Thursday, February 19, 2015

Equivocado hablar de “reforma de la reforma”, Francisco habla de Summorum Pontificum... ¿y de la diócesis de Ciudad del Este?

Del tradicional encuentro de primer Jueves de Cuaresma de los Papas con el clero romano, este es otro reporte (diferente al de esta entrada previa) del sostenido hoy con Francisco, proveniente de agencia Zenit, del cual destacamos este aparte. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Además de las pocas frases reportadas esta mañana por algunas agencias, Bergoglio en su conversación tocó el tema, por ejemplo, del “rito tradicional” con el que Benedicto XVI concedió celebrar la Misa. Con el Motu Proprio Summorum Pontificum, publicado en 2007, Ratzinger dio la oportunidad de celebrar la Misa según los libros litúrgicos publicados por Juan XXIII en 1962, entendiéndose que la forma de celebración “ordinaria” en las iglesias católicas sigue siendoaquella establecida por Pablo VI en 1970.

Un gesto este, —explicó Francisco hoy— que su predecesor, “hombre de comunión”, quiso cumplir para tender “una mano valerosa a los lefebvrianosy a los tradicionalistas” así como a todas aquellas personas que tenían deseo de celebrar la Misa según el antiguo ritual.

Sin embargo este tipo de misa llamada “tridentina” —dijo el Papa— es una “Forma Extraordinaria del Rito Romano”, el que se aprobó después del Concilio Vaticano II. Por lo tanto, no se considera un rito distinto, sino solamente una “forma diferente del mismo rito”.

Sin embargo —añadió Francisco— hay sacerdotes y obispos que hablan de “reforma de la reforma”. Algunos de ellos son “santos” y hablan “de buena fe”. Pero esto “es equivocado”, dijo el Santo Padre. Luego refirió el caso de algunos obispos que aceptaron seminaristas “tradicionalistas” alejados de otras diócesis, sin tener información sobre ellos, porque “se presentaban muy bien, muy devotos”. Los ordenaron, pero estos después mostraron “problemas psicológicos y morales”.

No es una praxis, pero que “a menudo sucede” en estos ambientes, dijo el Papa, y ordenar este tipo de seminaristas es como poner “una hipoteca sobre la Iglesia”. El problema de fondo es que algunos obispos a veces están abrumados “por la necesidad de nuevos sacerdotes en la diócesis”, por lo que no se utiliza un discernimiento adecuado entre los candidatos, entre los cuales se pueden esconder algunos de los “desequilibrios” que después se manifiestan justo en Liturgia. La Congregación de los Obispos —dijo todavía el Pontífice— ha debido, de hecho, intervenir con tres obispos sobre tres de estos casos, aunque no ha sucedido en Italia.

Sobre este último párrafo, si es que el caso de las intervenciones “no ha sucedido en Italia”, debemos descartar el caso de la diócesis de Albenga, a la cual después de haber experimentado una visita apostólica, encabezada por el nuncio Adriano Bernardini, se le nombró un obispo coadjutor el mes pasado. Nosotros, así a vuelo de pajaro y en primer momento, entre estas palabras alcanzamos a intuir que Francisco aludía el caso de la diócesis paraguaya de Ciudad del Este. ¿Y las otras dos cuales son?