Thursday, May 29, 2014

El dinero no es lo que más preocupa al Papa


Entrevista del periódico La Razón de Madrid, May-29-2014, con el Card. George Pell, Prefecto de la Secretaría Económica de la Santa Sede y miembro del consejo de ocho cardenales nombrados por Francisco para que le ayuden en la reforma de la Curia.

El dinero no es lo que más preocupa al Papa

El que fuera arzobispo de Sidney y uno de los hombres más cercanos a Benedicto XVI tiene en sus manos sanear las cuentas vaticanas desde hace sólo unas semanas

Por Álvaro de Juana

El Papa Francisco le acaba de nombrar prefecto de la nueva Secretaría Económica de la Santa Sede. Es miembro, además, de la Comisión para la Reforma de la Curia, conocida como el G-8 Vaticano.

–¿Cómo está viviendo estas nuevas tareas?

–Es un grandísimo cambio respecto a mi labor anterior como arzobispo de Sidney. Me di cuenta del esfuerzo que requiere durante la pasada Pascua. Durante 40 años he tenido que celebrarla yo en mi diócesis, predicar muchas veces y escribir artículos para los periódicos. Esta vez tuve sólo una homilía y pude ir a todas las celebraciones casi como uno más. Ha sido un cambio importante.

– ¿Qué clima es el que se vive entre los miembros del G-8?

–Todos los cardenales que formamos parte de esta comisión estamos completamente a favor de las reformas que está proponiendo y quiere llevar adelante el Papa. No tenemos ninguna duda. Las reformas fueron uno de los grandes temas que hablamos todos los cardenales antes del Cónclave, durante las llamadas congregaciones.

–¿Cuál es su labor como «ministro de economía» del Vaticano?

–El nuevo Consejo de Economía tiene que supervisar la gestión económica y vigilar las estructuras y las actividades administrativas y fi nancieras. Está formado por 15 personas: 8 cardenales y 7 laicos expertos internacionales. Cada uno tiene un voto y decidimos los diferentes cambios y se los proponemos al Santo Padre. Es la primera vez que los laicos tienen voz a este nivel. Se podría decir que es una nueva realidad en la Iglesia. Su principal misión es la transparencia y que el Vaticano se ajuste los estándares internacionales.

–¿Está siendo muy difícil?

-Me estoy encontrando con algunas difi cultades, pero no demasiadas. El Santo Padre necesita la Banca Vaticana para ayudar a las misiones con el dinero, sin el permiso de otros países. Lo necesita para poder actuar de manera
independiente.

–¿Cuál es la tarea más urgente para el Papa?

–No es el dinero. Yo no soy europeo y, sin embargo, pienso que el reto más importante en estos momentos es la fe en Europa. Sobre todo, que los jóvenes recuperen la fe. En muchos lugares del mundo lo que hay son otro tipo de problemas, pero en el primer mundo el principal es el declive de la fe.

–Francisco está causando verdadera sensación entre la gente...

–El Papa vive de forma muy sencilla, practica la pobreza y predica para la gente de manera muy asequible. La prensa de izquierdas no habla nunca de sus enseñanzas, por ejemplo, cuando habla del demonio, del dinero, de la oposición al aborto o de la importancia de la familia. Eso no les interesa. Dan una visión muy sesgada de su Pontifi cado porque no entran en lo que realmente es su magisterio y su doctrina. Francisco es realmente un hombre de Jesucristo y del Evangelio, del anuncio del kerigma. Además, hay que acordarse de que es un jesuita a la vieja usanza y ésa es una de las claves para entenderle. No se toma ningún día libre a la semana, ni siquiera vacaciones. Es un hombre muy sencillo.

–Hace unos días estuvo en nuestropaís. ¿A qué se debió la visita?

–Fui a España por una serie de razones. He participado en un encuentro vocacional de jóvenes del Camino Neocatecumenal en Santiago de Compostela. Los responsables de esta realidad eclesial en Galicia estuvieron en misión en Australia en una parroquia muy difícil y nos hicimos amigos después de visitarles varias veces. También quise ir porque este año es el 200 aniversario del misionero Rosendo Salvado –español que nació en Tui (Pontevedra)–, obispo en Australia que fundó el monasterio benedictino en Nueva Nurcia (cerca de la conocida ciudad de Perth). Además, fue el gran amigo de los aborígenes del país. Mucha gente los trataba muy mal y Rosendo Salvado los defendió. Me informaron de que se iba a celebrar este encuentro en Santiago y yo soy un gran defensor del Camino Neocatecumenal. Erigí un seminario «Redemptoris Mater» en Sidney siendo arzobispo. A este encuentro fui a rezar y a escuchar la predicación de Kiko Argüello. Siempre me impresiona mucho cuando los jóvenes y las familias se «levantan», mostrándose dispuestos a partir a la misión y dando así respuesta a la llamada vocacional.

–¿Cuál es el legado de Argüello que tanto le llama la atención?

–Precisamente eso: su gran espíritu misionero. Fue un hombre duro, un hombre de fe que trabajó en circunstancias muy difíciles y entendió la necesidad y la belleza de la fe y se la quiso llevar a otra gente. Rosendo Salvado nos recuerda a los demás lo importante que es conocer a Jesucristo y pertenecer a la Iglesia católica.