Wednesday, December 23, 2015

La Iglesia Católica afirma que en Cuba hay presos políticos

Uno de los argumentos que se ha esgrimido como impedimento para que Francisco considere visitar Venezuela es que mientras haya presos políticos dicha visita no se contempla, punto. Y en su momento nos preguntamos por qué ese mismo argumento no funciona igual con Cuba, donde el autócrata Fidel y después su títere-hermano, Raúl, mantienen bajo arresto político a varios cubanos.

Al parecer la cosa estriba en que la Iglesia cubana sostiene el peregrino argumento —obviamente eso no se lo creen ni ellos mismos— de que en Cuba no existen presos políticos (insertar risas aquí).

Bueno, ahora uno de los obispos cubanos se aleja de esa afrentosa posición y reconoce que efectivamente en Cuba hay presos políticos. Mons. Jorge Enrique Serpa Pérez (imágen), obispo de Pinar del Río, lo ha hecho en una entrevista para la revista Palabra Nueva, órgano informativo de la arquidiócesis de La Habana.

Así que si Francisco visitó Cuba, ignoró los oprimidos para visitar “privadamente” —como se nos dijo— al opresor, e incluso estrechar muy efusivamente sus manos manchadas de... dejémoslo ahí; fue porque alguien o alguienes no informan correctamente —ibamos a escribir “honestamente”, pero menos mal no alcanzamos a hacerlo— al Vaticano y al Pontífice de la real situación.

Este es el despacho que al mundo ha emitido AFP, Dic-23-2015

La Iglesia Católica afirma que en Cuba hay presos políticos

La Habana (AFP) - En contravía del discurso oficial, la Iglesia Católica afirma que en Cuba hay presos políticos y ha constatado que varios de ellos purgan largas condenas, según declaró el obispo de Pinar del Río (extremo occidental de la isla), Jorge Serpa.

"Sí tenemos casos de presos políticos, personas con largas condenas para las que he pedido - y no me cansaré de hacerlo- , como iglesia, una revisión", dijo Serpa en una entrevista publicada este miércoles en la revista Palabra Nueva, publicación de la Arquidiócesis de La Habana.

Serpa es responsable de la Comisión de Pastoral Penintenciaria de la Iglesia Católica en Cuba.

El Gobierno cubano niega la existencia de presos políticos en la isla y considera como delitos comunes los cometidos por disidentes y opositores, bajo figuras como alteración del orden público, peligrosidad social y desacato, entre otras.

La oposición cifra en unos 70 los presos políticos, pero Amnistía Internacional no reconoce la existencia de presos de conciencia.

En una larga entrevista en la revista de la Arquidiocésis de La Habana, que encabeza el cardenal Jaime Ortega, monseñor Serpa añadió que hay "personas cumpliendo cuarenta y siete, cuarenta años de prisión. En mi grupo hay siete color naranja, que son las cadenas perpetuas, y algunos de ellos son políticos".

En las cárceles cubanas, unas 250 según el obispo, no hay capellanes ni capillas, pero desde hace casi una década los sacerdotes pueden dar asistencia religiosa a los reclusos que ellos o su familia lo soliciten.

"Sabemos que hay presos que cumplen su condena por inseguridad social, que es como se le llama ahora para definir un problema o una situación que termina siendo política", añadió.

Serpa aclaró, no obstante, que "afuera" de Cuba "hay una efervescencia (mediática) grande y confunden delincuentes con presos políticos".

Cuba no publica datos sobre su población penal y los medios oficiales, cuando abordan el tema, se refieren por lo general a los programas de reeducación existente en las prisiones. Según Palabra Nueva, esa población penal está entre las 10 primeras del mundo.

Serpa caracterizó a las personas y delitos que pueblan las prisiones.

Los presos cubanos oscilan "entre los treinta, cuarenta años. Son más hombres que mujeres en prisión, por supuesto. Desafortunadamente, hay muchos delitos por cohecho, malversación, y también por falsificación de documentos. Estos delitos cumplen sanción entre ocho y doce años de prisión", dijo.

Señaló que el servicio religioso no llega a todas las prisiones por resistencia de algunos funcionarios o por la falta de sacerdotes.