Thursday, November 13, 2014

Los obispos de EE.UU., inquietos por el Papa

Esta es la traducción al español de un artículo de agencia AP, Nov-10-2014, originalmente aparecido en inglés, la cual se lee hoy en La Nación de Buenos Aires.



Asamblea
Los obispos de EE.UU., inquietos por el Papa

Tras la polémica en el sínodo de la familia por cuestiones como la homosexualidad o los divorciados, la Iglesia norteamericana busca dar una imagen de unión y desmiente que hayan existido internas entre los religiosos

Por Rachel Zoll | Agencia AP

BALTIMORE.- Después de que el sínodo vaticano sobre la familia desató la controversia sobre el rumbo de la Iglesia, los obispos católicos de Estados Unidos se reunieron, el lunes pasado, para calmar su ansiedad ante los cambios y dar una imagen de unidad.

El sínodo del mes pasado en Roma sobre un ministerio de carácter más compasivo en todos los temas de familia incluyó un debate particularmente abierto, lo que generó alarma entre los sectores conservadores de la jerarquía católica, que argumentaban que semejante apertura confundiría a la opinión pública sobre el magisterio de la Iglesia.

Durante la asamblea, el papa Francisco alentó el libre intercambio de ideas, en contraste con otros sínodos, en los que esas discusiones se daban estrictamente a puertas cerradas.

Pero en la reunión del lunes en Baltimore, el arzobispo Joseph Kurtz, presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de Estados Unidos, señaló que no hay contradicciones entre un enfoque más compasivo y el sostenimiento de la ortodoxia.

Kurtz habló en particular de sus propias visitas a los hogares de sus parroquianos, a quienes no les daba "una lista de reglas que cumplir de antemano", sino que pasaba tiempo con ellos, "para intentar apreciar lo que hay de bueno en sus corazones", antes de invitarlos a seguir a Jesucristo. "Ese enfoque no se opone a la doctrina de la Iglesia, sino que es su reafirmación", dijo Kurtz, quien fue uno de los asistentes al sínodo vaticano.

El cardenal Donald Wuerl, de Washington, y también partícipe del sínodo, recalcó que la asamblea del mes pasado en Roma fue sólo el puntapié inicial de los debates que culminarán el año próximo en un gran encuentro sobre la familia, donde los obispos aconsejarán al Papa más concretamente sobre la conveniencia de aplicar nuevas prácticas en la Iglesia.

CULPA DE LOS MEDIOS

El cardenal neoyorquino Timothy Dolan dijo que el divisionismo que transmitieron los medios no reflejaba el espíritu colegiado de las discusiones que se dieron durante el comienzo del sínodo.

"Fue el sínodo del consenso", dijo Dolan, y agregó que el papa Francisco tiene el don divino de "la escucha atenta".

Los obispos hicieron estos comentarios durante su cuarta reunión nacional desde que Francisco fue elegido. Mientras muchos católicos elogiaron el nuevo impulso que le imprimió el Pontífice a la cultura de la misericordia por sobre la cultura de la guerra, muchos conservadores teológicos le reprochan no cumplir con su deber de defensor de la fe.

Y algunos obispos norteamericanos, en particular, se resisten a apartar su atención de temas como el matrimonio homosexual, el aborto y otras controvertidas cuestiones sociales para adoptar el enfoque de Francisco y abocarse a los pobres, los inmigrantes y aquellos que sienten que no son bienvenidos en la Iglesia.

El embajador vaticano ante Washington, el arzobispo Carlo Vigano, dijo en un discurso de temario muy variado que los obispos "no deben tener miedo de trabajar junto a nuestro Santo Padre".

Las sesiones públicas de la conferencia de obispos norteamericanos hicieron foco en las libertades religiosas, la defensa del matrimonio como institución heterosexual, y las cuestiones morales del cuidado de la salud.

En su discurso, Kurtz dijo que los obispos seguirían combatiendo al gobierno de Barack Obama en cuanto al requisito de cobertura de control de natalidad de la ley de salud conocida como Obamacare.

El gobierno introdujo varias modificaciones en respuesta a las inquietudes presentadas por los obispos, pero los líderes eclesiásticos creen que la Casa Blanca se ha quedado corta, y decenas de diócesis y ONG católicas reclamaron judicialmente la inconstitucionalidad de la ley.