Friday, August 28, 2015

Se ha abandonado la práctica del exorcismo porque por estos días todo se relega al plano psicológico o psiquiátrico


Entrevista de revista Jet-Set con el P. Juan Gonzalo Callejas Ramírez (imágen), exorcista en la ciudad de Medellín, Colombia.

¿Usted es un exorcista como el de la película de William Peter Blatty?

Esa película fue una exageración de Hollywood, puro maquillaje. Si alguien quiere darse cuenta de cómo es verdaderamente nuestro trabajo, le recomiendo las películas El exorcismo de Emily Rose, basada en la historia real de Anneliese Michel, o Líbranos del mal, que recrea los testimonios de un sacerdote de Estados Unidos que terminó trabajando con un policía para resolver los casos de posesión diabólica provocados por una secta.

¿Le han pedido asesorías sobre su especialidad?

He tenido contacto con la Policía Nacional porque están interesados en formar un escuadrón preparado para enfrentar los crímenes religiosos, que cada vez son más frecuentes. Y, por otro lado, Sony Pictures me llama para catalogar sus películas basadas en exorcismos, y darles el visto bueno. Lo he hecho con Líbranos del mal, y con Insidious 3. En la última no estuve de acuerdo con que usaran a una médium. Les aclaré que usar un espiritista para hacer la liberación es llamar a otro siervo de Satanás.

¿Cómo ha recibido la Iglesia católica su ministerio como exorcista?

Lastimosamente se ha abandonado la práctica porque por estos días todo se relega al plano psicológico o psiquiátrico. Mi deber primero es con la Iglesia católica y después con las almas torturadas por el diablo. No estoy de acuerdo con que dejemos a la gente tirada con su desesperación y la mandemos donde un médico. Muchas veces han sido los mismos psiquiatras quienes me remiten a sus pacientes, incluso lo han hecho algunos pastores protestantes que saben que hay casos que solo un sacerdote católico puede resolver.

¿Cuáles son los demonios a los que se enfrentan las personas hoy?

Son muchos, pero vivimos en una cultura suicida. Por ejemplo, la bulimia y la anorexia también son maleficios para que las personas se autodestruyan. Por otro lado están las sectas que atraen adeptos a partir del control mental y el lavado de cerebro, como la cienciología, que tienen un trasfondo satánico. Eso no quiere decir que a todo el mundo se le deba hacer un exorcismo. Los casos de posesión diabólica no son frecuentes. La gente piensa que si está en pecado tiene el diablo adentro; si eso fuera cierto, el 98 por ciento de la humanidad estaría poseída.

¿Cuál es su misión actual?

Cerrar las puertas de la superstición para que el demonio quede sin fuerza y pierda todas sus facultades para hacer el mal. En la Fundación Victoria de la Cruz, de las 300 personas que recibimos al mes, salimos triunfantes en 250 casos, en la primera o segunda consulta. En cambio, con los exorcismos se liberan dos personas cada tres meses. Sin embargo trabajamos de la mano con el exorcista de nuestra diócesis de Engativá a quien ya le hemos remitido tres casos de posesión diabólica.

¿Hacia dónde va su trabajo?

Mi meta es crear un hospital espiritual, en donde no solo trabajen médicos que traten lo biológico y mental, sino que estén los sacerdotes y religiosos que vean la parte espiritual, para hacer una sanación complexiva. Si una persona tiene un problema de depresión o pensamientos suicidas, que en el hospital le podamos ofrecer una solución y no vaya a parar a un manicomio. El ser humano no es solo cuerpo: es alma y espíritu. La humanidad está enferma y muchas de las enfermedades físicas son solo un reflejo de lo que se tiene en el alma.