Saturday, March 21, 2015

¿De qué serviría pedir a las autoridades romanas un Mandato de consagrar un obispo que se va a oponer profundamente a su más grave error?

Ya Uds. saben que el Jueves pasado Richard Williamson consagró un obispo sin mandato pontificio. Bueno, Uds. sí, porque por lo que respecta a la Santa Sede... en fin, respetamos su mutismo. La cosa es que para suplir el dicho mandato, durante la ceremonia se leyó una otra cosa, la que llamaron ‘mandato de emergencia’. El texto de dicho ‘mandato’ fue publicado ayer, Mar-20-2015, por el propio sitio de internet del obispo Williamson. Aquí presentamos una traducción nuestra del mismo.

Tenemos un Mandato de consagrar de la Iglesia romana, que en su fidelidad a la Sagrada Tradición recibida de los Apóstoles nos manda transmitir fielmente la Sagrada Tradición —a saber, el Depósito de la Fe— a todos los hombres en razón de su deber de salvar sus almas .

Porque de hecho, por una parte, las autoridades de la Iglesia de Roma desde el Concilio Vaticano II hasta hoy están guiadas por un espíritu de modernismo que socava a fondo la Sagrada Tradición al punto de torcer su propia noción: Vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas, como dice San Pablo a Timoteo en su segunda Epístola (IV, 3,5). ¿De qué serviría pedir a dichas autoridades un Mandato de consagrar un obispo que se va a oponer profundamente a su más grave error?

Y, por otra parte, obtener un obispo como podrían haber esperado los pocos católicos que entienden su importancia, incluso después del Concilio Vaticano II, que pudiera provenir de la Sociedad de San Pío X [Fraternidad Sacerdotal de san Pío X], fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre, como los cuatro consagrados por él en 1988 por un previo Mandato de emergencia. Por desgracia, cuando las autoridades de ese Sociedad mostraron por su constante volverse hacia las autoridades Romanas que estaban tomando el mismo camino modernista, esa esperanza demostró ser vana.

¿De dónde podrían entonces estos fieles católicos obtener los obispos esenciales para la supervivencia de su verdadera fe? En un mundo que hace día a día guerra política más a Dios y a su Iglesia, el peligro para la Fe parece tal que su supervivencia ya no se puede dejar depender de un solo obispo totalmente antimodernista. La misma Iglesia le pide que nombre un asociado, que será el padre Jean-Michel Faure.

Por esta transmisión del poder episcopal de Ordenes, ningún poder episcopal de jurisdicción se supone o se aprueba, y tan pronto como Dios intervenga para salvar Su Iglesia, que no tiene más esperanza humana de rescate, los efectos de esta consagración y de su Mandato de emergencia será sin retraso puesta de nuevo en manos de un Papa una vez más totalmente Católico.

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