Monday, November 09, 2015

Card. Müller sobre supuesta oposición a Francisco de conservadores: Algunos vaticanistas “están más interesados en ganar, con sus especulaciones, dinero”


El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Card. Gerhard Ludwig Müller, está en Chile por invitación de la Universidad Católica de Chile y ha concedido una entrevista al diario El Mercurio, Nov-08-2015. En un aparte de la entrevista es preguntado por la supuesta oposición a Francisco de los que llaman “conservadores” (ver detalle en la imágen).

"No hay oposición (de cardenales) en contra del Papa. Eso sería un absurdo absoluto"

—Respecto del Sínodo se habló de los cambios en la metodología del encuentro y se filtró una carta que enviaron varios cardenales al Papa criticando algunas modificaciones. Usted habló de que esas filtraciones buscaban "dividirlos". ¿Cómo evalúa ese episodio?

—La metodología del Sínodo se ha discutido desde siempre. No es fácil de manejar una reunión de más de 300 personas. Combinar el trabajo en el plenario, el trabajo en los grupos y todo con cinco lenguas, es difícil. Las mentalidades son diversas en el mundo. Pero cuando algunos cardenales escriben una carta al Papa solo el Papa es el destinatario. Todos los cardenales y los obispos tienen derecho a escribirle al Papa algunas observaciones. Para mí es una cosa muy normal. Lo no normal es publicarlo. O construir ideas raras de una lucha o de una guerra.

—Algunos vaticanistas han señalado que hay una verdadera oposición al Papa de parte de algunos cardenales.

—Entre los vaticanistas hay muchos tontos. Están más interesados en ganar, con sus especulaciones, dinero, que en el bien de la Iglesia. Es mi experiencia.

—En algún momento usted aclaró que "no era el antagonista conservador del Papa" Francisco.

—Esto viene de algunos vaticanistas. No hay oposición en contra del Papa. Eso sería un absurdo absoluto. Los cardenales están encargados de dar su vida para el Papa. Eso lo explica todo.

—Se habla de una supuesta lucha entre conservadores y progresistas.

—Algunos vaticanistas y otros analistas tienen que estudiar antes los textos del Concilio Vaticano I y II y después pueden venir a discutir con el Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe. Estoy convencido de que los que hablan mucho de las luchas entre conservadores y progresistas no saben mucho de la teología católica. Confunden la teología católica y a la Iglesia con una organización política, mundana. El Santo Padre habla siempre contra la mundanización de la Iglesia. Lo que hacen esos vaticanistas es una mundanización y politización de la Iglesia. La Iglesia ha de llevar el Evangelio, la buena noticia de la salvación a todos los hombres para hacerles conocer la verdad revelada en Jesucristo. La Iglesia habla de la vida eterna, del sentido de la vida, de la gracia del amor de Dios, de los sacramentos. Esto es nuestro mensaje y no algunos juegos políticos de poder y especulaciones.

También fue preguntado sobre la Sagrada Comunión para los divorciados vueltos a casar, tema que monopolizó el pasado Sínodo sobre la familia.

—En este Sínodo, uno de los temas que se trataron tiene que ver con la posibilidad de la comunión de personas divorciadas. De algún modo, fue uno de los temas que marcaron el debate del encuentro.

—El interés de los medios de comunicación estaba solo concentrado en este tema, pero no era el tema del Sínodo. Todos sabemos que se puede recibir la comunión solo en el estado de la gracia santificante. Jesús ha dicho que es la voluntad de Dios, que el matrimonio es in-disoluble. No es un invento de la Iglesia. Es una institución divina. El matrimonio es un sacramento. Y cuando el sacramento es celebrado, la Iglesia no tiene más poder de disolverlo. El progreso en el campo del matrimonio será favorecer los matrimonios y no relativizarlos. Algunos piensan que el progre-so consistiría en la aceptación de otras formas de cuasimatrimonio. Pero según la revelación y la palabra de Dios, Dios mismo ha instituido el matrimonio de hombre y mujer.

—Entiendo que en el Sínodo se dijo que cada caso se debía contemplar de manera individual y que es tarea de cada sacerdote tomar una decisión.

—El sacerdote no puede decir cualquier cosa según su propio placer. Existe la sacramentalidad del matrimonio. Y también es muy claro que uno solo puede comulgar en el estado de la gracia.

En un aparte más es preguntado sobre su defensa de la teología de la liberación.

—Usted ha hecho una reflexión sobre la Teología de la Liberación, la que fue polémica en los años 70, porque se le criticó una supuesta cercanía con las luchas revolucionarias. Usted, incluso, publicó un libro sobre ella en conjunto con el principal impulsor de esa teología, el sacerdote Gustavo Gutiérrez.

—Lo más importante es que la Teología de la Liberación no es un proyecto político social. Es, como Gustavo Gutiérrez siempre dice, una teología. Habla de Dios frente a la situación en la que la gran mayoría de la gente vive y cuando falta respecto a la dignidad humana y a los derechos humanos.

—¿Eran injustas las interpretaciones que decían que se emparentaba con la política?

—Cuando se está desarrollando un movimiento o una nueva ola de teología, al principio hay una confusión por diversos motivos. Pero poco a poco se ha esclarecido la Teología de la Liberación. Es un necesario aporte a la situación de la Iglesia de hoy.