Thursday, December 03, 2015

Obispo de Lincoln, Nebraska: “Este Adviento,...una vez más, celebraré la Santa Misa ad orientem

Mons. James Conley, Obispo de Lincoln, Nebraska, en su columna semanal de Nov-25-2015, ha anunciado que por segundo año consecutivo durante el Adviento celebrará la Santa Misa Ad Orientem. Esta es la traducción de Secretum Meum Mihi de su columna.

Conversi ad Dominum!

En los primeros siglos de la Iglesia, los obispos y sacerdotes que predicaban observaban una hermosa costumbre. Al final de cada homilía o sermón, ellos proclamarían a los fieles “Conversi ad Dominum!”, volveos al Señor.

En 2008, el Papa Benedicto XVI explicó esta costumbre en la Iglesia primitiva diciendo, “en definitiva, se trataba de este hecho interior: de la conversio, de dirigir nuestra alma hacia Jesucristo y, de ese modo, hacia el Dios vivo”.

El Papa Benedicto XVI escribe que “Conversi ad Dominum!” nos recuerda, “siempre debemos apartarnos de los falsos caminos, en los que nos desviamos tan a menudo en nuestros pensamientos y acciones. Debemos volver siempre de nuevo hacia él que es el Camino, la Verdad y la Vida. Debemos convertirnos siempre de nuevo, volviendo con toda nuestra vida hacia el Señor”.

Cada uno de nosotros, nos recuerda el Papa Benedicto XVI, está necesitado de conversión constante. Estamos llamados a seguir a Jesús con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza. Y, sin embargo, en los retos del día a día de la vida familiar, o de sacerdocio, o de consagración religiosa, podemos llegar a distraernos. Podemos desviarnos del Evangelio. Podemos empezar a caminar por senderos falsos o simplemente caer en la complacencia del el statu quo de nuestras vidas.

Conversi ad Dominum! Cada uno de nosotros necesita un recordatorio para examinar nuestros corazones. Cada uno de nosotros necesita ser llamado de nuevo a la conversión. Cada uno de nosotros necesita comenzar de nuevo.

La Iglesia nos da el tiempo de Adviento para llamarnos de nuevo a la conversión. El Adviento es un tiempo de preparación para la venida del Señor en la Navidad. Sin duda, Cristo ya está encarnado en este mundo, ya ha llegado en la historia, y ya está presente en la Iglesia y en la Eucaristía. Adviento, entonces, es un tiempo para preparar nuestros corazones para recibir la presencia de Dios de nuevo, más intensamente cada vez, más profundamente cada vez, como si fuera la primera vez.

Adviento es un tiempo de conversión. Un tiempo para examinar nuestros corazones y mentes. Un tiempo para confesar nuestros pecados. Un tiempo de expulsar viejos hábitos, y tomar nuevas disciplinas. El Adviento es un tiempo para sumergirnos completamente en la palabra de Dios y en los santos sacramentos de la Iglesia, con el fin de conocer y seguir a Jesús, nuestro Rey. La Iglesia nos da el tiempo de Adviento para preparar nuestros corazones, nuestras familias y nuestro mundo para dar la bienvenida a Jesús de nuevo.

El Adviento es un tiempo para volvernos hacia el Señor.

En sus familias, espero que se van a volver a Cristo este Adviento abriendo las Escrituras juntos, leyendo el relato de San Mateo de la venida de Cristo, y el relato profético de Isaías del amor de Dios. Espero que van a pasar tiempo ante el Santísimo Sacramento juntos, y que cada uno de nosotros podamos examinar nuestros corazones, y volvernos hacia el Señor en el sacramento de la penitencia, particularmente al comenzar este año jubilar especial de la Misericordia el 8 de Diciembre.

Nos volvemos hacia el Señor porque él viene, siempre nuevo, en nuestras vidas, llamándonos más profundamente en el misterio del discipulado Cristiano. El Señor viene para llamar a cada uno de nosotros para que nos convirtamos en santos.

La Iglesia, en su sagrado culto, nos ayuda a que nos volvamos más frecuentemente al Señor. Este Adviento, en la Catedral de Cristo resucitado en Lincoln, una vez más, celebraré la Santa Misa ad orientem, mirando hacia este litúrgico, mirando hacia Cristo, en la cruz y, muy especialmente, volviendo hacia el Señor en la Santa Eucaristía. En las parroquias de la Diócesis de Lincoln, de acuerdo a la discreción del pastor, otros sacerdotes también celebrarán Misa ad orientem este Adviento, volviéndose hacia el este litúrgico, anticipando la venida del Señor en Navidad.

La celebración ad orientem de la Eucaristía no va a suceder en todas partes en la Diócesis de Lincoln, o todo el tiempo. Pero en algunos lugares sí. Ello sirve como un recordatorio para cada uno de nosotros, de que toda nuestra Iglesia debe “volverse hacia el Señor”, de pie juntos, mirando a Cristo, que transformará nuestras vidas.

Que el Adviento sea un tiempo de conversión bendita para cada uno de ustedes y para sus familias, un tiempo de volver una vez más hacia el Señor. Que Cristo renueve sus corazones y sus mentes. Que descubran a Cristo de nuevo, en la Sagrada Escritura, y en la vida sacramental de la Iglesia. Que cada uno de nosotros se vuelva al Señor.

Conversi ad Dominum!