Monday, August 04, 2014

Teología de la liberación continúa camino hacia su plena rehabilitación: Levantada suspensión de D'Escoto


Primero esta información de agencia EFE, Ago-04-2014, la cual se basa en un reporte de Radio Vaticano en italiano. En realidad la primera información la proporcionó el sitio Christian News Wire el pasado Viernes.

El Papa Francisco ha dado su consentimiento para que se levante la "suspensión a divinis", que le impedía entre otras cosas dar misa, del sacerdote y exministro de Exteriores de Nicaragua Miguel d'Escoto Brockmann, de 81 años, informó hoy Radio Vaticano.

El religioso que pertenece a la Congregación misionera Maryknoll, había sido suspendido por Juan Pablo II en 1984 tras su entrada en el Gobierno sandinista de Nicaragua.

Según Radio Vaticana, D'Escoto escribió una carta al papa Francisco para expresarle su deseo de volver a celebrar la Eucaristía "antes de morir".

El pontífice argentino aceptó la revocación de la "suspensión a divinis" y pidió al superior general de la congregación que siguiese el proceso de reintegración del sacerdote nicaragüense.

El decreto de suspensión supone la exclusión del sacerdote de todo trabajo pastoral con los fieles, se le prohíbe la celebración de la Eucaristía y de la confesión a los fieles.

Su colaboración con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en los Estados Unidos.

Al triunfar la Revolución Sandinista, D'Escoto fue llamado por la Junta de Reconstrucción Nacional para ser ministro de Exteriores.

Tras el regreso al poder del presidente Daniel Ortega en enero de 2007, fue nombrado asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales.

Ahora bien, este mártir de los tiempos modernistas modernos ha salido a hablar. El periódico La Prensa reseña palabras suyas dichas “ a medios oficialistas”.

DEscoto: Mi sanción fue un abuso de autoridad

Para el sacerdote sandinista Miguel D Escoto, la sanción que le aplicó Juan Pablo II, en 1984 fue un abuso de autoridad del ya fallecido pontífice.

Emiliano Chamorro
edicion.digital@laprensa.com.ni


El padre Miguel D'Escoto, a quien el papa Francisco le rehabilitó la administración de los sacramentos, suspendidos en 1985, por el ya fallecido papa Juan Pablo II, dijo a medios oficialistas que la sanción aplicada por Whojtila, fue un abuso de autoridad.

D'Escoto, de 81 años, recordó que cuando el Vaticano le aplicó la “suspensión a divinis” lloró y que entonces hubiese preferido lo ejecutaran. “Yo lloré con esa noticia. No por mí, sino por lo pequeña que se iba ver mi Iglesia, a la que yo tanto amo y le he dedicado mi vida”, afirmó el cura revolucionario.

Aseguró que Roma le advirtió que abandonara su labor política o le suspendía sus hábitos sacerdotales, sin embargo, aclara D'Escoto, no podía traicionar a su pueblo ni a Daniel Ortega, optando por sus principios revolucionarios.

“Además yo no podía y siempre he querido ser obediente a la autoridad, pero nunca he querido traicionar mi conciencia y yo no pude obedecer por más que quisiera lo que Roma me pedía: porque eso implicaría traicionar a mi pueblo, traicionar a sus legitimas aspiraciones y derechos, traicionar a la revolución popular sandinista, a nuestros héroes y mártires a Daniel y a todos los compañeros que estábamos en la lucha. Entonces, no podía”, comentó el sacerdote.

El cura revolucionario dijo que nunca tuvo rencor ante la sanción que el Vaticano le aplicó en 1985, bajo el papado del hoy San Juan Pablo II.

“En realidad fue un abuso de autoridad (…) y Dios me dio la gracia para cargar esto sin ningún rencor, sin ningún remordimiento y con mucho amor a mi Iglesia”, reiteró el sacerdote.

D'Escoto se comparo a Jesús, al asegurar que seguir los caminos de Jesús “es arriesgarse, porque Jesús, fue el más grande anti imperialista de la historia, quien fue crucificado por ser anti imperialista”.

“Querido pueblo de Nicaragua mi sacerdocio es de ustedes y para ustedes y me alegra volver a celebrar la misa”, dijo Miguel D'Escoto, quien también dio a conocer que hace meses le pidió al cardenal Miguel Obando y Bravo, celebrar misa en su compañía, si sus derechos sacerdotales se le restituyeran.