Wednesday, September 30, 2015

La Comunión para los divorciados vueltos a casar traiciona el Evangelio y es una rebelión contra Dios, Card. Sarah

Paolo Rodari entrevista al Card. Robert Sarah (imágen), Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, para La Repubblica, Sep-30-2015, pág. 21. Rodari comienza preguntándole sobre su libro “Dios o Nada”, el cual ha sido calificado de opuesto a la doctrina Kasper y a la apertura querida por el Papa.

Eminencia, ¿es así?

“Absolutamente no. No es un libro de polémica. Sino una serena, sincera y firme defensa del evangelio. Me han ofendido injustamente y profundamente diciendo que me opongo al Papa. Pero es ridículo creer que el Papa se oponga al Evangelio. Hablar de una oposición de algunos cardenales al Papa es sólo una manera de sembrar cizaña en la jerarquía de la iglesia y un modo de destruir la Iglesia. Aunque sin embargo, la verdad es que los de cardenales necesitan del Papa y el Papa de los cardenales”.

El libro ha sido elogiado por Benedicto XVI, que hablado de “su valiente respuesta a los problemas de la teoría de género” que “deja en claro en un mundo obnubilado una fundamental pregunta antropológica”. ¿Considera que esta sintonía está en conflicto con el magisterio de Francisco?

“Benedicto XVI me escribió una carta que me conmovió, diciéndome también que el libro lo ha ayudado espiritualmente. Incluso cuando era el cardenal Ratzinger nunca ha entrado en batallas sin fundamento. Y lo mismo hace hoy. Simplemente escribe con claridad de pensamiento acerca de los problemas actuales. Y analiza los problemas actuales a la luz del Evangelio y de la revelación divina”.

Recientemente Ud., junto con los presidentes de las conferencias episcopales del continente, se reunieron en Accra para preparar el próximo Sínodo. ¿Es verdad que todos estuvieron de acuerdo en el contraste a “la estrategia del Enemigo del género humano” sobre el divorcio y las uniones homosexuales?

“Yo estaba en Accra para preparar el Sínodo. Junto con los obispos y cardenales nos encontramos en la defensa de los valores fundamentales de la familia y del matrimonio. Queremos combatir el colonialismo ideológico occidental que quiere destruir la doctrina católica, oponerse a la revelación divina, al matrimonio entre hombre y mujer, hasta a la apertura a la vida de los cónyuges. Intentamos defender a la familia, su riqueza para toda la sociedad. Es en la familia donde cada uno aprende principalmente a crecer, amar y a servir a los demás con humildad y gratuidad”.

¿Por qué las uniones homosexuales son un problema para la Iglesia?

“No son un problema sólo para la Iglesia, sino para la humanidad. Son un retroceso en la cultura y la civilización. Ninguna cultura no occidental va en la dirección de la aprobación de las uniones homosexuales. En la cultura africana nadie las ve con ojos favorables. Porque es una unión que no está abierta a la vida. Las uniones homosexuales son totalmente contrarias al plan de Dios, que creó al hombre y la mujer para que se complementen entre sí. Y a partir de esta unión nace la familia y el futuro de la sociedad. Una unión homosexual no tiene futuro; no da vida. Repito: no es un problema de la Iglesia, sino humano”.

¿No cree posible una vía por la cual la pareja separada, después de un período de discernimiento operado por un sacerdote y después de un camino de penitencia, pueda acceder a una nueva unión bendecida por la Iglesia?

“Si queremos traicionar el Evangelio que dice que el hombre no puede dividir lo que Dios ha unido, podemos hacerlo. Pero nadie en la Iglesia puede traicionar el Evangelio. Durante dos mil años ha sido así, y no se puede cambiar hoy el pensamiento de Dios sobre la familia. Entre otras cosas, las dificultades de las familias no son sólo de hoy. Toda la historia humana conoce estas dificultades, pero la Iglesia no podrá nunca aceptar dos matrimonios válidos. Sería una decisión que no respeta la Revelación. Es una rebelión contra Dios. Si aceptamos las nuevas uniones me pregunto por qué razón deben definirse cristianas. En África hay una tradición que cuando se esposa hacer comer a los cónyuges la mitad de una fruta que se llama “Kola”. Después quien celebra el matrimonio pide devolver la fruta y los cónyuges responden que no pueden. ¿Por qué? Porque el matrimonio es único y definitivo. Y aunque se separen sigue como tal. Tanto es así que si una mujer deja a un hombre y va al encuentro de otras uniones, al morir es el primer esposo el que va al entierro. Y viceversa, es la primera mujer la que vuelve a lavar el cuerpo de su marido difunto”.