Tuesday, December 30, 2014

El año de la vida consagrada podría traer un regalito sorpresa: La ordenación de Viri Probati.

Se necesitan instructores cualificados, sobre todo formadores y profesores de teología, para consolidar los resultados alcanzados en el campo de la formación de un clero autóctono, para tener también sacerdotes adaptados a las condiciones locales y fortalecer, por decirlo así, el «rostro amazónico» de la Iglesia. En esto, por favor, les pido que sean valientes, que tengan parresia. En lenguaje porteño les diría que sea corajudos.

Francisco
Discurso durante el encuentro con el episcopado brasileño
Viaje apostólico a Río de Janeiro con ocasión de la
XXVIII Jornada Mundial de la Juventud
Arzobipado de Río de Janeiro
Jul-27-2013




La cita con la que comenzamos esta entrada no sólo la entendemos en el significado de las palabras que dice, sino más allá. Claro que ese entendimiento no lo obtuvimos en un primer momento, se ha venido dando con el paso de los días y los meses. Más recientemente advertimos ello con la creación de la Red para la promoción del bien común y desarrollo de la Amazonía, REDPAM, para cuya ocasión el Consejo Episcopal Latinoamericano publicó una declaración en la cual retoman la exhortación arriba detallada de Francisco, con las siguientes palabras:

En la “Carta del 1er. Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal”, del 2 de Noviembre de 2013, los obispos de la región se lamentaron: “Nos causa un profundo dolor ver a miles de nuestras comunidades excluidas de la Eucaristía dominical. La mayoría de ellas sólo tienen la gracia de celebrar el Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, una, dos o tres veces al año”. Desde el Concilio Vaticano II (1962-65) sabemos que, “ninguna comunidad cristiana se edifica sin tener su raíz y su centro en la celebración de la santísima Eucaristía, a partir de la cual debe comenzar toda la educación del espíritu comunitario” (PO -Presbyterorum Ordinis no. 6). También la Constitución Dogmática Lumen Gentium –LG- habla de la Eucaristía como “fuente” y “punto culminante de toda la vida cristiana” (LG no. 11). Por ello, se torna urgentemente necesario el crear estructuras en nuestra Iglesia para que el 70% de las comunidades, que hoy están excluidas de la celebración de la Eucaristía dominical, puedan participar de la “fracción del pan” (Hch. –Hechos de los Apostoles- no. 2, 42), del “sacramento de la piedad, señal de unidad, vínculo de caridad, y banquete pascual” (SC –Sacrosanctum Concilium no. 47).

“Relanzar la obra de la Iglesia” (DA no. 11) en la Amazonía y profundizar el “proceso de inculturación” (EG no. 126) exige que la Iglesia en la Amazonía haga propuestas “valientes”, tener “osadía” y “no tener miedo”, como nos pide el Papa Francisco.

Pues la medida de la valentía y la osadía parece ponerla el mismo Francisco, porque ahora ha enviado una carta al card. Claudio ‘no te olvides de los pobres’ Hummes, en la cual pide que sondee entre los obispos de Brasil la “posibilidad de abrir la reflexión sobre el celibato eclesiástico en relación a los probati viri”, según escribe el vaticanista Marco Tosatti en su blog.

Esta es nuestra traducción de lo escrito por Tosatti.

De Brasil me llega, por vía confidencial, la noticia de una carta muy interesante en relación con el celibato en la Iglesia Latina y los Viri Probati. Los Viri Probati, son hombres de edad no tan jóven, casados, que han llevado una vida familiar y religioso ejemplar, y a los cuales algunos creen sea oportuno confiar encargos sacramentales en la Iglesia.

La carta —leída por algunos obispos, y que deberá pronto ser difundida más ampliamente— lleva la firma de Francisco. Su destinatario es el cardenal brasileño Claudio Hummes, residente en São Paulo, con encargo en las diócesis para la Amazonía, y ex prefecto de la Congregación para el Clero. El Pontífice encarga al purpurado sondear en la Conferencia Episcopal de Brasil la posibilidad de abrir la reflexión sobre el celibato eclesiástico en relación a los Viri Probati.

En pocas palabras: Visto que en algunas zonas de Brasil, y en particular en la región amazónica, las comunidades están muy distantes una de otra, y los sacerdotes son pocos, hay quien piensa en conceder la ordenación sacerdotal a laicos casados, para que puedan compensar esta carencia, celebrar misa y administrar los sacramentos.

Esto sería una innovación contundente. En la historia de la Iglesia Latina —no en la de Oriente— desde hace más de un milenio los sacerdotes son célibes, y esta disposición ha sido reiterada con fuerza por los últimos tres pontífices. Si el parecer de la Conferencia Episcopal fuese favorable, se pasaría a una experimentación en el campo. Y en el futuro, nada se opondría a repetir el experimento en otros lugares, en otros continentes y en otras situaciones ambientales.

Esperamos que esta entrada ayude a entender qué se considera “ser valientes” y “ser corajudos” en vistas a obtener el “clero autóctono” que se pretende en principio para la amazonía y, para el mundo entero después.


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