Thursday, June 05, 2014

He querido tomar estas fotos por años



La agencia AFP tiene un blog en el cual sus corresponsales a veces explican algunos particulares de determinadas historias. El fotógrafo Fabrice Coffrini ha escrito una entrada (inglés, francés) en la cual explica su experiencia al tomar unas imágenes de un partido de fútbol dominical en el seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX/SSPX) en Écône, Suiza. Traducción —con ciertas licencias— de Secretum Meum Mihi.

“Hermano, por favor, pásame la bola”

Por Fabrice COFFRINI

El Fotógrafo de Ginebra de AFP Fabrice Coffrini sabía de la postura ultraconservadora que ponía la Sociedad de San Pío X sobre la fe católica, fundada por el Arzobispo Marcel Lefebvre, en desacuerdo con el Vaticano. Pero cuando fue a ver las hermandades descubrió que también juegan un endemoniadamente bueno juego de fútbol.

RIDDES, Suiza , Junio 4, 2014 - Todos los domingos los sacerdotes y futuros sacerdotes de la Sociedad de San Pío X, radicada en Écône, Suiza, tienen tiempo para relajarse después de una semana pesada de estudio y oración . Algunos hacen jogging y algunos practican baloncesto, pero un buen número juegan fútbol con, en ocasiones, inspiración divina.

Incluso cuando sudan, los hermanos deben vestir en sotana. Para los tradicionalistas, la prenda debe ser usada en cualquier situación social, prueba visible de que los hermanos están “en el mundo, pero no [no son] del mundo”. La doctrina no parece aplicarse al calzado, porque los zapatos de fútbol con tacos están bien.

He querido tomar estas fotos por años, y ahora que la Copa del Mundo se acerca, el momento parece ideal. Conseguir el permiso de la Sociedad fue fácil, así aquí estoy, en el Cantón de Valais, para el partido Dominical que se celebró en Riddes, un pueblo en el camino de Écône.

El campo de fútbol está justo debajo de un puente de la autopista. Los conductores hacen sonar sus bocinas cuando se dan cuenta de la rara vista de sacerdotes vestidos peleándose por una pelota. Aparte de los entretenidos automovilistas no hay aficionados observando. No hay árbitro tampoco. Pero usted no necesita un arbitraje secular cuando Dios está sin duda llevando el marcador.

El partido es muy físico, como cualquier partido de fútbol normal. Los jugadores atacan y se empujan unos a otros como si nunca hubieran oído hablar de “Amad a Vuestro Prójimo”. Pero hay, además de la vestimenta, por supuesto, una diferencia importante: El lenguaje utilizado por los hombres santos. No hay maldiciones, no hay malas palabras blasfemas, y no hay ni la más mínima protesta por situaciones controversiales de fuera de juego o faltas. Todo es impecablemente cortés. “¡Hermano, por favor, pásame la bola!”, es la forma en que se tratan el uno al otro .

Durante el entretiempo quiero alinear las escuadras sacerdotales y conseguir que posen levantando los brazos en el aire con entusiasmo, como cualquier equipo de fútbol normal. Pero, cielos, no, ellos se rehusan. Cuando usted está vistiendo el manto de Dios, ello impone una acitud...