Saturday, August 01, 2015

Sínodo: La brutalidad del rigorismo y la delicadeza de la misericordia, según el card. Georges Cottier

Información de agencia SIR, Ago-01-2015. Traducción de Secretum Meum Mihi.

“La misericordia es doctrina. Es el corazón de la doctrina cristiana. Sólo una mentalidad estrecha puede defender el legalismo e imaginar la misericordia y la doctrina como dos cosas distintas”. Así lo afirma el cardenal Georges Cottier, teólogo de la Casa Pontificia de 1989 a 2005, en una larga entrevista con el Director de Civiltà Cattolica, Antonio Spadaro, publicada en el último número de la revista de los jesuitas. El purpurado, recordando la institución del Domingo de la Divina Misericordia por San Juan Pablo II, subraya que la Iglesia “en nuestros días, ha comprendido que nadie, sea cual sea su posición, se puede dejar solo. Debemos acompañar a las personas, justos y pecadores”. El cardenal insiste en que el Espíritu Santo “llevó a la Iglesia a tomar conciencia siempre cada vez más de su misión prioritaria de anunciar al mundo la fuerza soberana de la divina misericordia”. Esta última, añede, debe “firmar con su sello todas las iniciativas pastorales de la Iglesia. Es necesario que este mensaje llegue a todos”. Por otra parte, el cardenal Cottier precisa que la Iglesia “tiene la misión de hacer encontrar es la misericordia divina”, “por lo tanto, no es sólo una especie de empatía con el sufrimiento humano”.

Para el cardenal “las iniciativas de misericordia, adoptadas en favor de los que viven en situaciones dolorosas, aparentemente sin vía de salida, deben, con compasión y alivio, ayudar al que sufre a abrir su corazón a la confianza en el padre de la misericordia”. El cardenal Cottier ofrece una reflexión sobre el esperado próximo Sínodo sobre la familia, auspiciando una nueva pastoral “que responda a la gravedad de la crisis”, porque “la práctica actual se ha vuelto insuficiente”. El purpurado reflexiona sobre las familias heridas, sobre “los divorciados vueltos a casar”, sobre los hijos “víctimas del divorcio de sus padres”. Sobre el plano pastoral, enfatiza, “se debe respetar las coordenadas existenciales de la vida espiritual de las personas. En el rigorismo está inserto una brutalidad que es contraria a la delicadeza con la que Dios guía a cada persona”. Según el purpurado, “no hay duda que el Año de la Misericordia iluminará el trabajo del Sínodo 2015 y le dará su impronta al estilo”. “Siempre y no obstante, cuaquieral sea el juicio que exprese —repite— ello debe ser presentado y explicado en un lenguaje que deje clara la solicitud maternal de la Iglesia”. El Papa Francisco, concluye, “insiste en la belleza y la alegría de la vida cristiana que la Iglesia debe presentar. A través de la voz de sus pastores, la Iglesia siempre debe dejarse ser guiada por las exigencias de la misericordia divina”.