Wednesday, June 11, 2014

El lobby que rinde frutos: Ordenación de diáconos permamentes regresaría a diócesis de San Cristobal de las Casas

Por allá en 2011 reseñabamos una información sobre el lobby que se estaba ejerciendo para que la ordenación de diáconos permanentes, suspendida desde 2001 por el Vaticano, regresara a la diócesis mexicana de San Cristobal de las Casas. Iniciaba así la información de aquel entonces:

El obispo Felipe Arizmendi Esquivel adelantó que viajará a El Vaticano para buscar que de nueva cuenta se autorice la ordenación de diáconos indígenas.

Manifestó que "hay esperanzas firmes de que en un futuro cercano se logre el permiso".

[...]

Bien. El lobby parece dar frutos, porque según lo reporta el periódico La Jornada, Jun-08-2014, la ordenación de diáconos permanentes podría reanudarse en esta diócesis.

Autoriza el Vaticano ordenar más diáconos permanentes en Chiapas: Arizmendi

Por Elio Henríquez, corresponsal
08 jun 2014


San Cristóbal de Las Casas, Chis. El obispo de la diócesis local, Felipe Arizmendi Esquivel informó que en la asamblea ordinaria anual diocesana efectuada del 2 al 6 de junio en esta ciudad se tomaron los “primeros acuerdos” para reanudar la ordenación de diáconos permanentes, suspendida hace 14 años por órdenes del Vaticano.

Añadió que durante el encuentro se convino en que “se deberá hacer un serio discernimiento para ver qué candidatos ya están suficientemente preparados, cuántos hacen falta en las parroquias, posibles lugares y las fechas para su ordenación”.

En un comunicado aclaró que éste “es un proceso lento y cuidadoso y quizá sea hasta fines de año o principios del otro, cuando se puedan realizar las primeras ordenaciones”.

El pasado mes de mayo el Vaticano autorizó a Arizmendi Esquivel reanudar la ordenación de diáconos permanentes, después de 14 años de haberlas suspendido con el argumento de que había muchos de estos ministros y pocos sacerdotes.

Arizmendi Esquivel que cuando él tomó posesión de la diócesis de San Cristóbal en mayo de 2000, en lugar del ahora extinto obispo Samuel Ruiz García, “era mucha la desproporción entre el número de diáconos (341) y el de sacerdotes (66), pero ahora nos quedan sólo 315 diáconos porque varios ya han fallecido y muchos están muy ancianos y enfermos”, además de que “ya son 98 sacerdotes, aumentando progresivamente los nativos de Chiapas, sobre todo con el incremento de vocaciones indígenas”.

Aseguró que ahora la diócesis requiere de la ordenación de un poco más de 100 diáconos para atender las necesidades pastorales en su amplio territorio, en el que habitan mayoritariamente indígenas.

Comentó que en asamblea ordinaria participaron cerca 300 personas, entre sacerdotes, religiosas y fieles laicos de las 58 parroquias, “todos ellos designados para dar su palabra de evaluación y hacer propuestas para ser más fieles al proyecto de Jesús”.

Señaló que durante el encuentro que se llevó a cabo en el seminario de la diócesis, “reinó un espíritu de mucho empeño, de mucha fraternidad y franca sinceridad sobre lo que hemos hecho y lo que nos falta. Hubo muchas propuestas para seguir llevando a la práctica lo que nos señala nuestro III Sínodo Diocesano, elaborado en tiempos de monseñor Samuel Ruiz García y ratificado en su validez por un servidor hace 14 años”.

Recientemente el obispo de Xingu, Brasil, Mons. Erwin Kräutler, quien ayuda a Francisco con la redacción de la futura encíclica sobre el medio ambiente, señaló cómo el Pontífice puso como ejemplo el caso de la diócesis de San Cristobal de las Casas en referencia a la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados.

“La ordenación de viri probati, es decir de los hombres casados probados que podrían ser ordenados al sacerdocio, surgió cuando estábamos hablando de la difícil situación de nuestro comunidades. El mismo Papa me habló de una diócesis en México en la que cada comunidad tenía un diácono, pero muchas tenían ningún sacerdote. Había 300 diáconos allí que, naturalmente, no podían celebrar la Eucaristía. La cuestión era cómo las cosas podrían continuar en tal situación”.

Y más recientemente el Santo Padre decidió nombrar un obispo coadjutor para esta Iglesia particular, i.e., con derecho a sucesión. Nos preguntabamos si este nombramiento estaba hecho en vistas a perpetuar la actual situación —la de la hiperinflación de diáconos permanentes—, o si estaba destinada a meterle dientes y comenzar a reparar los daños. La pregunta parece estar encontrando respuesta.