gente, mujeres y hombres laicos, junto con maravillosas hermanas religiosas que históricamente han estado involucradas en la educación religiosa.

La campaña Enseñar Quién Es Cristo tiene como uno de sus objetivos mejorar la calidad de la educación religiosa mediante una mejor preparación de nuestros catequistas, la mayoría de los cuales son voluntarios, para que trabajen con los padres y las familias en la transmisión de la fe. Eso es un componente importante . ¿Cómo vamos a mejorar las capacidades de todos los que generosamente dan su tiempo para servir como educadores religiosos y catequistas? Eso es muy importante. Creo que eso es un punto clave.

[...]

CNW: Entre los católicos en los Estados Unidos parece que hay alguna confusión sobre qué es exactamente lo que el Papa está diciendo. Los medios de comunicación reportarán una cosa y al día siguiente el Vaticano está emitiendo una aclaración.

Arzobispo Cupich:
Usted tiene que darse cuenta que muchas personas en la prensa secular buscan desarrollos a través de su propios lentes. A menudo no están familiarizados con nuestro lenguaje o la tradición y así deberíamos ser pacientes y ayudarles a interpretar lo que dice el Papa. Pienso que somos ingenuos si no hacemos eso.

El segundo punto que vale es que mientras que el Papa puede no estar hablando sobre cambio en la enseñanza de la Iglesia, él ha indicado que necesitamos mirar a cambiar algunos de los procedimientos y prácticas de la iglesia. Esos son dos cuestiones diferentes.

Hemos visto cambios en nuestras prácticas y procedimientos antes. Por ejemplo, hemos tenido diferentes formas en que casos han sido escuchados por nuestros tribunales en materia de nulidades. Tuvimos el llamado Privilegio Petrino introducido en el siglo XX que se construyó sobre el llamado Privilegio Paulino. Así que hemos tenido antes cambios en los procedimientos y prácticas con respecto a casos de matrimonio.

Pero lo que es interesante o nuevo acerca de lo que el Papa está haciendo a través del sínodo es que él está diciendo “no comencemos con las reglas, sino empecemos con lo que es la vida de las personas”, lo que están pasando, cuáles son sus necesidades pastorales en este punto que no pueden ser ignoradas si la iglesia realmente va a extender la misericordia de Cristo. Ahí es donde comenzamos.

Lo que él ha cambiado es el punto de partida. No son las leyes y las reglas, es la situación en la que la gente está viviendo y cómo les extendemos la misericordia de Cristo. Esa es su principal pregunta y él dice que nada está fuera de la mesa. No se puede decir, “no deberías decir eso”. Él está diciendo: “Todo debe ser hablado”.

CNW: ¿Cuáles son sus expectativas para el Sínodo de los Obispos sobre la Familia que se celebrará en Roma en octubre?

Arzobispo Cupich:
Antes que nada, me gusta el proceso. El Papa está introduciendo un nuevo proceso aquí en el que él está diciendo que él realmente quiere que abordemos los temas y no sólo que nos paremos y hagamos discursos. Creo que él está estableciendo una nueva tendencia aquí que va a ser de utilidad para el avance de la iglesia por un largo tiempo. El Santo Padre sabe que esto no será fácil y nos está pidiendo que hagamos el duro trabajo de pensar a través de cómo se viven nuestras enseñanzas, cómo nuestras prácticas impactan la gente. Ya no es suficiente con simplemente repetir fórmulas del pasado.

La segunda cosa es que estamos tratando con algunos problemas pastorales muy importantes con los que todos luchamos como pastores y no han sido abordados. Él está dispuesto a que los miremos con gran seriedad y con una muy profunda reflexión que implica un discernimiento de espíritus. Sí, tengo grandes esperanzas por el proceso, pero también por el tema.

CNW: ¿Cuáles son algunos de esos problemas pastorales?

Arzobispo Cupich:
Hay muchas personas que están en los llamados “matrimonios irregulars”, donde no pueden recibir los sacramentos. Y sin embargo, muchas veces estas personas han sido abandonadas; algunas se casaron demasiado jovenes o les faltaba la madurez para el matrimonio. Pero, los asistentes al sínodo también tendrán que hacer frente a esas personas que están luchando con vivir su fe después de ser heridas por gente en la iglesia o por cómo se han presentado las enseñanzas de la iglesia. ¿Cómo llegamos a ellos? ¿Cómo seguimos un diálogo con ellos de una manera que muestre respeto por ellos y los acompañemos?

Creo que esos son el tipo de cosas que se discutirán y por eso he dicho que estoy muy contento con el proceso porque creo que tal vez nos va a dar una forma en la que vamos a hacer frente a esas situaciones en que la gente se siente alienada dentro de la iglesia por lo que la iglesia ha hecho o enseñado.

La enseñanza de Juan Pablo II ignorada por el Sínodo

video

Cuarta parte de una entrevista realizada por Gloria T.V. a Mons. Stanisław Gądecki, arzobispo de Poznań y actual presidente de la Conferencia Episcopal Polaca. La siguiente es una traducción al español —con algunas adaptaciones— de Lexicon Canonicum.

¿La enseñanza de Juan Pablo II ha jugado un papel importante durante el Sínodo?

[Mons. Stanisław Gądecki:]
Pienso que esta enseñanza no ha sido suficientemente subrayada durante las discusiones del Sínodo, sobre todo si consideramos que la contribución de Juan Pablo II en el campo del matrimonio y de la familia es muchas veces mayor que la enseñanza de los papas recientes.

Por esta razón no es tan sencillo evitar esta enseñanza, sustancialmente formulada en Familiaris Consortio.

Espero que la onda corta de la primera parte del Sínodo pase y la segunda parte cuente más con sus enseñanzas.

Como siempre hay obispos que piden concesiones para los divorciados, pero no es este el problema principal en la actual situación del matrimonio y de la familia. Más del 90% de los casos tienen que resolver otros problemas o dificultades. Por eso la mayor parte de los aspectos subrayados por los periodistas tras la primera parte del Sínodo son importantes, pero no son ciertamente la cosa más importante en la situación global sobre la enseñanza respecto al matrimonio y la familia

¿En muchos países de Europa oriental, no hay practicamente más familias jóvenes en la Iglesia, eso no debería se tratado durante el Sínodo de la familia? ¿Y la Iglesia tiene una respuesta al respecto?

[Mons. Stanisław Gądecki:]
Hay movimientos de familias que consideran este problema y contribuyen en manera muy importante. Hoy la presión sobre el matrimonio desde fuera para hacerle cambiar naturaleza, o también para destruirlo es de hecho tan fuerte, que las personas no logran fácilmente protegerse de ella. Alguna pareja puede ser fuerte y puede no tener necesidad de ayuda, pero la mayoría de las familias jóvenes requiere el apoyo de otras personas que comparten las mismas motivaciones y la misma fe. Este es el motivo por el cual movimientos de familia como Domestic Church o Notre Dame son muy útiles. La experiencia de Europa occidental nos muestra que en la Iglesia quedan personas que se ayudan entre sí y pertenecen a estos movimientos.

El hombre es débil: está expuesto a fuertes influencias externas, contra las que no logra defenderse. Durante el Sínodo del año pasado se ha dicho que las parejas casadas tienen necesidad de acompañamiento pastoral no solo antes, sino también en los años que siguen a la celebración del matrimonio. A este respecto, se deberían tomar como referencia familias maduras, que han acumulado años de experiencia y que a veces pueden ayudar a las familias jóvenes con sus problemas, más que los pastores.