Monday, November 30, 2015

Francisco habla del vatileaks 2


En el viaje de regreso a Roma luego de su viaje apostólico a Kenia, Uganda y República Centroafricana, Francisco ha concedido una rueda de prensa a a los periodistas que lo acompañaron. Rome Reports trae una traducción completa de la misma, de la cual extraemos las partes que se relacionan con los llamados vatileaks 2.

Se habla mucho sobre "Vatileaks". Sin entrar en detalles sobre el proceso que se está llevando a cabo. ¿Cuál es la importancia de la prensa libre y laica para destapar la corrupción?

"La prensa libre, laica y también confesional, pero profesional. La profesionalidad de la prensa puede ser laica o confesional. Lo importante es que haya profesionistas y que las noticias no sean manipuladas. Para mí es importante porque la denuncia de las injusticias y de las corrupciones es un buen trabajo. La prensa profesional debe decir todo, pero sin caer en los tres pecados más comunes: la desinformación, -es decir decir solo a medias la verdad y no el resto-, la calumnia, -cuando la prensa no profesional ensucia a las personas-, y la difamación, que es decir cosas que quitan la fama a una persona. Estos son los tres defectos que atentan contra la profesionalidad de la prensa. Necesitamos profesionalidad. Y, sobre la corrupción, ver bien los datos y decir las cosas, "hay corrupción aquí por esto, esto y esto". Y luego un periodista profesionista verdadero, si se equivoca, pide perdón".

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¿Cómo fue posible el nombramiento de monseñor Lucio Ángel Vallejo Balda y de Francesca Choauqui en la comisión Cosea? ¿Cree haber cometido un error?

"Fue un error. Vallejo entró por el cargo que tenía y que ha tenido hasta ahora: era el Secretario de la Prefectura de los Asuntos Económicos. ¿Como entró ella? No estoy seguro, pero creo que no me equivoco si digo que fue él el que la presentó como una mujer que conocía el mundo de las relaciones comerciales. Trabajaron y cuando terminó el trabajo, los miembros de la Cosea se quedaron en algunos puestos en el Vaticano. La señora Chaouqui no permaneció en el Vaticano; algunos dicen que se enfadó por esto. Los jueces nos dirán la verdad sobre las intenciones, cómo lo hicieron. Para mí no fue una sorpresa, no me quitó el sueño, porque hicieron ver el trabajo que comenzó con la comisión de los nueve cardenales, de buscar la corrupción y las cosas que no funcionan. Quiero decir una cosa, no sobre Vallejo y Chaouqui. Trece días antes de la muerte de Juan Pablo II, durante el Vía Crucis, el entonces cardenal Ratzinger habló de suciedad de la Iglesia. Él fue el primero que lo denunció. Después muere Juan Pablo, y Ratzinger, que era decano en la misa ‘pro-eligendo Pontifice’, habló de lo mismo. Nosotros lo elegimos por esta libertad de decir las cosas. Desde ese tiempo está en el aire en el Vaticano que allí hay corrupción. Sobre el proceso, no he leído las acusaciones concretas. Me habría gustado que acabara antes del Jubileo, pero creo que no se va a poder porque yo quisiera que todos los abogados de la defensa tengan tiempo para su trabajo y que haya libertad para defenderse".

¿Cómo hay que proceder para que estos hechos no vuelvan a verificarse?

"¡Yo agradezco a Dios que ya no esté Lucrecia Borgia! Pero debemos continuar con los cardenales y las comisiones la obra de limpieza".

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