Wednesday, February 04, 2015

Relación entre la Forma Extraordinaria y la Nueva Evangelización según el card. Burke

Lo hemos dicho en otras ocasiones, no es The Wanderer nuestro medio de comunicación favorito, ni somos capaces de recomendarlo, pero hay excepciones. Como una entrevista que se lee allí con el Card. Raymond Leo Burke, Patrono de la Soberana Orden de Malta. De esa entrevista traducimos una respuesta que tiene que ver con la relación existente entre la Forma Extraordinaria y la Nueva Evangelización.

Por favor, comente sobre la conexión entre la Sagrada Liturgia y la Nueva Evangelización. ¿Es la Sagrada Liturgia una cuestión periférica a la predicación del Evangelio? ¿O la Sagrada Liturgia juega un papel esencial en el imperativo evangélico de proclamar a Jesucristo? Si las dos actividades de la Iglesia están en efecto esencialmente conectadas, ¿cómo pueden estas conexiones ser mostradas más claramente y vividas más convincentemente dentro del ambiente parroquial ordinario? ¿La celebración más amplia de la Forma Extraordinaria de la Misa tiene algún papel que desempeñar en los esfuerzos de la Nueva Evangelización?

La Sagrada Liturgia es absolutamente el primer acto de la Nueva Evangelización. A menos que adoremos a Dios en espíritu y en verdad, a menos que celebremos la Sagrada Liturgia con la mayor fe posible en Dios y fe en la acción divina, la cual tiene lugar en la Santa Misa, no vamos a tener la inspiración y la gracia para llevar a cabo la Nueva Evangelización.

La Sagrada Liturgia nos muestra la forma de la Nueva Evangelización porque es un encuentro directo con el misterio de la fe: La Encarnación redentora de Cristo en aras de vencer el pecado en nuestras vidas y ganar para nosotros la gracia de la vida divina, la participación en la vida de la Santísima Trinidad a través de la efusión del Espíritu Santo en nuestros corazones.

Los tres primeros mandamientos tienen que ver con la adoración a Dios. Es la Sagrada Liturgia lo que establece una relación correcta con Dios y con los demás, a lo cual estamos llamados a vivir en nuestra vida cotidiana.

La forma en que esta conexión puede ser convincentemente vivida en la vida parroquial es celebrar la sagrada Liturgia de tal manera que todos los fieles entiendan que el sacerdote actúa en la persona de Cristo. Tienen que entender que es Cristo mismo quien desciende a nuestros altares para hacer realmente presente Su sacrificio; que Ellos tienen que unir sus corazones a Su propio Corazón traspasado glorioso para limpiarse del pecado y de esta manera los fortalezca para el amor de Dios y el amor del prójimo.

Si la Sagrada Liturgia se celebra de una manera antropocéntrica, de una manera horizontal en la cual ya no es evidente que se trata de una acción divina, se convierte simplemente en una actividad social que puede ser relativizada junto con cualquier otra cosa, eso no tiene ningún impacto duradero en la vida de uno.

Creo que la celebración de la Forma Extraordinaria puede tener una parte muy significante que desempeñar en la Nueva Evangelización debido a su énfasis en la trascendencia de la Sagrada Liturgia. En otras palabras, hace énfasis en la realidad de la unión del Cielo y la tierra a través de la Sagrada Liturgia. La acción de Cristo a través de los signos del sacramento, a través de sus sacerdotes, es muy evidente en la Forma Extraordinaria. Nos ayuda, pues, a ser más reverentes también en la celebración de la Forma Ordinaria.