Monday, November 30, 2015

Entrevista oficial a Fellay, ¡y nadie le preguntó sobre la nueva propuesta que Roma les ha hecho!

Cuando decimos “oficial” queremos dar a entender que esta entrevista con el Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Bernard Fellay, ha sido realizada por la agencia informativa de esa misma fraternidad, es decir, DICI. Lo que sí nos parece llamativo, es que esa habría sido la ocasión propicia para preguntarle directamente sobre la nueva propuesta que le ha hecho Roma a la FSSPX/SSPX, confirmada por el rector del seminario de Zaitzkofen, P. Franz Schmidberger. Pero no, no aparece nada al respecto.

La entrevista es presentada como parte —diríamos, en reemplazo— de la habitual carta a los amigos benefactores que envía el Superior General periódicamente. Este es el comienzo, el resto lo pueden leer allí.

El 1° de septiembre el Papa Francisco dio a todos los fieles, por propia iniciativa, la posibilidad de confesarse con los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X durante el Año Santo. ¿Cómo interpreta Ud. este gesto? ¿Aporta algo nuevo a la Fraternidad?

En efecto, fuimos sorprendidos por este acto del Santo Padre con ocasión del Año Santo, pues nos enteramos, como todo el mundo, por la prensa. ¿Cómo recibimos este acto? Permítanme recurrir a una imagen. Cuando un incendio arrecia, todo el mundo entiende que quienes tienen los medios deben esforzarse en apagarlo, sobre todo si faltan bomberos. Así han actuado los sacerdotes de la Fraternidad, durante todos los años de esta terrible crisis que sacude la Iglesia sin interrupción desde hace 50 años. En particular, frente a la trágica falta de confesores, nuestros sacerdotes se han entregado al servicio de las almas de los penitentes, utilizando el caso de urgencia previsto por el Código de Derecho Canónico.

El acto del Papa hace que durante el Año Santo tengamos una jurisdicción ordinaria. Siguiendo con la metáfora, ello consiste en darnos la insignia oficial de bomberos, a pesar de que nos la habían negado desde hace décadas. En sí, para la Fraternidad, sus miembros y sus fieles, esto no agrega nada nuevo; no obstante esta jurisdicción ordinaria tranquilizará a los que están con inquietudes y a todas las personas que hasta ahora no se atrevían a acercarse a nosotros. Pues, como dijimos en el comunicado en el que agradecimos al Papa, los sacerdotes de la Fraternidad sólo desean una cosa: “ejercer con renovada generosidad su ministerio en el confesionario, siguiendo el ejemplo de dedicación infatigable que el santo Cura de Ars dio a todos los sacerdotes”.

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