Sunday, February 09, 2014

—¿Sois lámpara encendida o apagada?, ¡no escucho!



Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano de nombre solamente, que no lleva luz, una vida sin sentido. Pero yo querría preguntarles ahora, ¿cómo quieren vivir ustedes? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Apagada o encendida? ¿Cómo quieren vivir? ¡Pero no escucho bien desde aquí! ¿Cómo? Lámpara encendida, ¿eh? Es justamente Dios que nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.

Francisco
Palabras previas al rezo del Angelus dominical
Plaza de San Pedro en el Vaticano
Feb-09-2014
[Traducción Radio Vaticano]

O’Malley indica que Francisco no ha permitido los sacramentos a los divorciados


Esta es una información de Vatican Insider, Feb-09-2014, basada en un artículo de primera página de The Boston Globe, el cual a su vez está basado en una entrevista con el card. Sean O’Malley, miembro del G-8 o consejo de cardenales creado por Francisco para que lo ayuden en la reforma de la Curia.

Además, con el artículo, es el debut en la edición impresa de The Boston Globe de John Allen quien, como se había anunciado en su momento, ahora ha pasado a ser editor asociado de dicho periódico.

09/02/2014
O’Malley indica que Francisco no ha permitido los sacramentos a los divorciados

El arzobispo de Boston, uno de los religiosos estadounidenses más cercanos a Bergoglio, insiste en que la Iglesia debe ser fiel al Evangelio y a la enseñanza de Cristo, aunque sea muy difícil

REDACCIÓN
VATICAN INSIDER


No hay que esperar los Sacramentos a los divorciados que se han vuelto a casar, así como tampoco cambios importantes en materia de contracepción, aborto o matrimonios entre personas del mismo sexo. A un año de la renucnia de Joseph Ratzinger, su sucesor está suavizando los tonos, pero no las posturas; y en esta clave se podría confiar a una mujer la guía de un nuevo departamento curial. Lo indicó hoy en el “Boston Globe” el cardenal arzobispo de la misma ciudad Sean O’Malley, en una entrevista con el vaticanista John Allen jr.

O’Malley es, entre los religiosos estadounidenses, el más cercano a Papa Bergoglio, que lo incluyó en su “C8”, la comisión de ocho cardenales encargados de ayudarle en la reforma de la Curia y en el gobierno de la Iglesia universal. El cardenal dijo a Allen (que pasó del “National Catholic Reporter” al “Boston Globe”) que quienes esperan que Francisco lleve a cabo importantes cambios en materia de aborto, contracepción y homosexualidad probablemente quedarán decepcionados.

«La Iglesia debe ser fiel al Evangelio y a las enseñanzas de Cristo», insistió el card. O’Malley: «A veces es muy difícil. Pero debemnos seguir lo que quiso Cristo y confiar en que lo que nos pide es lo mejor». En cuanto a los Sacramentos a los divoricados que se han vuelto a casar y que quisieran estar más cerca de la Iglesia, el prelado dijo que no hay ninguna razón para cambiar las reglas.

Las posturas de O’Malley tienen un peso particular: el arzobispo es el único estadounidense que conocía muy bien a Bergoglio antes de la elección, pues viajó a menudo a América Latina e incluso habla español con fluidez. También es el único estadounidense en el influyente “C8”, que dentro de pocos días se reunirá por tercera vez para seguir trabajando en la reforma de la Curia. Dejando a un lado el terreno doctrinal, el cardenal señaló la posibilidad de que haya cambios importantes en dos frentes importantes: las mujeres en la Iglesia y las anulaciones rotales.

En el primer caso, indicó que «es posible» que Francisco nombre a una mujer como responsable de un importante dicasterio vaticano como la hipotética nueva Congregación para los Laicos; en el segundo, observó que el sistema debe ser más fácil, por ejemplo permitiendo que las peticiones se resuelvan a nivel nacional sin tener que llegar forzosamente a Roma.

Dos fuentes de primera mano lo confirman: Benedicto XVI no se arrepiente de haber renunciado


Benedicto XVI no se arrepiente de haber renunciado, lo confirman categóricamente dos fuentes de primerísima mano: Su hermano, Mons. Georg Ratzinger y el secretario personal de Benedicto XVI, Mons. Georg Gänswein.

Hablando para el periódico La Razón de España, Mons. Georg Ratzinger, ha dicho:

“Mi hermano no se arrepiente para nada de la decisión que tomó hace un año. Él tiene muy claro cuáles son las tareas y funciones que quiere llevar a cabo y lo que hace un año fue una decisión clara, sigue siendo válida hoy en día.”



Por otra parte, la agencia Reuters publica un artículo (ver aquí y aquí) basado en una entrevista telefónica (transcripción en inglés e italiano aquí) con el Prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal de Benedicto XVI, Mons. Georg Gänswein. Respecto de la renuncia papal, se lee en el artículo:

Gänswein, que ha trabajado con Benedicto desde antes de su llegada al papado, en 2005, dijo que el Papa emérito no tenía motivos para arrepentirse por haber dejado el cargo y que no tenía resentimiento contra sus detractores, que no lo entendieron, según el Vaticano.

P. Lombardi con el Papa Francisco siente “un cierto cambio de atmósfera...Se respira un clima de entusiasmo, de regocijo”

Entrevista con el director de la oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, en la edición dominical de La Tercera de Chile, Feb-09-2014, págs. 22-23.

Entrevista a Federico Lombardi
Portavoz del Vaticano desde 2006

“El Papa no cambia la moral ni las enseñanzas de la Iglesia, sólo modifica la perspectiva”

Lucía Magi
Roma

El padre Federico Lombardi dirige la sala de prensa de la Santa Sede desde 2006, cuando el Papa Benedicto XVI lo llamó para sustituir al español Joaquín Navarro-Valls. Su despacho, al lado del salón dedicado a Juan Pablo II, es una habitación discreta, un crucifijo colgando de la pared, una gran mesa repleta de libros y revistas, una más baja en el centro, entornada por un sofá y dos sillones. Allí se sienta para atender a La Tercera, con un ojo en su reloj y su celular. Lombardi tuvo una semana difícil por el informe de la ONU que criticaba al Vaticano por su reacción a las acusaciones de pedofilia. Lombardi lo calificó de “anómalo”, de “ir más allá de sus competencias”.

El vocero vaticano recuerda cómo ha sido su labor, ad portas de que el martes 11 de febrero se cumpla un año de la renuncia del Papa Benedicto XVI.

Ha pasado un año desde que a usted le tocó explicar la renuncia del Pontífice. ¿Cómo recuerda aquellos momentos?

Mis superiores me avisaron de antemano de la decisión del Papa y del hecho de que la iba a anunciar durante el Consistorio programado aquel 11 de febrero. Me preparé para convocar de inmediato una rueda de prensa, porque imaginé que la noticia iba a suscitar mucha sensación, preguntas y gran eco en el mundo entero. De hecho, en cuanto empezó a circular en las agencias, la sala aquí al lado se llenó de inmediato. Expliqué de forma clara el texto con el cual el Papa anunciaba su renuncia y que ya contenía todos los elementos. Fue sin duda una gran novedad. Y una enorme sorpresa para la mayoría de los fieles. Sin embargo, quien estaba cerca al Santo Padre se daba cuenta de que, con su edad, las fuerzas le alcanzaban cada vez menos a cumplir con los compromisos que le competían. El mismo dejó entender que consideraría la posibilidad de dar un paso atrás si su vigor dejaba de ser proporcional con sus obligaciones.

Con un año de distancia, ¿qué piensa de aquella decisión?

Mirándola ahora queda aún más claro que se trató de una decisión absolutamente sabia. No podía ser de otra forma, ya que fue largamente madurada en la reflexión y en la oración por una persona extraordinaria como Benedicto XVI. No me asombró de que se haya revelado una elección sabia y muy apropiada: él pudo terminar su pontificado con todas las fuerzas necesarias para hacerlo bien, hasta el final. La Iglesia respondió con energía y pudo elegir en un plazo breve a un sucesor que -como vemos todos los días- es mucho más rico de energía.

Fue un año con dos Papas compartiendo el Vaticano. ¿Cómo se esperaba la relación entre los dos?

Me la esperaba tan natural como fue. Para mí estaba absolutamente claro que no iba a haber ningún problema. El Papa Benedicto es una persona extremadamente humilde y en seguida aclaró cuál sería su actitud en este tiempo de retiro: un tiempo de oración activa para la Iglesia, pero sin interferencia alguna con el sucesor al cual él mismo abrió el camino con su renuncia. Por su lado, Francisco demostró gran cordialidad, benevolencia, amistad hacia el predecesor. Los encuentros -desde el primero en Castel Gandolfo, a los pocos días de la elección de Bergoglio, hasta el último, antes de Navidad, en Vaticano - confirmaron que se trata de una relación serena, cordial e intensa desde el punto de vista tanto humano como espiritual. Todos nosotros percibimos con gratitud y positivismo la presencia de Benedicto XVI como Papa Emérito que sigue acompañando la Iglesia con su oración. Cuando aparece, miramos con ternura las imágenes: observar a los dos rezando juntos, me da ánimo, es algo edificante.

¿La decisión de Benedicto XVI modificó la institución del Papado?

De ninguna manera. El Papa sirve la Iglesia, como siempre. Hay absoluta continuidad en la función del Pontificado. Por supuesto cada Pontífice tiene su personalidad, su peculiar estilo -podría definirlo- en el ejercicio de este ministerio. Por lo tanto, es natural notar diferencias en algunos aspectos.

¿Qué novedad subrayaría?

Al principio, llamaron la atención elecciones como la de residir en la Casa de Santa Marta y dejar vacío el apartamento del palacio Apostólico. Como actitud general, se nota una cierta sencillez en el trato y un enfoque muy pastoral de este nuevo Papa Francisco. Ambos son rasgos que lo hacen tan cercano a los fieles y a la gente y le atraen tantas simpatías, tanto afecto.

Y mucho trabajo…

¡Por supuesto! Pero se trata de una labor placentera para quien -como él- acuna un ánimo tan pastoral. Le encanta poder encontrar a la gente. Desempeña un ministerio muy bello, que es un consuelo también para él, aunque sea cansador.

¿En qué reconoce su ser jesuita, como usted?

Para nosotros los jesuitas es bastante fácil reconocer algunos rasgos de su espiritualidad o de su comportamiento como típicos del estilo y de la tradición de la Compañía de Jesús. Me suenan muy familiares la sencillez en el trato y en el estilo de vida o también la manera de abarcar los temas de carácter espiritual o pastoral. Por ejemplo, sus homilías siempre se caracterizan por la aplicación del Evangelio a la vida concreta y por un estilo muy escueto, esencial, que se centra en algunos puntos esquemáticos. Luego, la costumbre de invitar a los fieles a rezar en silencio viene de la tradición de San Ignacio de los ejercicios espirituales. Por lo demás, el Papa es el Papa y lo considero igual que a todos sus predecesores: es mi superior, porque es el jefe de la Iglesia Universal.

El Papa Francisco parece haber cambiado la atmósfera en el pontificado. ¿Está de acuerdo?

Sí noté un cierto cambio de atmósfera. Es verdad. Se respira un clima de entusiasmo, de regocijo. Muy positivo. El Papa ha logrado transmitir lo que para él es fundamental: el corazón del Evangelio es el anuncio del amor de Dios, de su misericordia para todos. El mensaje cristiano es muy consolador y positivo. El Papa Francisco consiguió que todo el mundo entendiera que el encuentro con Dios, incluso a través de la Iglesia no es cuestión sólo de reglas. El no cambia la moral de la Iglesia. No cambia el conjunto de sus enseñanzas. Sólo modifica la perspectiva: logra comunicar primero la belleza de la misericordia. Todo hombre puede salvarse, si quiere.

¿Este cambio de perspectiva está cosechando consecuencias para la Iglesia?

Sabemos que suscita consolación. Sacerdotes de todo el mundo nos cuentan que mucha gente está volviendo a confesarse, a llenar las naves de las iglesias.

Mons. Parolin a la defensa de Evangelii Gaudium


El periódico de la conferencia episcopal italiana, Avvenire, Feb-09-2014, presenta en primera página una entrevista con Mons. Pietro Parolin, Secretario de Estado del Estado Vaticano. En el curso de la entrevista es preguntada su opinión sobre las críticas provenientes de ambientes conservadores de Estado Unidos sobre la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.

En realidad no sabemos si la pregunta se refería a las críticas del anfitrión de un programa de radio en Estados Unidos llamado Rush Limbaugh, quien abiertamente calificó la Exhortación de “marxismo puro”. O si la pregunta aludía al obispo Robert Morlino de Madison, Wisconsin, quien, en al menos dos ocasiones puso en duda el que Evangelii Gaudium fuera un documento destinado a se parte de la enseñanza de Francisco, una de ellas al ser entrevistado por Raymond Arroyo en EWTN, y otra escribiendo para el periódico de su diócesis. O si la pregunta se refería al card. Raymond Leo Burke quien, también entrevistado por Raymond Arroyo en EWTN, dijo concretísimamente respecto de Evangelii Gaudium: “No creo que se la pueda considerar parte del Magisterio”.

Sea quien sea la persona a quien se esté refiriendo con su pregunta la entrevistadora de Avvenire, Stefania Falasca, esta es la respuesta de Mosn. Parolin.

¿Cómo califica Ud. las críticas sobre algunos puntos de la «Evangelii gaudium» provenientes de ambientes conservadores estadounidenses, que acusan incluso al Papa de ser marxista?

Leyendo las primeras páginas de Evangelii Gaudium pienso en muchas situaciones de miseria, de desigualdad y de exclusión presentes en América Latina, que he podido observar con mis propios ojos y que llenan de tristeza y, yo diría, de indignación mi Corazón. Ellos justifican, en mi parecer, la fuerte intervención del Papa Francisco en el tema de la economía. Pero ninguna parte del mundo está, por desgracia, exenta. Me pregunto entonces: ¿se puede no estar de acuerdo con la afirmación del Papa de que el dinero debe servir y no gobernar? Y de nuevo: ¿es marxismo exhortar a la solidaridad desinteresada y a un retorno de la economía y de la enseñanza a una ética en favor del ser humano?