Sunday, May 11, 2014

“El Papa cool ya no parece ser tan cool”, columnista de The New York Times ataca a Francisco

De a poco se va perdiendo el inicial encanto de los medios de comunicación masivos con el Pontífice. The New York Times, un periódico claramente anticatólico, refrente para muchos otros medios, ha lanzado la primera piedra, una de sus columnistas, recelosa de que a las religiosas liberales (cismáticas) gringas de la LCWR las estén maltratando, ha comentado: “El Papa cool de repente ya no parece ser tan cool”. Así que no se extrañe Ud. que algún otro columnista en su periódico local haga otro tanto inspirado por esta primera movida de un periódico —según el mundo, obviamente— de tanto peso.

Esta es una reseña en español que aparece en Clarín de Buenos Aires, May-11-2014.

Dura crítica de The New York Times contra el papa Francisco
POR PAULA LUGONES

Cuestiona que acepte la línea dura tradicional del Vaticano contra un grupo de monjas.

WASHINGTON. CORRESPONSAL - 11/05/14

¿Se acabó el “efecto Francisco” en los Estados Unidos? La columnista estrella de The New York Times, Maureen Dowd, publicó un artículo en donde señala que, a pesar de sus gestos y sus selfies con medio mundo, “el Papa cool ya no parece ser tan cool”, refiriéndose a la dura posición del Vaticano sobre un grupo de monjas progresistas en Estados Unidos. Además, la columna hace un paralelismo con la actitud que tuvo Jorge Mario Bergoglio durante la dictadura argentina.

En su artículo titulado “Con malicia hacia las monjas”, la habitualmente filosa Dowd lanza sus dardos contra el Pontífice: “El Papa Francisco parece culpable de permitir el deporte básico del Vaticano: acosar a las monjas”.

Critica al cardenal alemán Gerhard Müller, el funcionario encargado de custodiar la doctrina de la Iglesia, que el lunes puso un freno al trabajo del grupo Leadership Conference of Women Religious, la organización más grande de monjas de los Estados Unidos, y que ha sido criticada muchas veces en el pasado por el Vaticano por sus posiciones “liberales”. Müller rechazó los planes de la organización de homenajear a la hermana Elizabeth Johnson, que ha publicado que las mujeres no se sienten cómodas con “las dominantes imágenes de Dios, como padre, señor y rey” y que prefieren un “lenguaje no autoritario” sobre Dios.

La columnista señala que en el pasado, bajo el papado de Benedicto XVI, este grupo de monjas ha sido acusado de impulsar “temas radicales y feministas” y cuidar a los enfermos en lugar de concentrarse en enseñar la oposición a los anticonceptivos, el aborto o las relaciones homosexuales. Y dice que, a pesar del discurso de Francisco, nada ha cambiado. Lo más extraño es que “él básicamente coincide con las monjas”, señala Paul Vallely, biógrafo del Papa, en el artículo. “No contradijo al cardenal Muller porque estaría enviando un mensaje liberal en lugar de un mensaje inclusivo”, señaló.

“Esta última bofetada alza una pregunta sobre el carácter del Papa”, le dijo Kenneth Briggs, autor de un libro sobre las monjas, a Dowd. “¿Está contento proyectando una imagen de Señor Bueno, mientras da luz verde a los hombres del Vaticano de seguir con la línea dura? ¿Es la mariposa que encanta a todos, o es solo un brazo duro?”. Fue Briggs quien mencionó el pasado de Bergoglio. “El Papa admitió que no había hecho lo suficiente para pelear en la Guerra Sucia”, escribió Dowd, y recordó el caso de los dos sacerdotes jesuitas capturados por la dictadura. Vallely escribe que Bergoglio luego se dio cuenta de que “debería haber visto el peligro en el que puso a sus dos sacerdotes”. Y Briggs completa: “Fue un pecado de omisión”.

“Dowd termina diciendo que “las mujeres, los gays y los católicos disidentes que han visto renovadas su esperanzas, deben enfrentar la realidad de que mientras este Papa es un gran avance respecto del anterior, la intolerancia todavía está allí”. “Vamos a seguir siendo discriminadas, pero con una sonrisa en vez del ceño fruncido”. Y finaliza lapidario: “Quizás el ceño fruncido es más honesto ”.