Sunday, May 17, 2015

Mons. Juan Vicente Córdoba continúa aclarando: Cristo aceptaría a un sacerdote gay


Continúa la seguidilla de declaraciones de Mons. Juan Vicente Córdoba, S.J., antiguo secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana, actual obispo de Fontibón y presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida del episcopado colombiano, tratando de aclarar unas polémicas afirmaciones suyas respecto de la homosexualidad (ver aquí). Esta vez nos fijamos en una entrevista concedida a revista Semana, N° 1724, pág 14 (ver destacado en la imágen, click para ampliar), en la cual se lee:

SEMANA: ¿Aceptaría Cristo a un sacerdote gay?

J. V. C.: Sí. Y si evita la tentación, puede ser incluso un santo. Por tener esa tendencia sexual nadie está condenado a estar alejado de Dios. El sacerdote que sea homosexual debe vivir en castidad, y si no lo hace, la Iglesia debe intervenir para que deje el ministerio sacerdotal.

Qué tristeza que la Iglesia esté actuando en contra de los deseos de Cristo, porque en 2002 a la consulta sobre “la posibilidad de que hombres con inclinaciones homosexuales puedan recibir la ordenación sacerdotal”, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos “después de la debida consulta a la Congregación para la Doctrina de la Fe” dijo lo que sigue en una carta de May-16-2002, Prot. N. 886/02/0, y publicada en Notitiae (la publicación oficial de esa congregación), Noviembre/Diciembre de 2002:

La ordenación al diaconado y al presbiterado de hombres homosexuales o con tendencia homosexual es absolutamente desaconsejable e imprudente y, desde el punto de vista pastoral, muy arriesgada. Una persona homosexual o con tendencia homosexual no es, por tanto, idónea para recibir el sacramento del Orden sagrado.

Más aún, la Congregación para la Educación Católica publicó la “Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas”, de Nov-04-2005, en cuyo numeral 2° se lee:

[...] este Dicasterio, de acuerdo con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cree necesario afirmar con claridad que la Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay.

Según Mons. Córdoba, Cristo aceptaría a los sacerdotes homosexuales ó “mariconcitos”, según su modo de decir, pero la Iglesia que dejó Cristo se opone a su Maestro afirmando claramente que no es posible admitir a los homosexuales a las Sagradas Órdenes.