Thursday, April 30, 2015

En Hawaii los sacramentos de iniciación recobrarán su orden propio


Una interesante carta aparece publicada en la página 3 de la edición de Abr-24-2015 del periódico diocesano Hawaii Catholic Herald (copia facsimilar en la imágen), de la diócesis de Hawaii, como lo indica su nombre. La carta está firmada por Mons. Larry Silva, su Ordinario (de quien recientemente tradujimos una de sus homilías), y comienza así:

Les escribo esta carta para invitarlos a tomar un papel activo mediante la lectura de los artículos sobre el plan de devolver los sacramentos de la iniciación a su orden propio en nuestra diócesis, es decir: Bautismo, Confirmación, y después la Primera Comunión. Una serie de artículos que explican la historia de los sacramentos de iniciación, los cambios en la forma en que los niños se prepararán para estos sacramentos, y la importancia de tener programas integrales de pastoral juvenil en nuestras parroquias será publicada en los próximos números de nuestro Hawaii Catholic Herald. La educación juega un papel más importante en este proceso, por lo que los invitamos a ser parte del proceso.

Lueo de explicar someramente por qué actualmente los sacramentos no sigue su órden propio, Mons. Silva afirma:

Esto, sin embargo, resultó en que los sacramentos se dieran en desorden. La práctica actual es como contar 1, 3, 2.

Y continúa:

Algunos pueden señalar que hemos estado haciendo lo que estamos haciendo desde hace 100 años, así que ¿por qué cambiar ahora? La razón es simple: Lo que estamos haciendo no está funcionando muy bien. La confirmación se experimenta a menudo más como una graduación de la Iglesia que como un don gratuito de la gracia de Dios. El Papa Francisco reconoció esto: “Estaba esta experiencia: el Sacramento de la Confirmación — ¿cómo se llama este Sacramento? La Confirmación... ¡no! Ha cambiado el nombre: «Sacramento del adiós». Lo reciben y se marchan de la Iglesia: ¿es verdad o no?. ... Muchos jóvenes, tras haber recibido la Confirmación, se van. El Sacramento de la despedida, del adiós, como he dicho. Es una experiencia de fracaso, una experiencia que nos deja vacíos, nos desalienta. ¿Es verdad o no?” (22 de septiembre de 2013).

Tristemente esto es cierto en la Diócesis de Honolulu, como es cierto en muchos otros lugares. Si bien los programas de confirmación se cumplen con éxito en muchos de nuestros jóvenes, que sí se convierten en fieles discípulos del Señor, todavía estamos perdiendo el objetivo con muchos otros. Es evidente que no estamos logrando el objetivo de convertir al Señor los corazones de todos nuestros jóvenes. Incluso el problema es más grande que eso. Una revisión de las estadísticas muestra que la mitad de los niños que bautizamos no se confirman. La Confirmación de los niños en el momento de su Primera Comunión incrementará el número de los que están siendo confirmados y recibiendo la gracia del sacramento. Algunos pueden temer que los niños no van a volver después de eso. La evidencia anecdótica muestra que la participación familiar es el más probable indicador para retenerlos en los programas de formación en la fé, no la edad de la Confirmación.

El reto, pues, no es sólo poner los sacramentos en su orden propio. El reto es proporcionar un enfoque pastoral juvenil transformado que empodere a los jóvenes a vivir como discípulos de Jesús en nuestro mundo hoy, atraerlos a la participación responsable en la vida, en la misión y en el trabajo de la Iglesia Católica, y fomenta el crecimiento personal y espiritual de cada persona joven.

La carta finaliza anunciando algunas instrucciones prácticas que se vendrán dando sucesivamente.