Sunday, August 17, 2014

Irak: Llamado a la comunidad internacional



Comunicado de prensa publicado por el Patriracado de Babilonia de los Caldeos, Ago-16-2014. Se nota lo mucho que interesa la situación en Irak, porque luego de más de 24 horas de haber sido publicado este comunicado, los medios católicos en español —que están entretenidísimos con la cobertura del viaje apostólico de Francisco a Corea, especialmente si abandona el papamóvil para ir en un auto modesto, ó si se salió del programa para tal o cual cosa; para no hablar de los medios seculares, esos están entretenidos sólo y únicamente en Gaza— no se han tomado la molestia de traducirlo, a ellos muchas gracias por el interés mostrado y por el gran servicio que nos prestan —¡y le prestan a los directamente afectados!— al ignorarlo.

Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi.

COMUNICADO DE PRENSA DEL PATRIARCADO DE BABILONIA DE LOS CALDEOS

El enviado personal del Santo Padre en Irak, el Card. Fernando Filoni, acompañado por el Patriarca Sako, por el Nuncio Apostólico y por los obispos locales, ha encontrado las autoridad política de la Región Autónoma del Kurdistán y ha visitado los refugiados cristianos, yazidíes y otros en las provincias de Duhok y Erbil.

Después de haber sentido y visto las tragedias y los sufrimientos de muchas familias que han abandonado sus propias aldeas, sus casas y propiedades, sobre todo en Mosul, en la planicie de Nínive y en Sinjar, se une al nuevo llamado del Patriarca en pedir la Comunidad internacional, y en particular a los países y a las Organizaciones internacionales que tienen una mayor responsabilidad moral de:

1. Intervenir inmediatamente llevando ayuda de primera necesidad: agua, alimentos, medicinas, servicios sanitarios, etc,

2 Liberar las aldeas y lugares ocupados lo más pronto posible y de manera estable. ¡No debemos dejar morir la esperanza de la gente!

3 Asegurar una protección internacional a estas poblaciones para alentar a las familias a regresar a sus casas y continuar su vida normal en seguridad y paz. Muchas veces la gente de allí gritaba: ¡ayúdennos a volver a vivir!