Wednesday, May 13, 2015

Sínodo, católicos de Luxemburgo llaman al “cambio en la posición oficial” partiendo del “principio de realidad”

Información de agencia SIR, May-12-2015. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Hacia el Sínodo: “De la Pastoral de la Familia a una Pastoral del Amor”

Si no se parte desde el “principio de realidad”, es decir, la descripción de la realidad de la familia como se ve en la Iglesia y en la realidad de hoy, la moral católica seguirá siendo un conjunto de “normas inflexibles o inmutables” y no “un conjunto de criterios que se adaptan a las diferentes situaciones humanas”. Auspician los católicos de Luxemburgo un “espíritu de acogida que permite el progreso de la fe” y “actitudes evangélicas, en lugar de recetas homogéneas y universales” en 26 páginas en francés que el arzobispo Jean-Claude Hollerich envió a la secretaría del Sínodo de los Obispos el 14 de Abril pasado y que están ahora en línea [PDF, en francés]. Este segundo cuestionario “ha suscitado poco interés”, se lee en la introducción, tal vez porque “el número, la densidad, el estilo y la complejidad de las preguntas han desalentado” a la mayoría. La realidad de la cual se empieza es que las personas no buscan “iniciar una familia sino encontrar la felicidad en una relación de amor”. Esto requiere “una transición de la pastoral familiar en una pastoral del amor” en la cual la Iglesia “acompaña a las personas en su proyecto de amor”, incluso cuando se desmorona. Ya no es el momento del “anuncio de un ideal propuesto por la doctrina católica y de la denuncia de situaciones no conformes a este ideal”. Porque, sin embargo, es “totalmente incomprensible” si no incluso perjudicial. Como es el uso de ciertas palabras (por ej. concubinato) consideradas “repugnantes” porque juzgan.

De acuerdo con los católicos de Luxemburgo, es en cambio el tiempo de un “cambio en la posición oficial”, a partir del creer que “la misericordia de Dios no excluye a ninguno”, aunque a veces la Iglesia de hecho lo hace. Dos veces el documento de Luxemburgo cita la “actitud injusta” de la Iglesia hacia las personas casadas en comparación con los consagrados: a los sacerdotes que abandonan el sacerdocio se les “permite un segundo proyecto de vida y el acceso a los sacramentos”, cosa prohibida a los divorciados. La invitación es a “renunciar a esta actitud” y “revisar la teología del matrimonio desde la perspectiva de la misericordia evangélica”. En esto, como en el ámbito de la sexualidad humana o de la elección de la convivencia. El “principio de la misericordia” del Papa Francisco lleva en cambio a pensar “una pastoral de la familia más evangélica, que anima a las parejas cristianas” y que “recurre a la palabra de Dios según el estilo de Jesús” como “espacio de descubrimiento de Cristo y del Evangelio” y no para invocar “textos leídos en modo restrictivo y legalista” para “justificar una doctrina”.