Saturday, August 09, 2014

Consejo de un cardenal a ministro evangélico: No te hagas católico

The Bostón Globe, Ago-07-2014, trae una nota firmada por Austen Ivereigh, corresponsal en Londres de ese periódico, en la cual —a veces hablando en primera persona— recuenta la historia de la amistad entre el Papa y su recientemente fallecido amigo protestante, Tony Palmer. La nota señala que en un momento determinado Palmer deseó ingresar a la Iglesia, sobre lo cual él recibió el consejo de su amigo, el cardenal arzobispo de Buenos Aires:

Cuando Palmer le dijo a Bergoglio que era un evangélico anglicano con una esposa e hijos católicos, el cardenal tenía curiosidad: ¿cómo viven esa diferencia? Palmer le dijo que funcionaba muy bien, por eso, desde que llevó a su familia de regreso a la Iglesia Católica, a él ya no se le permitía tomar la comunión con ellos.

Cuando Palmer le dijo que sus hijos le preguntaban por qué se uniría a una iglesia que separaba a una familia, él dijo que los ojos de Bergoglio se llenaron de lágrimas.

“Su corazón se rompió”, recordó Palmer.

El cardenal le pidió si podían permanecer en contacto y reunirse con regularidad. Con los años, el cardenal de Buenos Aires y el obispo evangélico formaron un vínculo profundo, manteniéndose en contacto por teléfono y correo electrónico entre las reuniones cara a cara.

Palmer y Bergoglio tuvieron intensas discusiones sobre la separación cristiana, usando la analogía del apartheid en Sudáfrica. Ellos encontraron un terreno común en la creencia de que la separación institucional engendra miedo e incomprensión. Bergoglio, a quien Palmer llamaba “Padre Mario”, actuó como un padre espiritual para el clérigo protestante, calmándolo (“me quería hacer un reformador, no un rebelde”, me dijo Palmer) y animándole en su misión hacia la unidad cristiana.

En un punto, cuando Palmer estaba cansado de vivir en la frontera y quiso hacerse católico, Bergoglio le aconsejó en contra de la conversión por el bien de la misión.

“Necesitamos tener constructores de puentes”, le dijo el cardenal.

Recientemente el ahora Pontífice habría confirmado exactamente lo mismo en el almuerzo que realizó el Papa en Jun-24-2014, con algunos líderes evangélicos, entre los cuales se encontraba Palmer, al presuntamente haber dicho que no estaba interesado en convertir a los evangélicos al catolicismo, como lo citó textualmente uno de los partipantes del mismo (ver aquí).

Además, Francisco y su “hermano obispo” Palmer, tenían planes para el 2017. El bosquejo de dichos planes se inició en el almuerzo antecitado (ver aquí y aquí). Continúa escribiendo Ivereigh:

Palmer le dio al papa una propuesta Declaración de Fe en Unidad para la Misión que los evangélicos habían elaborado, la cual ellos propusieron sería firmada tanto por el Vaticano y por líderes de las más grandes iglesias Protestantes en 2017, en el 500° aniversario de la reforma y el 50° aniversario de la Renovación Carismática Católica.

Palmer me dijo que el borrador de la Declaración tiene tres elementos: el Credo Niceno-constantinopolitano, que comparten Católicos y evangélicos; el núcleo de la declaración católico-Luterana de 1999 que aclara que no hay desacuerdo sobre la justificación por la fe; así como la sección final que afirma que los Católicos y los evangélicos son ahora “unidos en misión porque declaramos el mismo Evangelio”.

La sección final habla de la importancia de la libertad de conciencia y de la necesidad para que Católicos y evangélicos respeten los campos de misión de cada uno de los otros y traten a los otros con respeto, no como rivales. Francisco tomó el borrador y le dijo que lo pensaría.

Al final Ivereigh refiere que en el funeral de Palmer, el pasado Miércoles, se leyó un mensaje enviado por Francisco a su viuda, Emiliana Palmer.