Thursday, April 30, 2015

“Y no había manera de hacerlo sonreír”

[S]i queremos tenernos este gozo solo para nosotros al final se enferma y nuestro corazón se encoge un poco, y nuestra cara no transmite aquel gran gozo sino aquella nostalgia, aquella melancolía que no es sana. Algunas veces estos cristianos melancólicos tienen más la cara avinagrada en vez de gozosa de los que tienen una vida bella.

Francisco
Homilía durante la Misa diaria
Domus Sanctæ Marthæ
Ciudad del Vaticano
May-10-2013
[Traducción: Radio Vaticano]


Artículo del periódico paraguayo Última Hora, Abr-30-2015, págs. 1 y 26 (copia facsimilar en las imágenes, click para ampliar).




ESPERANDO AL MENSAJERO DE LA PAZ
Anécdotas de Francisco: De un cardenal serio e introvertido a Papa de la alegría

Así lo ve el periodista Sergio Rubin, coautor de El Jesuita!, la biografía del ex arzobispo de Buenos Aires, hoy Santo Padre que, además de nuevos estilos, "lleva adelante una revolución cultural dentro de la Iglesia".

Por Susana Oviedo
soviedo@uhora.com.py


Una vez al mes y durante año y medio, el periodista del diario Clarín, Sergio Rubin, y una colega, Francesca Ambrogetti, iban a conversar con el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, sobre diversos temas que les permitirían luego escribir la biografía del hombre que en 2013 se hizo universal, se volvió extrovertido y muy comunicativo, cuando en marzo de 2013 lo eligieron Papa, y decidió llamarse Francisco.

"No ha cambiado absolutamente nada de él. Lo único que ha cambiado es su sonrisa, que antes no la tenía aquí (por Buenos Aires)", dice Rubin que todavía recuerda el gesto muy adusto y el perfil bajo de Bergoglio.

Por eso cuenta esta anécdota: "Cuando con mi colega Francesca Ambrogetti terminamos el libro en el año 2009, tras haber conversado con él mes a mes, y llegó el momento de hacer la foto de tapa, le dijimos: Cardenal, tenemos que hacer la foto, y nos respondió: 'No, no, no, no quiero que me tomen fotos. Saquen una del archivo de ustedes. Hay un montón de fotos de revistas, de diarios'".

Los periodistas no aceptaron eso. "Queremos tener una foto propia suya", insistieron.

Pasó como un mes, y finalmente Rubin recibió una llamada de Bergoglio: "¿Resolvieron?", preguntó.

–No, no resolvimos nada, queremos una foto con usted.

–Bueno, está bien, vengan, les dijo.

Cuando llegó el momento le pidieron: "Sonría". "Y no había manera de hacerlo sonreír. Finalmente esbozó algo que se parece a una sonrisa. En cambio, cuando uno ve hoy las espectaculares fotos que hay de él, no puede dejar de decir: ¡Qué transformación ha sufrido este hombre!", se admira Rubin.

IGUAL. Sin embargo, aclara, Bergoglio no ha cambiado en su forma de pensar ni en la concepción que tiene de la Iglesia. "Cuando presentamos el libro en julio de 2010 con Francesca, nos había quedado la impresión de haber estado en los últimos dos años conversando con alguien que estaba pensando la Iglesia para los próximos 50 años, como buen jesuita que se proyecta hacia adelante".

Para los que han estado más cerca de él, como estos periodistas, los gestos y pensamientos que están viendo y escuchando ahora, no sorprenden, "porque ya era así. No es marketing".

Por eso Rubin reconoce que era impensable suponer que el cardenal se iba a alojar en los departamentos papales. "Elegir Casa Santa Marta para vivir es ser Jorge Bergoglio. Es absolutamente coherente con él".

Como periodista especializado en religiones, Rubin dice haber tratado con muchos sacerdotes y cardenales a lo largo de su carrera de más de 40 años, pero es en Bergoglio en quien halló una humanidad impresionante. "Su trato personal, la mano tendida, el qué necesita, la llamada de cumpleaños, la sencillez, esa cercanía... Eso que para mí le ha faltado al clero, a la Iglesia, y que es humanidad". Con él, agrega, uno tiene la sensación de que está hablando con un amigo o con un familiar.

El papa Francisco, sostiene, es un renovador, un reformador y un revolucionario. "Es un poco las tres cosas: Es un renovador por cómo está cambiando el aire de la Iglesia. Es un reformador, porque está intentando algunas reformas, y es un revolucionario, porque en cierta manera está llevando adelante una revolución cultural dentro de la Iglesia colocando en el centro de todo la misericordia, el perdón, el amor, la comprensión".

Es, además, un sacerdote con una gran "cabeza política" y un gran liderazgo. Se está viendo con actitudes como las que tuvo con Siria, con los presidentes de Palestina e Israel; o ayudando al acercamiento histórico entre Estados Unidos y Cuba. Es la cultura del encuentro que pregona, la de tender puentes en un mundo muy complicado, "que no la tiene fácil".