Tuesday, November 24, 2015

Pelagiano rígido en la piel, sacerdote sevillano impide a homosexual activo y declarado ser padrino del bautismo de su sobrina

Arahal Información es la que nos trae esta historia del párroco de Paradas, Sevilla, España, que no ha entendido la sedicente Iglesia de la ternura y se aferra a las antiguas estructuras. ¿Delito de este insensible e inmisericordino pastor?: Impedir que un homosexual activo y declarado sea padrino de bautismo de su sobrina.

El cura de Paradas niega a un vecino la posibilidad de apadrinar a su sobrina por su homosexualidad

El párroco declara a esta web que no es cuestión de homofobia sino de “moral” y que no lo hace por la homosexualidad de Alejandro Rodríguez sino por “otras causas que están relacionadas con el hecho de serlo”

C. GONZÁLEZ

El cura de la Parroquia de San Eutropio en Paradas, Francisco Javier Aranda Palma, niega a un vecino de la localidad la posibilidad de apadrinar a su sobrina por su homosexualidad. Alejandro Rodríguez Portillo lo contó ayer noche en su propia cuenta de Facebook. No obtante, el párroco ha declarado a esta web que no deja que sea padrino “por una cuestión moral, no es por su homosexualidad aunque está relacionado con ella”.

El joven Alejandro Rodríguez Portillo, que se considera cristiano y prácticante, acudió ayer tarde a la iglesia paradeña para informar al párroco de su intención de ser padrino de su nueva sobrina, después de recibir una negativa y la razón de la misma, su homosexualidad, dejó este mensaje en su muro de las redes sociales en el que expresa su indignación y tristeza. Alejandro Rodríguez ha dado permiso a esta web para reproducir el escrito en su cuenta de Facebook y dice así:

“Quisiera hacer pública lo ofensa que esta tarde he recibido por mediación de alguien al quien consideraba una persona razonable y cabal.

Esta tarde me he dirigido a la Parroquia de San Eutropio de mi pueblo, Paradas, para solicitar el bautizo de mi nueva sobrina y así ser su padrino. Tras preguntarle al párroco de la misma, me contesta con estas palabras:

– Sé que no te va a gustar o quizás no llegues a entenderlo, pero no podrás ser padrino de la niña por tu orientación sexual. Los homosexuales que viven en pareja y públicamente manifiestan su amor no tienen el derecho de apadrinar a un ser querido bajo el sacramento del bautismo.

¿Y yo me pregunto? ¿Una persona que es creyente, cristiano, practicante y que vive en torno a la comunidad cristiana como yo lo he hecho hasta ahora, no puede ser el padrino de un niño sea cual sea su condición sexual? ¿A caso yo no puedo darle el cariño y las necesidades por ser algo extraño según él y la palabra de Dios?

Quiero decir con esto, que Dios seguro que no está de parte de este tipo de personas a los que con su condición sexual, se esconden tras una sotana y presumen de predicar lo que ellos mismos han inventado. Algo que ni la Virgen ni el Mismísimo Altísimo (porque digan lo que digan yo SI creo en ellos ) comprenderán nunca. Porque la religión es engañosa y perturbadora.

En todo caso, Dios se preocupará más de solucionar problemas que esto mismo crea, como son las guerras producidas por la misma religión, y que los miembros de esta farsa, quieren arreglar rezando.

Preocúpense de los problemas de peso y dejen vivir en paz a la humanidad. Eso si es lo que Nuestro Señor quisiera, sin importarle la raza, el color, la orientación sexual se cada uno… Él murió por la Paz en el mundo y por la Salvación de todos nosotros.

Espero que comprendan mi enfado y acepten el concepto al que he llevado todo esto”.

Cuestión moral

Por su parte, Francisco Javier Aranda, en declaraciones a esta web afirma que entiende la reacción de su feligrés, “al que tengo en muy buena estima, quizás si estuviera en su situación, me pasaría lo mismo es difícil aceptar cosas que no son de nuestro agrado”. Afirma rotundamente que no es una cuestión de homofobia sino moral”.

El párroco explica que no puede contar la charla que mantuvo con Alejandro pero añade que “cuando uno expresa una conversación de este tipo no se pone todo por falta de memoria o por malas interpretaciones, estuve media hora hablando con él y después lo abracé, tenía la necesidad de abrazarlo”.