Tuesday, March 25, 2014

De Alemania llegan presiones. Si lo dice Mons. Gänswein...


El pasado fin de semana Mons. Georg Gänswein estuvo en Alemania, allí pudo celebrar un Pontifical en Mannheim, pero también concedió una entrevista a Domradio, Mar-23-2014. Traducimos las siguientes dos respuestas:

En el pasado Usted ha dicho que el Papa Francisco tiene todavía que pasar pruebas prácticas. ¿Qué quería decir con eso?

Hay varios esfuerzos que vienen de Alemania para ejercer cierta presión. Si son vistos como intentos de presión también en el Vaticano no puedo juzgarlo. Nosotros los alemanes consideramos a Alemania como el país más importante para el Vaticano. Para el Vaticano, Alemania es un país importante entre muchos otros países importantes. En este momento hay en otros países otros retos políticos y pastorales mucho más grandes. Es urgente poner atención a ellos. Esto no significa que las preocupaciones alemanas sean consideradas como secundarias.

¿Esto significa que Francisco podría decepcionar algunas expectativas en Alemania?

Siempre que hay expectativas uno tiene que preguntarse si son realistas. O si las expectativas tal vez deliberadamente generan una cierta presión con la cual se pretende alcanzar el objetivo.

¿Presiones provenientes de Alemania? ¿Cuales presiones?

Viernes Santo en el Coliseo de Roma: Via Crucis seguirá el esquema tradicional

Información de V.I.S., Mar-25-2014.

Ciudad del Vaticano, 25 marzo 2014 (VIS).- La Oficina de Prensa de la Santa Sede informa en un comunicado de que los textos de las meditaciones de las estaciones del Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo están escritos -por encargo del Santo Padre- por monseñor Giancarlo Maria Bregantini C.S.S.;arzobispo de Campobasso-Boiano (Italia). El esquema es el tradicional de las catorce estaciones.

Así que por ahora no se repetirá el esquema con las estaciones presentadas en 1991 por Juan Pablo II. Vista la cercanía de la fecha de su canonización, pensamos hubiera sido ocasión de hacerle una especie de homenaje siguiéndolo.

Card. Pell cuestiona actitudes de ciertas personas en el Vaticano respecto de pasadas acusaciones de abusos por parte de clérigos

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Información de agencia AP, Mar-24-2014.

CIUDAD DEL VATICANO, 24 de marzo (AP) - El tercer jerarca más importante del Vaticano acusó el lunes a funcionarios de la Santa Sede de restar importancia a los abusos sexuales de los clérigos en la década de 1990, indicando que generalmente eran escépticos de las acusaciones de las víctimas y con frecuencia los consideraban "enemigos de las Iglesia" por razones políticas.

El cardenal George Pell formuló los comentarios ante una comisión investigadora australiana sobre las denuncias de abuso sexual infantil en las instituciones estatales y religiosas. La próxima semana se hará cargo de su nuevo cometido en Roma como prefecto de la Secretaría del Vaticano para la Economía, el nuevo ministerio de hacienda creado por el papa Francisco.

Pell, arzobispo saliente de Sídney, dijo que para 1995 la Iglesia australiana se había adelantado mucho al Vaticano al reconocer la magnitud del problema, aunque admitió que incluso en el 2007 "yo y otros cometimos errores". Se refirió al caso notable de John Ellis, un monaguillo abusado por un sacerdote en la década de 1970 que demandó a la Iglesia en el 2007 pero perdió ante una encendida defensa legal de Pell, cuando el tribunal falló que la Iglesia australiana no podía ser demandada como entidad.

Aunque ensalzó su propia respuesta, Pell atribuyó parte de la culpa a Roma.

"La actitud de algunas personas en el Vaticano era que si había acusaciones contra sacerdotes, es que eran hechas exclusivamente o por lo menos predominantemente por enemigos de la Iglesia a fin de crear problemas y por lo tanto deberían ser consideradas con escepticismo", agregó.

Solamente después, cuando una delegación de obispos estadounidenses señaló al papa Juan Pablo II y sus asesores de que las acusaciones eran legítimas, comenzaron a cambiar las cosas, agregó.

Los obispos estadounidenses, dijo Pell, "explicaron vigorosamente al Vaticano que no eran solamente los enemigos de la Iglesia los que hacían esto por algún motivo político, como hicieron los nazis y posiblemente los comunistas, sino que de hecho había quejas legítimas y buenas personas —personas que amaban la Iglesia— según la cuales (el problema) no era tratado de la debida forma".

Su comentario fue al parecer una referencia a la creencia de Juan Pablo II de que las acusaciones de las víctimas podrían ser falsas, según su experiencia como sacerdote en la Polonia ocupada por los nazis y luego comunista, donde con frecuencia los sacerdotes eran difamados por razones políticas.

El Card. Gerhard Müller recuerda que sus pronunciamientos sobre la familia no son opiniones sino “magisterio”

“Servir al Papa y no servirnos del Papa”, es el titular con el cual la sección en alemán de Radio Vaticano, Mar-24-2014, presenta una entrevista con el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Card. Gerhard Ludwig Müller. Infocatólica proporciona una traducción al español de casi la totalidad de la entrevista (sólo se obvia la última pregunta).

Señor cardenal, el Papa quiere un debate. Quiere introducirlo en dos sínodos sobre el matrimonio y la familia. ¿Cómo ve usted el papel de la Congregación para la Doctrina de la Fe en este debate en puertas?

La CDF defiende en este punto, y naturalmente en todas las cuestiones de la doctrina católica, simplemente la verdad de la fe. Creo que es importante que la opinión pública supere el restringirse a sólo un tema, como si éste fuera ya la solución de todo. En esencia, se trata de volver a situar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia en un puesto central en la conciencia católica de la fe, puesto que sólo si hablamos de matrimonio y familia logradas, y nos esforzamos por ello, podemos conseguir algo positivo.

En la opinión pública es usted percibido con frecuencia, y presentado, como el que frena y dice que no, cuando se trata de la iniciativa del Papa. ¿Le afecta esto de modo personal?

Por supuesto esto de ahora es una propaganda que se hace muy a propósito para construirme una oposición a lo que tiene que hacer el prefecto de la CDF, o la CDF en total, puesto que el prefecto no es más que un primus inter pares. Esto está fijado de manera muy clara también en los estatutos.

Ahora bien, también es nuestra tarea que procuremos que nadie se apropie del Papa para determinados fines. Y resulta precisamente interesante que justo en estos momentos tantos grupos se remitan al Papa, habiendo prácticamente rechazado el papado anteriormente. En cualquier caso, por lo que respecta a nosotros, de lo que se trata es de servir al Papa y a la Iglesia, en vez de servirnos del Papa.

Usted participa también en el debate que acabo de mencionar, que ha sido iniciado por el Papa. Hay círculos sobre todo en los medios italianos, como Il Foglio, un periódico que, francamente, hablando claro, lleva días haciendo una campaña contra el cardenal Kasper. ¿Cuál es su posición en el debate? ¿Qué es lo que pide para este próximo debate que trasciende incluso más allá de las congregaciones del Vaticano?

Yo no participo en él como teólogo privado, sino precisamente por mi función. La CDF es la única congregación que participa de manera inmediata en el magisterio del Papa, mientras que otros que toman la palabra, aunque posean rango de cardenal, sólo hablan por sí mismos, y no pueden hacer declaraciones oficiales.

Avancemos un paso más. No sólo participan cardenales, sino que hay un cuestionario que ha generado muchas expectativas. Preguntémoslo esta vez de forma positiva: ¿Qué puede hacer esto de cara a la integración internacional del debate? ¿Qué contribución positiva puede tener?

Yo creo que puede puede contribuir muy positivamente a que los católicos vuelvan a ocuparse de su propia fe, y no simplemente tomen esto o aquello de la liturgia y la doctrina de la Iglesia. Tenemos que darnos cuenta de la relación entre el Anuncio y cura de almas, y la doctrina de la Iglesia, así como también la Diaconía. ¿Puedo elegir si estoy muy comprometido socialmente, si hago mucho en las labores caritativas de la Iglesia pero no me interesa personalmente la adoración a Dios o la celebración de los sacramentos? Pero el cuestionario como tal no es ningún dogma, y no tiene más valor que la calidad de sus preguntas o las correlaciones que proporcione o no.

Usted es un hombre de palabras claras, acabamos de escucharlo. Creo que esto viene de muy atrás en su biografía. ¿Es propio que ahora la CDF hable del modo en el que habla Gerhard Ludwig Müller?

La CDF tiene la misión clara de promover la fe católica, pero también de protegerla. Pero este no es un encargo diferente del que ha recibido de Jesucristo el propio Papa, y en esto, creo yo, no podemos callar y acomodarnos y coquetear con la opinión pública. Es bonito cuando uno tiene el viento en popa; tal vez entonces uno se engríe bastante. Pero me parece que esa tentación debe ser resistida por cada obispo y cada sacerdote, le guste oirlo o no.

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Card. Piacenza: “Sacerdotes, esperen a los fieles en el confesionario”

Información de Vatican Insider, Mar-24-2014.

24/03/2014
Piacenza: «Sacerdotes, esperen a los fieles en el confesionario»

El cardenal Penitenciero mayor inauguró el curso sobre el «foro interior»: «el Sacramento de la reconciliación está en crisis, sobre todo donde los confesores están en crisis»

ANDREA TORNIELLI
VATICAN INSIDER


Los sacerdotes deben esperar con paciencia a los fieles en el confesionario, quedarse a esperarlos en horarios convenientes para los penitentes. Lo dijo esta tarde el cardenal Mauro Piacenza, inaugurando el curso (que desde hace ya varios años se ha convertido en una cita tradicional) dedicado al “foro interior”, es decir la consciencia, el ámbito privado de cada uno de los fieles. Participan en el curso, durante una semana, alrededor de 500 entre sacerdotes y seminaristas que están muy cerca de la ordenación. El viernes concluirá con broche de oro en una audiencia de Francisco y con la concelebración penitencial en la Basília de San Pedro, en donde el Papa en persona confesará a algunos de los presentes para inaugurar la “fiesta del perdón”: 24 horas con Iglesias abiertas para las confesiones.

El Sacramento de la reconciliación, explicó Piacenza, «es, tal vez, la forma más concreta y real para “renovar el encuentro personal con Jesucristo”. Si es cierto que a menudo se llega a la celebración del Sacramento, después de un largo camino y no sin fatigas interiores, y como meta de un precedente encuentro personal con el Señor, eclesialmente mediato, también es cierto que no pocas y radicales conversiones suceden en la misma celebración del Sacramento, en la que la gracia sobrenatural, que actúa a través del confesor y opera eficazmente en la consciencia del penitente, puede conducir en pocos instantes a elevaciones espirituales inimaginables para el criterio natural».

«Cuando tenemos que vérnoslas con “foro interior” –añadió el cardenal–, ¡tenemos que vérnoslas con Dios! La consciencia, efectivamente, es ese sagrario en el que siempre habla Dios, a todos los hombres, debido a la creación, y a los cristianos debido a la creación y la redención... Acompañar a un hermano en el discernimiento sobre la propia y concreta acción y acoger todo lo que surge del foro interior significa entrar con él en un terreno sacro, en el que se requiere la mayor atención. Es como caminar sobre la seda».

Piacenza invitó a los confesores a prepararse para celebrar el Sacramento «invocando el Espíritu de prudencia y sabiduría, pidiendo al Señor ser sus dóciles instrumentos», pero también los invitó a agradecer, acabada la confesión, «por lo que el Señor ha cumplido mediante nuestras pobres personas e invocar, una vez más y siempre, la custodia del Espíritu Santo y la potente intercesión de la Madre de Misericordia sobre cada una de las almas que, mediante nosotros, han renovado el encuentro personal con Cristo».

«La experiencia de todos nosotros, incluso de los penitencieros de las basílicas papales –continuó el cardenal– es que el sacramento de la reconciliación está en crisis, sobre todo en donde los confesores están en crisis. Es decir en donde se ofrece la posibilidad del sacramento solo a los llamados “católicos adultos”, que lo piden conscientemente y que, tal vez, tienen a la mano el número de celular del sacerdote. Pero esta se puede convertir en una reducción personalística del Sacramento, que no tiene nada que ver con el encuentro personal con Cristo».

«La sabiduría de la Iglesia nos enseña, por el contrario –explicó Piacenza–, que es necesario esperar al penitente en el confesionario, con esa paciencia que es propia de Dios, bien representada por el Padre, que ve llegar al hijo menor desde lejor. Es una espera paciente, a menudo dolorosa, a veces desilusionada, pero siempre es posible habitar el confesionario rezando, meditando, haciendo lecturas espirituales, ofreciendo el sacrificio. Si un solo penitente se reconcilia con Dios gracias a la fiel espera de su llegada, tal vez preparada con intensa oración, el tiempo empleado no habrá sido en vano. E incluso, si no llegara ninguno, la mayoría de la Iglesia, es decir los ángeles y los santos, habrán visto nuestro sacrificio y nuestra disponibilidad».

«Ser fieles al Sacramento de la reconciliación –concluyó el cardenal Penitenciero mayor– es una de las maneras más eficaces para ser fieles a Cristo mismo y a su ineludible mandato: “A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: a quienes los retuviereis, serán retenidos”». Palabras que deben ser entendidas «como responsabilidad personal de cada sacerdote frente a todos los los que no hayan sido remitidos debido a la negligencia al ofrecer tal sacramento y la consecuente dificultad al celebrarlo».