Wednesday, November 26, 2014

El presunto cabildeo del card. Cormac Murphy-O’Connor y un grupo de cardenales para hacer elegir Papa al Card. Bergoglio, revelado en libro por publicarse


Información de The Sunday Telegraph, Nov-23-2014, pág. 16 (copia facsimilar en la imágen superior, click para ampliar). Traducción de Secretum Meum Mihi.

Cardenal inglés ‘cabildeó por el Papa’
John Bingham
Editor de los Temas de Religión

El cardenal Cormac Murphy-O'Connor, anterior líder de la Iglesia católica en Inglaterra y Gales, ayudó a orquestar un campaña de cabildeo tras-escena que llevó a la elección del Papa Francisco, afirma una nueva biografía.

La elección del, en gran parte desconocido, cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como jefe de 1200 millones de Católicos del mundo fue por igual una sorpresa para los observadores del Vaticano y para los fieles cuando se hizo el anuncio en Marzo del año pasado.

El cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI, el primer papa en renunciar en más de 600 años, fue visto abiertamente, aunque la mayoría predijo que el cardenal italiano Angelo Scola o el cardenal Marc Ouellet de Quebec serían elegidos.

Cuando Bergoglio, de 76 años, surgió como Papa tan sólo en el segundo día de votación, se explicó en gran parte como una candidatura de unidad para evitar un punto muerto entre facciones rivales.

Pero una biografía del Papa Francisco, que se publicará el próximo mes, da a conocer que había habido una discreta, pero muy organizada, campaña por un pequeño grupo de cardenales europeos en apoyo al cardenal Bergoglio.

El Gran Reformador, por el escritor católico británico Austen Ivereigh, apoda el grupo “Team Bergoglio”, y dice que los miembros recorrieron cenas privadas y otras reuniones de cardenales en los días previos al cónclave, poniendo silenciosamente su caso.

El cardenal Bergoglio fue efectivamente el segundo en el cónclave de 2005, en el que Joseph Ratzinger fue elegido, después de haber sido presentada por una alianza de los reformistas, principalmente europeos.

Pero más tarde se supo que sus posibilidades de elección fueron obstaculizadas por lo que equivalió a una campaña de trucos sucios por opositores desde Argentina.

Él también efectivamente se desconectó de cualquier campaña en 2005, instando a los posibles seguidores a respaldar al Cardenal Joseph Ratzinger y dejando claro que él no quería ser el centro de una facción.

Para 2013, había sido descartado ampliamente por la mayoría de los comentaristas, en parte debido a su edad, así como por haber él señalado que no quería estorbar el camino del Cardenal Ratzinger.

Pero el año pasado, el apetito por la reforma en el Vaticano y por un papa sin vínculos con el establecimiento, ampliamente visto como corrupto y plagado de luchas internas, había llegado a ser intenso.

“Al ver su momento, la iniciativa fue entonces capturada por los reformadores europeos que en 2005 habían pujado por Bergoglio”, explica en el libro el Sr. Ivereigh, que una vez sirvió como secretario de prensa del cardenal Murphy-O'Connor.

Él escribió que el cardenal Murphy-O'Connor, con 80 años entonces, y ya no con voto en el cónclave, se asoció con el cardenal alemán Walter Kasper, cuyo polémico llamado para que a los divorciados vueltos a casar se le permitiera recibir la comunión, fue uno de los principales puntos de división en el sínodo que Francisco celebró en Roma este año.

El papel del cardenal Murphy-O'Connor incluyó el cabildeo con sus homólogos norteamericanos, así como servir de enlace para aquellos de los países de la Commonwealth.

“Ellos habían aprendido sus lecciones desde 2005”, explica el Sr. Ivereigh. “Ellos primero aseguraron el asentimiento de Bergoglio. Cuando le preguntaron si estaba dispuesto, él dijo que creía que en este momento de crisis para la Iglesia ningún cardenal podía negarse si se lo pedían.

“Murphy-O'Connor le advirtió a sabiendas que ‘tuviera cuidado’, y que ahora era su turno, y se le dijo ‘capisco’, ‘entiendo’.

“Entonces se pusieron a trabajar, recorriendo las cenas de los cardenales para promover su hombre, con el argumento de que su edad —76— no debería ya considerarse como un obstáculo, dado que los papas podían renunciar. Habiendo comprendido desde 2005 la dinámica de un cónclave, sabían que los votos fueron por aquellos que hicieron una fuerte presentación puertas afuera.

Una portavoz del cardenal Murphy-O'Connor, dijo que el entonces cardenal Bergoglio no fue abordado con el fin de buscar su aprobación como candidato para el papado.

Un punto de inflexión se produjo durante la serie de sesiones a puerta cerrada antes del cónclave, conocidas como congregaciones, cuando el cardenal Bergoglio dio un breve pero emotivo discurso sobre el estado de la Iglesia.

Pero, sostiene el libro, una prohibición de actualizaciones oficiales sobre lo que sucedía en las congregaciones significó que la información que surgió se basó en las filtraciones que se concentraron en las luchas interiores de la Iglesia italiana.

“Por esta razón y debido a que los organizadores de su campaña se quedaron en gran parte por debajo del radar, al carro de Bergoglio, que comenzó a rodar durante la semana de las congregaciones marchó sin ser detectado por los medios de comunicación y hasta la fecha la mayoría [de los observadores del Vaticano] cree que no había un esfuerzo organizado previo al cónclave para conseguirque se eligiera a Bergoglio”, dice el Sr. Ivereigh.

A continuación la respuesta del directamente aludido, vía cartas al periódico, publicada en The Daily Telegraph, Nov-25-2014, pág 25 (copia facsimilar en la imágen izquierda, click para ampliar). Traducción de Secretum Meum Mihi.

Conspiración papal

SIR - Al cardenal Murphy-O'Connor le gustaría disipar cualquier malentendido surgido del libro sobre Francisco de Austen Ivereigh (informe del 23 de Noviembre). Le gustaría dejar claro que no se hizo, en los días anteriores al cónclave, ningún acercamiento al entonces cardenal Bergoglio, por parte suya ó, hasta donde él sabe, por ningún otro cardenal para buscar su asentimiento para convertirse en un candidato para el papado.

Lo que ocurrió durante el Cónclave, que no incluyó al cardenal Murphy O'Connor porque tenía más de 80 años, está ligado por el secreto.

Maggie Doherty
Secretaria de Prensa del Cardenal Cormac
Murphy-O’Connor
London SW1

Lo que acaban de leer, presuntamente ocurrido (énfasis en ‘presuntamente”), en ese momento estaba claramente prohibido en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, de Feb-22-1996, de Juan Pablo II.